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Usan restos de pingüinos para medir el movimiento del hielo antártico

(NC&T) Estimando la edad de restos de pingüinos de Adelia usando el método de datación por radiocarbono, un experto ha confeccionado un historial de cambios de ubicaciones de colonias de pingüinos que abarca los últimos 45.000 años, el registro más largo actualmente conocido para cualquier especie de pingüino.

El científico, Steven D. Emslie de la Universidad de Carolina del Norte en Wilmington, ha combinado los datos sobre cambios de ubicación en las antiguas colonias de pingüinos, con datos concernientes a cambios climáticos y a la extensión de mar-hielo para crear un método nuevo y fiable de fechar el movimiento del hielo.

Los pingüinos de Adelia vuelven al mismo sitio año tras año para crear sus nidos, y dejan una abundante cantidad de residuos, incluyendo huesos, tejidos, plumas, excrementos y cáscaras de huevo. Estos materiales se han conservado muy bien en la atmósfera gélida y seca de la Antártida. Emslie, ornitólogo marino en el Departamento de Biología y de Biología Marina, ha encontrado entre los residuos incluso un pingüino completamente momificado, que data de hace unos mil años.

Los pingüinos de Adelia son los más pequeños y más ampliamente distribuidos de todos los pingüinos en la Antártida. Anidan en áreas sin hielo a lo largo de la costa ante mar abierto. Con los restos que dejan, sus colonias históricas marcan el borde del mar y la frontera de las expansiones y contracciones de las capas de hielo. Usando las ubicaciones de estas colonias ancestrales, Emslie determinó que la plataforma de hielo de Ross avanzó al norte en el mar de Ross hasta hace unos 13.000 años, al final de la última edad de hielo, cuando empezó su recesión.

Movimiento del hielo antártico
Pingüinos de la especie estudiada. (Foto: Steven D. Emslie, UNC Wilmington)
La capa de hielo antártica desempeña un papel crítico en el control del clima global, reflejando la luz del Sol hacia el espacio y refrescando las temperaturas de la tierra y el mar.

Emslie también ha documentado un aparente cambio dietético en los pingüinos que se produjo hace 200 años, junto con la disminución histórica de ballenas y de focas que comen krill en el Océano Antártico. Se sabe que hoy los pingüinos de Adelia en la Antártida se alimentan principalmente de krill. Sin embargo, la investigación de Emslie indica que esta dieta de krill es una reciente adaptación a las condiciones marinas cambiantes, en este caso un cambio de condiciones provocado por los humanos. La dieta anterior de los pingüinos, antes de esa disminución de las focas y las ballenas, se basaba en peces, un recurso de alimentación también muy reducido ahora en el Océano Antártico. Con la biomasa de krill sufriendo grandes disminuciones, por culpa sobre todo de los efectos combinados del calentamiento climático inducido por el hombre y la explotación pesquera del krill, los pingüinos están perdiendo rápidamente sus opciones de presas.


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