Ecología

La contaminación con aerosoles frena al viento y reduce las precipitaciones

(NC&T) El trabajo ha sido realizado por investigadores de la Universidad de Stanford y de la NASA, y se basa en los datos recolectados por satélites de la NASA sobre la acumulación de aerosoles, mediciones de la velocidad de los vientos sobre la Cuenca de la Costa Sur en California y en China, y simulaciones en modelos informáticos sobre California como un todo, y sobre la Cuenca de la Costa Sur.

Los investigadores emplearon tanto el modelo como los datos para estudiar los efectos de los aerosoles sobre la velocidad del viento y sobre las precipitaciones.

Los aerosoles flotando en la atmósfera absorben o dispersan la radiación solar, y evitan que ésta alcance la superficie terrestre. Esto enfría la superficie de la Tierra, y reduce la convección vertical diurna, la que mezcla los vientos lentos cercanos a la superficie con los vientos rápidos de mayores altitudes. El efecto neto de los aerosoles es una reducción en la velocidad de los vientos cercanos a la superficie, la cual ha sido calculada, por ejemplo, en un ocho por ciento más lenta en California.

A mayor contaminación, mayor reducción de la velocidad del viento. Los aerosoles pueden ser responsables de la disminución de los vientos en todo el mundo.

Contaminación con aerosoles
Mark Jacobson ha participado en el estudio. (Foto: Stanford U.)
Los vientos aportan cerca del uno por ciento de la energía eléctrica mundial. La disminución de su velocidad puede derrumbar el desarrollo de la energía eólica en China, donde es una necesaria alternativa a las sucias centrales eléctricas que consumen carbón. La reducción de los vientos por culpa de los aerosoles puede también explicar la reducción de los monzones estacionales en Asia, y la "desaparición de vientos" en China, ambas anomalías constatadas en estudios anteriores. La ausencia de corrientes de aire puede también mermar la eficiencia energética en Europa, donde países como Dinamarca y Alemania han hecho grandes inversiones a favor de la generación de energía eólica.

Vientos más lentos evaporan menos agua de océanos, ríos y lagos. Además, el enfriamiento de la tierra provocada por los aerosoles reduce la evaporación de la humedad de los suelos.

Y por si fuera poco, la acumulación de aerosoles en la atmósfera produce nubes que persisten durante más tiempo sin producir lluvias. He aquí el por qué: El agua atmosférica forma depósitos sobre partículas sólidas naturales (núcleos de cristalización), como por ejemplo el polvo, para formar nubes. Pero si hay contaminación en la atmósfera, el agua se deposita sobre un mayor número de partículas. Repartida así, el agua forma gotas más pequeñas. Estas gotas requieren tiempos mucho mayores de coalescencia (unión). De hecho, puede incluso que la lluvia nunca llegue a producirse, porque si las nubes logran aguantar sin descargar durante un tiempo suficiente como para llegar a zonas de aire más seco, se evaporarán.


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