Supercomputadoras para aclarar el rompecabezas del clima global
(NC&T) El Centro de Supercomputadoras de San Diego (SDSC), una unidad de investigación adscrita a la Universidad de California en San Diego, se asoció en 2005 con el Laboratorio Livermore en un proyecto científico avanzado de procesamiento de datos dedicado a modelos climáticos y a simulaciones cosmológicas del universo temprano. Tim Barnett, del Instituto Scripps de Oceanografía, centro adscrito a la Universidad de California en San Diego, dirige la labor con modelos climáticos; Michael Norman dirige la investigación cosmológica en la Universidad de California en San Diego.
Ahora se ha anunciado la colaboración con la Universidad Estatal de Colorado. Ese trabajo también será, en muchas maneras, una vía de investigación sin precedentes.
El SDSC está trabajando para describir el papel de las nubes y otros fenómenos atmosféricos, y confeccionar modelos precisos de ellos, teniendo como meta final la capacidad de hacer pronósticos mundiales exactos.
"En nuestra labor con el Laboratorio Livermore, utilizamos modelos climáticos globales para determinar el impacto de los cambios del clima sobre el abastecimiento de agua", explica Barnett. El propósito que se persigue es poder detectar señales del calentamiento global en las características hidrológicas principales de buena parte de Estados Unidos. Lograrlo implicará hacer muchas simulaciones con modelos climáticos de extraordinaria precisión.
La caracterización de las nubes es una limitación importante en los modelos climáticos actuales, y es urgente acometer tal investigación. Con las alianzas establecidas, será posible mejorar la precisión de los modelos atmosféricos. El SDSC desempeñará un papel clave en el modelado informático de este problema, así como en la distribución de los voluminosos resultados del modelo de alta resolución a la comunidad educativa y de investigación.
El SDSC provee potentes herramientas a sus dos socios. Los recursos disponibles incluyen sistemas de procesamiento de datos, así como entornos de desarrollo para crear y probar el software de nueva generación. Se incluyen elementos tales como supercomputadoras, sistemas de almacenamiento de archivos, baterías de discos de alto rendimiento, plataformas de procesamiento de datos, plataformas de bases de datos, y sistemas avanzados de visualización. Las capacidades del SDSC incluyen sistemas capaces de atender picos de 15 teraflops, un archivo de cinta de 18 petabytes, y sistemas de gestión de datos de alto rendimiento con 1,5 petabytes en línea y que pueden mover datos a velocidades de entre 1 y 7 gigabytes por segundo.
¿Podrán esas capacidades masivas de computación desvelar lo suficiente del complejo e impredecible engranaje de la atmósfera como para lograr pronosticar a tiempo los eventos más peligrosos y así salvar vidas? Los científicos admiten que los recursos actuales son insuficientes, y que las simulaciones todavía no pueden capturar completamente la complejidad de los patrones del clima a escala global.
Sin embargo, esta situación un tanto desmoralizadora podría cambiar pronto. David Randall, profesor de Ciencias Atmosféricas en la Universidad Estatal de Colorado, cree que su institución y el SDSC han desarrollado un modelo prototipo significativamente prometedor.
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