El polvo cósmico en muestras de hielo esclarece el pasado climático de la Tierra
(NC&T) El mismo estudio también se ha valido de una técnica analítica mejorada, para mostrar que el polvo llevado a la Antártida desde fuentes continentales cambió dependiendo del clima.
El estudio involucró a investigadores del Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty (perteneciente al Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia), y al Instituto Alfred Wegener para la Investigación Polar y Marina, en Bremerhaven, Alemania. Gisela Winckler, investigadora del Lamont-Doherty, es la autora principal del estudio.
La profundidad a la que fueron tomadas las muestras de hielo examinadas correspondió al período de hace entre 6.800 y 29.000 años, un intervalo que incluye el apogeo del último período glacial, y la transición hasta condiciones cálidas similares a las actuales.
Los científicos trabajaron con partículas de materiales presentes en bloques de hielo del EPICA (proyecto europeo dedicado a la extracción de muestras internas de hielo, o "núcleos", en la Antártida). A los núcleos de hielo se les midió la concentración de helio-3, un isótopo raro en la Tierra pero abundante en el viento solar, y que se encuentra presente en las partículas de polvo cósmico que llegan a la Tierra, las cuales miden algunas milésimas de milímetro de diámetro. Estos granos de polvo transportan su carga de helio exótico a la superficie de la Tierra, donde son conservados en la nieve y el hielo de los casquetes polares, entre otros lugares.
 | | Núcleo de muestras extraídas del hielo. (Foto: Sepp Kipfstuhl, AWI) |
Como los núcleos de hielo de los casquetes polares proporcionan un registro cronológico de alta resolución del pasado, los investigadores pudieron medir, entre otros parámetros, las variaciones sutiles en el ritmo de acumulación de polvo cósmico entre los períodos glaciares e interglaciares. Encontraron que la acumulación de polvo cósmico no cambió apreciablemente cuando la Tierra emergió de la última gran Era Glacial y entró en el período cálido actual, un hecho que es probable que refuerce el uso del polvo cósmico entre las técnicas de medición en los futuros estudios del clima.
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