Peores efectos oceánicos de las descargas masivas de agua dulce
(NC&T) Ésta es la conclusión de una nueva investigación desarrollada por la Universidad de East Anglia y la Universidad de Cardiff.
Los hallazgos muestran por primera vez que el súbito "estallido" de lagos en América del Norte, que arrojaron cantidades colosales de agua dulce al mar, ralentizó la circulación oceánica normal de las aguas y enfrió el clima, hace aproximadamente 8.200 años. La revolucionaria investigación incrementa nuestro conocimiento sobre el complejo eslabón entre la circulación del océano y el cambio climático, y resalta la vulnerabilidad que la circulación atlántica tiene ante la acción del agua dulce a gran escala.
Christopher Ellison y Mark Chapman, de la Universidad de East Anglia, e Ian Hall, de la Universidad de Cardiff, investigaron si había una conexión entre la catastrófica descarga de agua dulce de los lagos glaciales de América del Norte, el cambio en la circulación oceánica, y el dramático enfriamiento ocurrido hace alrededor de 8.200 años según muchos registros del clima. El equipo de investigación estudió un núcleo de sedimentos extraído del lecho marino del Atlántico Norte.
Los núcleos contienen sedimentos que representan el intervalo cálido desde que finalizó la última Edad de Hielo. El sedimento incluye una gama de pequeños animales llamados foraminíferos, en cuyas conchas quedan registradas las condiciones del agua en la que vivieron. Los investigadores analizaron los cambios en la abundancia de especies diferentes de foraminíferos, y las características químicas de sus conchas, para examinar las pautas del pasado cambio climático. También analizaron el tamaño de los granos de sedimento para calibrar la velocidad de las corrientes oceánicas profundas y, por consiguiente, la fuerza de la circulación marítima.
Los nuevos resultados proporcionan evidencia directa tanto de la irrupción del agua dulce como de la respuesta climática que provocó.
Este evento de 8.200 años de antigüedad es el más reciente cambio abrupto del clima, y, con mucho, el episodio de enfriamiento más extremo en los últimos diez mil años.
El impacto que las descargas descomunales de agua dulce tuvieron en la circulación oceánica y en el clima durante el período de la última Edad de Hielo, está bastante bien documentado. Pero estos nuevos resultados demuestran claramente que las reorganizaciones abruptas de esta clase también pueden desencadenarse durante los períodos de clima cálido. El hallazgo tiene importantes implicaciones para las investigaciones futuras, porque ayuda a cobrar mayor conciencia de la magnitud de las fuerzas y del carácter de los mecanismos involucrados en los cambios climáticos rápidos.
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