El Océano Antártico, crucial en regular el dióxido de carbono atmosférico
(NC&T) La circulación de las aguas cercanas a la costa antártica puede ser uno de los medios críticos con que cuenta el planeta para regular los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera de la Tierra, según los autores de la investigación, del MIT, la Universidad de Princeton y la NOAA.
Aunque los climatólogos han debatido durante mucho tiempo sobre las razones que están detrás de la variación en los niveles atmosféricos de dióxido de carbono que ocurren durante largos períodos en la historia de la Tierra, los autores del nuevo estudio pueden haber encontrado una pista del lugar donde puede encontrarse la respuesta. En esta nueva investigación, el equipo revela que las aguas del Océano Antártico por debajo de los 60 grados de latitud sur, la región que abraza al continente antártico, desempeñan un papel mucho más significativo que el previamente estimado, en la regulación del carbono atmosférico. Y, en contraste con teorías anteriores, las aguas al norte de esta región hacen comparativamente poco en esta regulación.
"El agua fría que sube regularmente de las profundidades del Océano Antártico se esparce sobre la superficie marina a lo largo de ambos lados de esta línea divisoria, y hemos encontrado que el agua realiza dos funciones muy diferentes dependiendo de hacia qué lado de la línea fluye", explica Irina Marinov, autora principal del estudio. "Mientras el agua al norte de la línea generalmente propaga los nutrientes a lo largo de los océanos del mundo, el segundo flujo, que circula hacia el sur, captura el dióxido de carbono presente en el aire. Una diferencia tan marcada de funciones nos ha sorprendido. Podría significar que un cambio en una mitad del mecanismo podría no afectar tanto a la otra mitad como pensábamos antes".
El equipo de investigación también incluye a Jorge Sarmiento, de la Universidad de Princeton, así como a Anand Gnanadesikan y Robbie Toggweiler, de la Administración Nacional para el Océano y la Atmósfera (NOAA).
Según los modelos usados por Marinov y sus colegas, el Antártico profundo es una región oceánica crítica donde los científicos necesitan concentrar sus investigaciones.
Los resultados tienen implicaciones para futuros trabajos sobre la captura o "secuestro" de carbono, una estrategia para afrontar los niveles atmosféricos cada vez mayores de dióxido de carbono, conocido gas de efecto invernadero. Algunos científicos proponen que esta estrategia de captura podría algún día utilizarse para atrapar al carbono atmosférico y almacenarlo en lugares como las profundidades marinas, mitigando así las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la humanidad.
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