Tendencia al calentamiento global contribuye al aumento de la malaria
Un estudio ampliamente citado hace unos años atrás y publicado en la revista Nature aseguró que no, pero una nueva investigación realizada por un equipo internacional que incluye a la medioambientalista teórica Mercedes Pascual, de la Universidad de Michigan, reveló que junto a otros factores, como la resistencia a pesticidas y medicamentos, cambios en el uso de la tierra y migraciones humanas, no puede descartarse la influencia del cambio climático.
"Nuestros resultados no significan que la temperatura sea el único o el principal factor que influye en el aumento de malaria, pero es uno de los factores importantes que debe ser considerado", dice Pascual.
Tras ser erradicada en muchas partes del mundo, la malaria sigue afectando a 300-500 millones de personas, produciendo hasta tres millones de muertos por año, aumentado considerablemente en las últimas décadas en numerosas zonas de transición, en mesetas y montañas y bordes de desierto, siendo una de las principales causas de mortalidad infantil en los países pobres.
Debido a que el ciclo de vida del mosquito que trasmite la malaria y el microorganismo que causa la enfermedad son extremadamente sensibles a los cambios de temperatura, algunos científicos han especulado que el aumento de las temperaturas promedio puede estar creando condiciones más favorables para los mosquitos y el desarrollo del patógeno, lo que haría aumentar el número de casos de malaria. Sin embargo, un estudio del año 2002 no encontró cambios significativos en la temperatura promedio en las zonas altas de África del Este, donde la malaria se ha convertido en un serio problema de salud pública, lo que llevó a los autores del estudio a descartar la relación entre malaria y cambio climático.
No todos los científicos estaban convencidos, y el tema ha sido debatido agitadamente durante los últimos cuatro años. Pascual volvió a investigar el tema utilizando informes actualizados sobre la temperatura y técnicas de análisis mejorados. ¿El resultado? "Encontré evidencia de un aumento en la temperatura, que los autores en el estudio anterior habían asegurado no existía", dijo Pascual.
El aumento fue pequeño -medio grado en el periodo de 1950 al 2002-, pero utilizando un modelo matemático, Pascual y sus colegas demostraron que incluso el calentamiento más leve puede tener consecuencias biológicas. "Demostramos que un pequeño aumento en la temperatura puede llevar a un aumento mucho mayor en la abundancia de mosquitos", dijo "y dado que ésta es generalmente baja en las regiones altas, cualquier aumento puede ser un factor de riesgo importante en la transmisión de la enfermedad".
En el estudio actual, los científicos investigaron la relación entre temperatura y la abundancia de mosquitos, no las estadísticas sobre casos de malaria. En los próximos trabajos, Pascual planea incorporar información sobre la malaria e investigar la interacción de varios factores que afectan a su propagación. "Es razonable asumir que estos factores no son independientes", advierte Pascual. "Es importante entender cómo interactúan y también ver si podemos determinar su importancia relativa. Este es un campo muy polarizado, en cuanto a apoyar o no el argumento del papel del clima versus otros factores. No queremos contribuir a la polarización, que creemos no es productiva en términos de ciencia. Espero que podamos movernos de este tipo de debate a uno más constructivo sobre interacciones y papeles relativos de los múltiples factores que pueden estar contribuyendo al resurgimiento de la malaria".
Pascual colaboró en la investigación con Jorge Ahumada de la Universidad de Hawai, Luis Fernando Chaves, un estudiante de posgrado de la Universidad de Michigan, Xavier Rodo de la Universidad de Barcelona, y Menno Bouma del Instituto de Londres para Medicina Tropical e Higiene (London School of Hygiene and Tropical Medicine).
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