Las lagunas profundas son la mejor opción de bajo coste para depurar y eliminar metales pesados en aguas residuales
Hasta la fecha se han desarrollado diversos métodos para el tratamiento químico de los metales contaminantes, la mayoría muy costosos y, por tanto, poco generalizados. Ahora, un equipo de investigadores españoles encabezado por Mercedes Arauzo, del Departamento de Contaminación Ambiental del Centro de Ciencias Medioambientales del CSIC, ha puesto a prueba un método natural usando lagunas profundas, según publica el último número de la revista Limnética.
Los experimentos se han llevado a cabo en una laguna experimental de 4,75 metros de profundidad con forma de pirámide invertida y una capacidad útil de 2.200 m3, situada en la Finca Experimental La Poveda. La laguna se alimenta con agua residual procedente de la depuradora de Arganda del Rey (Madrid), localidad que cuenta con un importante polígono industrial.
"Del mismo modo que el lagunaje convencional, el funcionamiento de las lagunas profundas está basado en el mismo principio de autodepuración del agua que opera de forma natural en los ríos", explica la doctora Arauzo. Sin embargo, las lagunas profundas, al ocupar menos superficie, precisan de una menor inversión en terrenos. Además, en climas áridos se reducen las pérdidas por evaporación, lo que permite obtener aguas menos salinas más adecuadas para su reutilización en riego.
Durante un ciclo anual completo, desde septiembre de 2000 hasta octubre de 2001, los investigadores recogieron mensualmente muestras del agua que recibía la laguna desde la depuradora de la ciudad (influente) y el agua que salía (efluente). De este modo han podido constatar que el uso de lagunas profundas "es un sistema óptimo y natural que permite mejorar notablemente la calidad química y sanitaria del agua regenerada, tanto para una posible reutilización agrícola, como para su incorporación al cauce de un río".
Además, Arauzo y su equipo han descubierto que este método tiene un valor añadido ya que actúa como trampa de sedimento para algunos metales pesados. En concreto, los rendimientos medios anuales del lagunaje profundo en la eliminación de cromo, hierro y zinc se estimaron próximos al 60%. "Esto supone que usando esta tecnología de afino se vertería al río Jarama un 60% menos de estos metales que en la actualidad", explica la investigadora. "Eso sin hablar de la reducción de agentes biológicos infecciosos (bacterias, virus, quistes de helmintos, etc), que también se reducen muchísimo con este tipo de tratamiento por lagunaje".
Actualmente la laguna sigue funcionado, aunque la investigación se ha visto paralizada por falta de financiación. "Espero que en algún momento podamos reabrir esta línea de investigación que, a mi juicio, tiene mucho que ofrecer de cara a la mejor conservación y gestión de los recursos hídricos", comenta Mercedes Arauzo.
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