Más polvo que hielo, en los cometas
Los cometas pasan la mayor parte de su existencia en un ambiente de baja temperatura, lejos del Sol. Su composición relativamente inalterada conserva información importante sobre el origen del sistema solar.
El 4 julio de este año, la misión Deep Impact de la NASA culminó con la colisión intencionada de una sonda de impacto contra la superficie del Cometa 9P/Tempel 1, para investigar el interior de un núcleo cometario. Después de meses de estudio de los resultados, los expertos han sacado ya diversas conclusiones.
La sonda de colisión, de 370 kilogramos, hecha de cobre, chocó contra el Tempel 1 a una velocidad relativa de 10,2 kilómetros por segundo. Se esperaba generar un cráter con un diámetro que se calculó tendría unos 100-125 metros, y lograr la eyección de material cometario. El impacto vaporizó 4.500 toneladas de agua, pero sorprendentemente liberó aún más polvo que agua.
El núcleo helado del Tempel 1, aproximadamente del tamaño del área central de Paris, es dinámico y volátil. Se pensó que posiblemente el impacto activaría una erupción de polvo y gas, y produciría una nueva área activa adicional en la superficie del cometa.
Justo antes del choque, el Telescopio Espacial Hubble localizó un nuevo chorro de polvo surgiendo del helado cometa. Nadie sabe con seguridad la causa de estas erupciones.
La Rosetta, con su conjunto de instrumentos muy sensibles para investigaciones cometarias, usó sus capacidades para observar al Tempel 1 antes, durante y después del impacto. A una distancia de aproximadamente 80 millones de kilómetros del cometa, la Rosetta estaba en una posición privilegiada para observar el evento.
Los científicos europeos, usando el sistema de imágenes OSIRIS de la sonda, observaron el núcleo del cometa antes y después del choque. El OSIRIS comprende una cámara de ángulo estrecho (NAC) y una cámara de ángulo ancho (WAC). Ambas cámaras tomaron imágenes de la extensa cola de polvo, producto del impacto, a través de filtros diferentes.
 | | Los escombros iniciales expulsados por la colisión. ((Foto: NASA/JPL-Caltech/UMD)) |
El OSIRIS midió el volumen de vapor de agua y la sección transversal del polvo producido. Los científicos podían entonces calcular la correspondiente razón de masa, polvo / hielo, que resultó mayor que uno, sugiriendo que los cometas están compuestos más de polvo aglomerado por hielo, que por hielo contaminado con polvo. Por tanto, son ahora "bolas de polvo heladas" en lugar de "bolas de nieve sucias", como previamente se creía.
Los científicos no encontraron evidencia de actividad aumentada de erupciones en el Tempel 1 durante los días después del impacto. Esto sugiere que, en general, los impactos de meteoroides no son la causa de las erupciones de materiales cometarios. Los científicos también esperan hacer una reconstrucción tridimensional de la nube de polvo alrededor del cometa combinando imágenes del OSIRIS con otras tomadas desde observatorios terrestres.
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