Concentraciones del metano atmosférico en los últimos dos mil años denotan la influencia humana
El metano es un importante gas de efecto invernadero producido principalmente por la quema de biomasa y la actividad anaeróbica de la agricultura, ganado y fuentes naturales.
El estudio muestra concentraciones de metano proveniente de la quema de biomasa, desde aproximadamente el año 1 de nuestra era, hasta el presente. Los científicos habían esperado ver concentraciones lentamente crecientes de metano, hasta el comienzo de la Revolución Industrial a fines del siglo XVIII.
Por primera vez, los investigadores pudieron separar las fuentes pirogénicas y anaeróbicas de metano usando un análisis de isótopos estables presentes en las muestras de hielo. Encontraron que las emisiones pirogénicas de metano decayeron en un 40 por ciento desde el año 1000 hasta el 1700, probablemente debido sobre todo a la disminución del área de vegetación quemada por poblaciones indígenas en América.
El estudio fue llevado a cabo por un equipo internacional de expertos de varias instituciones: Universidad de Colorado en Boulder, NIWA, CSIRO, DEH y NOAA.
Los resultados son una gran sorpresa. Podemos ver huellas de la acción humana sobre todas las emisiones de metano atmosférico durante los últimos 2.000 años. Los humanos hemos sido una parte integral del ciclo de carbono de la Tierra por mucho más tiempo del que pensábamos.
El estudio es importante porque los aumentos de metano han tenido el segundo impacto más alto en el cambio del clima durante los pasados 250 años, sólo superado por el del dióxido de carbono, explicando aproximadamente el 20 por ciento del calentamiento causado por todos los incrementos de gases de efecto invernadero. Además, el metano es más potente que el dióxido de carbono en retardar la reemisión de calor desde la Tierra hacia el espacio.
Alrededor del 60 por ciento del metano atmosférico es generado a partir de actividades humanas, según el Panel Internacional de Cambio Climático (IPCC). Los aumentos de metano en los últimos 200 años se deben al incremento de la quema de prados, pastizales, bosques y madera usada como combustible, una más intensa actividad ganadera, el cultivo a gran escala del arroz, y las emisiones gaseosas provenientes de la quema de combustibles fósiles y del manejo de desechos. Además, fuentes naturales de metano incluyen, entre otras, los humedales, las termitas y el fuego en amplias zonas boscosas.
Los niveles globales de metano en la atmósfera aumentaron alrededor del 2 por ciento desde aproximadamente el año 1 de nuestra era hasta el 1000, y disminuyeron en un 2 por ciento desde el año 1000 hasta el 1700, según el estudio. Desde fines del siglo XVIII, los niveles han aumentado en casi el 300 por ciento.
Sorprendentemente, el estudio mostró que la cantidad de metano producto de la quema de la vegetación era hace 1.000 años la misma que hoy. Se tenía la creencia ingenua de que los humanos fuimos inquilinos pasivos, pastorales, en el planeta, hasta hace sólo unos cientos de años. El estudio ha revelado que ese no es el caso.
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