Nubes causadas por las lanzaderas espaciales
El estudio, financiado en parte por el Laboratorio de Investigación Naval (NRL) y la NASA, abre un camino para aprovechar estas singulares nubes obteniendo de ellas conocimientos valiosos sobre los procesos de transporte global en la termosfera baja. El mismo estudio también ha encontrado que el escape del motor principal del transbordador lleva cantidades pequeñas de hierro que pueden observarse desde tierra, tan lejos como desde el otro extremo del mundo.
El equipo internacional de investigadores usó la misión STS-107 del transbordador Columbia como caso de estudio para mostrar que la descarga de gases en la termosfera baja, a unos 110 km de altura, puede formar nubes mesosféricas polares antárticas (PMCs). La termosfera es la capa más alta de nuestra atmósfera, con la mesosfera (entre 50-90 kilómetros de altura), la estratosfera, y la troposfera por debajo.
Nuevas observaciones presentadas por el grupo de investigación a partir del satélite llamado TIMED revelan que los gases de escape liberados durante la misión STS-107 fueron transportados al hemisferio sur sólo dos días después del lanzamiento (enero de 2003). El agua de los gases de escape llevó finalmente a un brote significativo de PMCs durante el verano del polo sur del 2002-2003. El transporte interhemisférico seguido por la formación de PMCs antárticas fue inesperado.
Las PMCs, también conocidas como nubes noctilucentes, aparecen cerca de los 83 km de altura y están hechas de partículas de hielo creadas a través de procesos microfísicos de nucleación, condensación, y sedimentación. Suelen aparecer en el gélido verano polar de la mesosfera donde las temperaturas caen por debajo de los -130 grados Kelvin. Poco es conocido sobre los procesos específicos que llevan a la formación de PMCs.
 | | Datos del satélite TIMED muestran los gases de escape del Columbia un día después de su despegue el 16 de enero de 2003 (Foto: NRL) |
Algunos creen que se refleja en estas nubes atmosféricas superiores el impacto del cambio antropogénico en la franja más baja de la atmósfera. Aunque históricamente las PMCs han sido sólo vistas en las regiones polares, en años recientes se han observado también a latitudes más bajas, tan al sur como en Colorado y Utah, lo que ha renovado el interés por ellas y desatado el debate sobre las implicaciones. Sin embargo, los hallazgos de este trabajo ponen en duda la interpretación del impacto de las tendencias del cambio climático global como único factor en la formación de las PMCs, según el autor principal del estudio, el Dr. Michael Stevens, un físico investigador del Laboratorio de Investigación Naval. El equipo concluye que el agua procedente de los gases de escape del trasbordador espacial puede contribuir con un notable 10-20 por ciento a las PMCs observadas durante una estación de verano en la Antártida.
Una evidencia significativa que confirmó la llegada de la estela de gases a la Antártida fue la observación desde tierra de átomos de hierro a unos 110 km de altura. La presencia de hierro a esta altitud originalmente dejó perplejos a los científicos porque no hay ninguna fuente natural allí. Los datos implican que el hierro desprendido por ablación, o vaporizado, por los motores principales del trasbordador, fue transportado junto con la estela de agua, llegando a la Antártida tres o cuatro días después del lanzamiento de enero de 2003.
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