Efectos del cambio climático en el ecosistema marino
Los investigadores, dirigidos por Anna Sabatés, investigadora del CSIC, han revelado en un trabajo que la alacha (Sardinella aurita), especie subtropical, muy abundante en las aguas del sur del Mediterráneo, se está desplazando hacia el norte y es cada vez más abundante en el sector noroccidental. El trabajo se ha dado a conocer en el 29 Congreso Internacional sobre larvas de peces, celebrado hace unos días en Barcelona.
La alacha es una especie pelágica, de apariencia similar a la sardina, que hasta ahora se podía hallar fácilmente en aguas orientales y del sur del Mediterráneo. También es abundante en aguas tropicales y subtropicales del océano Atlántico y Pacífico. Últimamente se empezaban a ver cada vez más alachas en las capturas, aunque no se había realizado ningún estudio para confirmar su desplazamiento.
Los investigadores del CSIC han analizado la distribución espacial de las zonas de reproducción de esta especie a lo largo de la costa Catalana, límite norte de su área de distribución geográfica. Las campañas se han realizado durante el verano de 2003 y 2004, y se han evaluado las condiciones ambientales en las que se reproduce la alacha y los factores que afectan la supervivencia de sus primeras fases de desarrollo (huevos y larvas).
Los datos confirman la existencia de huevos y larvas de alacha en diferentes zonas y la expansión de la alacha hasta, aproximadamente, la zona de Blanes. Esta nueva distribución es debida al aumento de la temperatura del agua. Hace 20 años, el punto más al norte donde se detectaba la reproducción de la alacha era el Delta del Ebro y, ocasionalmente, hasta Barcelona; más allá las aguas resultaban demasiado frías para esta especie.
Durante los últimos 30 años la temperatura del agua del Mediterráneo occidental ha aumentado un grado en superficie. Incluso a 400 metros de profundidad, donde se supone que las temperaturas son más estables, se ha dado un incremento medio de 0,12 grados. La distribución de peces y organismos bentónicos característicos de aguas cálidas se ha ampliado y cada vez son más habituales en el norte del Mediterráneo.
Inversamente, la presencia de especies boreales propias de aguas más frías ha disminuido dramáticamente desde 1980. Un ejemplo es el espadín (Sprattus sprattus). Según datos de la FAO, explica Anna Sabatés, el espadín se capturaba habitualmente en las aguas noroccidentales del Mediterráneo, mientras que hoy en día prácticamente ha desparecido. Todos estos datos sugieren que se está dando un proceso de «meridionalización» en el noroeste del mediterráneo.
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