Ecología

Se confirma el desequilibrio en el balance energético de la Tierra

(NC&T) Los científicos de la NASA, del Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia (Nueva York), y del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley (California) han confirmado el desequilibrio de energía midiendo con precisión la variación del contenido de energía térmica del océano que se ha producido en la última década.

El estudio revela que el desequilibrio actual de energía es grande según las normas usuales en la historia de la Tierra. El desequilibrio es de 0,85 vatios por metro cuadrado (W / m2) y causará un calentamiento adicional de la temperatura media global de 0,6 grados Celsius hacia el final de este siglo, de permanecer constante y no aumentar como se espera en los escenarios futuros. Esto es equivalente a una bombilla adicional de 1 vatio radiando encima de cada metro cuadrado de la superficie del planeta. Aunque puede parecer pequeña, esta cantidad de calor afectando al mundo entero tendría un impacto significativo. Para poner este número en perspectiva, un desequilibrio de 1 W / m2 mantenido durante los últimos 10.000 años basta para derretir una cantidad de hielo equivalente a subir 1 kilómetro el nivel del mar.

El desequilibrio de la energía de la Tierra es una consecuencia esperada de la creciente polución atmosférica, sobre todo dióxido de carbono, metano, ozono y partículas de carbón (hollín). Estos contaminantes bloquean el calor radiante de la Tierra y le impiden escapar al espacio, produciendo una absorción creciente de la energía solar y atrapando el calor dentro de la atmósfera.

James Hansen, director del Instituto Goddard de la NASA para Estudios del Espacio, parte del Instituto de la Tierra en la Universidad de Columbia, y autor principal del estudio, sostiene que este desequilibrio de la energía muestra que nuestras estimaciones de los agentes naturales y antropogénicos que influyen sobre el clima son correctos, y están llevando a la Tierra hacia un clima más cálido.

Balance energético Tierra
Las flechas amarillas se refieren a la energía recibida del Sol, y las rojas a la reflejada y emitida por la Tierra (Foto: NASA)
Es sabido que la radiación incrementada tarda más en manifestarse en los océanos que en la superficie sólida del planeta. El océano, en lugar de mostrar un aumento inmediato de la temperatura, mantiene almacenado el calor en sus profundidades, retardando así una respuesta al cambio climático inducido por el Hombre. La respuesta demorada del océano es similar a lo que pasa durante los meses de verano, cuando el océano tarda más en calentarse que la superficie terrestre. La acumulación de calor en las profundidades de los océanos conduce al fenómeno conocido como inercia térmica.

La respuesta retrasada debido a la inercia térmica del océano brinda una oportunidad de reducir la magnitud del cambio climático inducido por la actividad humana antes de que éste se desencadene por completo, siempre y cuando se emprendan acciones para reducir los agentes que perturban el clima. Por otra parte, si el mundo decide esperar evidencias más aplastantes del cambio climático, la inercia térmica implica que nos estarán aguardando trastornos climáticos aún más grandes, pudiendo ser difíciles o imposibles de evitar.

Unas temperaturas del agua más cálidas por todo el mundo podrían conducir también a otras consecuencias significativas relacionadas con el clima. Desde 1993, los datos de altímetros ubicados en satélites, usados para medir el nivel medio del mar, han mostrado que los océanos mundiales han subido 3,2 centímetros por década (con una precisión de + / - 0,4 cm). Aunque 3,2 cm puede parecer sólo un aumento leve, es dos veces más grande que el ocurrido durante el último siglo.


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