Enfoque novedoso para estimar la productividad global del mar
(NC&T) Las diminutas plantas conocidas como fitoplancton pueden brindarnos muchos indicios sobre la salud de los océanos y el estado del clima. Sin embargo, durante medio siglo, los científicos han luchado con no demasiado éxito para dar con un método eficaz de estimar los cambios en el tamaño y el estado de las reservas de estos organismos vegetales.
Ahora, un equipo de investigadores ha informado de lo que puede ser un paso de gigante en mejorar esas estimaciones, usando datos obtenidos por satélite para determinar los ritmos de crecimiento del fitoplancton y su fisiología. Los autores del estudio son Emmanuel Boss de la Escuela de Ciencias Marinas de la Universidad de Maine, Michael J. Behrenfeld de la Universidad Estatal de Oregon, David A. Siegel de la Universidad de California en Santa Barbara, y Donald M. Shea de la NASA. La financiación del proyecto proviene de la NASA y de la NSF (National Science Foundation).
El fitoplancton proporciona la base para los recursos pesqueros del mar, y, como todas las plantas, ayuda a regular el clima usando carbono para crecer.
Aunque los científicos han venido empleando las mediciones de clorofila para estimar el tamaño o biomasa de las reservas de fitoplancton, siempre han sido conscientes de los puntos débiles de ese método. La clorofila en el agua varía con la intensidad de la luz solar y la fisiología del fitoplancton.
En lugar de analizar la cantidad de clorofila, el nuevo método analiza la cantidad de carbono en el fitoplancton. La clave para este enfoque es el color del océano tal como es visto desde satélites. Desde su órbita, con los instrumentos adecuados se puede registrar el color a lo largo de un amplio espectro. En concreto, la luz reflejada en el agua es para esos dispositivos en órbita una señal rica, portadora de muchos datos que, de ser interpretados correctamente por los científicos, pueden brindar información decisiva sobre condiciones físicas y bioquímicas. Dos investigadores de la Universidad de Maine, Collin Roesler y Mary Jane Perry, desarrollaron a mediados de los años noventa un procedimiento para poder observar con suficiente detalle esa luz reflejada en el agua marina.
Fitoplancton
Boss admite que no existe una certeza absoluta de que la base teórica del método desarrollado con sus colegas sea correcta. Esa base teórica deriva de varios estudios independientes que llegan a la conclusión de que la proporción de esa luz reflejada en el agua oceánica atribuida al fitoplancton es relativamente constante. Si no existen errores en tales estudios, entonces es viable usar los citados análisis ópticos para medir la biomasa del fitoplancton.
El equipo de investigadores ya ha usado el nuevo método para obtener estimaciones de la abundancia y producción de fitoplancton en 28 grandes áreas de los océanos. Sus estimaciones regionales son sorprendentemente distintas de los valores actualmente aceptados. Los autores del estudio excluyeron sin embargo el Océano Ártico y las zonas costeras, donde la luz reflejada en el agua puede verse complicada por otros factores.
Las estimaciones de ritmos de crecimiento del fitoplancton realizadas mediante el nuevo método encajan con los resultados de experimentos en los que se cultiva fitoplancton en contenedores y se mide la cantidad de carbono que las plantas absorben.
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