El Portal de la Ciencia y la Tecnologia en Español









Fenómeno que regula el clima entre los hemisferios norte y sur

(NC&T/UAB) Un equipo de investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona y de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) ha documentado por primera vez que la circulación oceánica del hemisferio sur se ajustaba en el pasado respondiendo a los cambios súbitos que sucedían en el norte. La investigación, que se ha publicado en la revista Science, mejora la predicción del comportamiento de los océanos ante el cambio climático.

Los científicos han observado que a medida que el clima se calentaba en el hemisferio norte, el hemisferio sur entraba en una fase de enfriamiento que minimizaba el transporte de aguas profundas en el Océano Atlántico desde el sur. Y el mismo fenómeno sucedía a la inversa: si el clima en el Atlántico Norte se enfriaba, entonces el hemisferio sur entraba en una fase más cálida que estimulaba el transporte de agua hacia el norte.

Estos mecanismos de interconexión entre ambos hemisferios han sido observados anteriormente en simulaciones del clima por ordenador, pero ésta es la primera vez que se han podido confirmar experimentalmente, y con un gran nivel de detalle, a partir de los registros del clima del pasado. Se trata de las primeras evidencias de que las aguas del hemisferio sur tienen un papel activo y relevante en la dinámica de los cambios súbitos del clima.

Actualmente, el clima en Europa y en Norteamérica está muy influenciado por la Corriente del Golfo. Esta corriente oceánica transporta agua cálida desde zonas tropicales hacia el norte por la costa de Florida, cruza el Atlántico hacia el este y desciende hacia el sur bañando la costa oeste de Europa y favoreciendo un clima suave. La fuerza de esta corriente depende de la salinidad del agua transportada desde el sur. Si disminuye la salinidad del agua la corriente se debilita. Debido al calentamiento global, se prevé que el incremento de temperatura podría provocar la fusión de parte de los hielos de Groenlandia, lo que supondría un aporte de agua dulce al Océano Atlántico que podría debilitar la Corriente del Golfo y provocar a medio plazo un clima más frío y seco en Europa y Norteamérica.

Sin embargo, según los investigadores, el Océano Atlántico podría estar ya autorregulándose ante estos cambios debidos al calentamiento global de forma parecida a como lo hizo en el pasado. Las aguas del hemisferio sur son más dulces que las del norte, y el volumen de agua dulce que se hunde en el sur, y que se distribuye por todo el océano, disminuye la salinidad del Atlántico en el hemisferio norte y, por tanto, debilita la Corriente del Golfo. Ahora bien, en los últimos 10 años se ha observado una disminución en el volumen de agua dulce que se hunde en el Océano Atlántico en el hemisferio sur. Para Rainer Zahn "aunque no sabemos hacia dónde nos llevará el calentamiento global, esto podría ser una señal de que los océanos ya se están ajustando para el cambio".

Nieve ecología marina

Más artículos sobre...
Contaminación aviones
Protección tsunami
Prevención inundaciones
Simulación por ordenador
Contaminación nitrógeno
Cambios climáticos
Alteración paisaje humanos
Transportes espacios verdes
Virus Internet ecología
Motores diesel
Medioambiente petróleo
Desertificación ecosistemas clima
Vegetación zorros
Prestige marea negra
Carne ternera
Salud océanos
Tierra recursos ecología
Carbón energía África
Primates extinción
Cadena alimenticia Atlántico



© 2003 - 2007 Lexur