Ecología

Cambio de enfoque en la prevención de inundaciones


(NC&T) Srikantha Herath, de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), se dedica a estudiar fallos en los mecanismos de prevención de inundaciones, buscando que tales fallos, aún de producirse, causen el mínimo impacto posible para personas y bienes. Plantea un cambio de estrategia, que pasa por aceptar que la eliminación total del riesgo de inundación es simplemente imposible para una buena parte de las mayores urbes del planeta, edificadas sobre los llanos fértiles inundables de deltas costeros y grandes ríos. Una vez que sea aceptado esto, el paso siguiente es evaluar los riesgos catastróficos de la inundación y tomar medidas tanto estructurales como no estructurales, para mitigar el efecto dañino.

Muchas ciudades costeras son vulnerables a las inundaciones provocadas por la combinación fatal de circunstancias, como por ejemplo una lluvia copiosa sumada a la marea. Y también, por supuesto, al oleaje causado por vientos huracanados o por un maremoto. No podemos tampoco olvidar que el Calentamiento Global traerá consigo una mayor frecuencia de lluvias torrenciales.

Las zonas ricas en agua por su alto nivel de pluviosidad o su cercanía al mar, han sido históricamente lugar predilecto para asentamientos humanos. Por desgracia, la misma característica que las hace idóneas para habitarlas, también las convierte en ubicaciones peligrosas. En Asia, por ejemplo, prosperan comunidades que cosechan arroz en llanuras aluviales forjadas por inundaciones extremas. Inundaciones de poca magnitud, que se producen con bastante frecuencia, mantienen fértiles a estas vegas, atrayendo a la gente. También son incentivos la pesca y las oportunidades para el comercio surgidas como consecuencia de todo ello. Pero esta productividad viene inexorablemente unida a los riesgos inherentes a las catástrofes naturales que crearon esos terrenos. En estas áreas, la coexistencia entre los seres humanos y la naturaleza ha sido siempre precaria, y las personas eran prudentes al mantenerse a distancia de los puntos de mayor peligro natural. Sin embargo, con el crecimiento de la población y la urbanización, esta distancia de seguridad ha disminuido, y la expansión de estas áreas habitadas sujetas a un alto riesgo ha aumentado, con el consiguiente incremento en pérdidas humanas y materiales cuando se desencadena un cataclismo.

La magnitud y frecuencia de las inundaciones varía ampliamente en el mundo. Donde las inundaciones son frecuentes, las autoridades suelen invertir en protección de infraestructuras, abriendo la puerta a la agricultura y al desarrollo industrial en planicies generalmente fértiles pero blanco propicio de inundaciones. Esta inversión requiriere de medidas de protección cada vez mayores que hacen las inundaciones más raras. Este proceso conduce de modo inevitable a una situación donde una mayor protección frente a inundaciones resulta demasiado costosa, mientras que, por otro lado, una inundación que exceda los niveles previstos causa pérdidas catastróficas.

Aunque la experiencia histórica en megainundaciones no es transmitida necesariamente de generación en generación, es otro recurso que merece tenerse en cuenta, pues puede brindar información útil. Es importante saber cómo se hizo frente en el pasado a esos cataclismos, y qué mecanismos sociales e institucionales podrían reducir las pérdidas.

Las palabras de Hans van Ginkel, subsecretario general de la ONU, y rector de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), resumen a la perfección el enfoque que defiende Srikantha Herath: "La existencia humana ha estado, y lo estará siempre, amenazada por peligros de origen natural y artificial. Por tanto, la seguridad humana se puede definir mejor como "el conocimiento de los riesgos", más que como "la eliminación de los riesgos". Esto es muy importante para el trabajo preventivo".

El Dr. Janos Bogardi, director del EHS (Institute for Environment and Human Security), dependiente de la UNU, sostiene que existen muchas soluciones de infraestructura para reducir la magnitud del peligro. Los rompeolas, por ejemplo, protegieron el puerto de Chennai (antiguamente Madras), en la India, de los peores efectos del tsunami asiático del 26 de diciembre de 2004.

Sin embargo, no es viable, a veces incluso no recomendable, intentar eliminar los peligros por completo. Habrá siempre un acontecimiento peligroso que irá más allá de los niveles de contención ensayados, creando complicaciones imprevistas. Una falsa sensación de seguridad podría dar lugar a un mayor daño. El énfasis, por tanto, según el enfoque de Herath, debe estar puesto en reducir la vulnerabilidad y, sobre todo, mejorar la capacidad de hacer frente al desastre.

Más artículos
Contaminación aviones
Protección tsunami
Prevención inundaciones
Simulación por ordenador
Contaminación nitrógeno
Cambios climáticos
Alteración paisaje humanos
Transportes espacios verdes
Virus Internet ecología
Motores diesel
Nieve ecología marina
Medioambiente petróleo
Desertificación ecosistemas clima
Vegetación zorros
Prestige marea negra
Carne ternera
Salud océanos
Tierra recursos ecología
Carbón energía África
Primates extinción
Cadena alimenticia Atlántico