Hallados fósiles humanos y de fauna e industria lítica en la última campaña en la Garganta de Olduvai

El yacimiento tanzano de TK, que dirige el arqueólogo Manuel Santonja, lo convierten en un lugar clave en el estudio de la primera etapa del achelense en África

CENIEH/DICYT Durante la campaña de excavación 2017 en la garganta de Olduvai (Tanzania), el Equipo del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), liderado por Manuel Santonja, que investiga desde 2009 en el yacimiento de Thiongo Korongo (TK) ha hallado, en un nivel datado en 1’3 millones de años, un molar y fragmentos de un mismo húmero de Homo ergaster/erectus junto a abundantes herramientas líticas achelenses y restos óseos de elefante (Palaeoloxodon recki).

En esta campaña de excavación realizada en TK entre enero y febrero se ha reconocido un área de 16 metros cuadrados, incluida en los 84 metros cuadrados excavados en el nivel superior, con numerosos restos de un ejemplar de Palaeoloxodon recki, un antepasado de los elefantes africanos actuales que podía alcanzar 4’5 metros de altura y que constituye la mayor especie de proboscídeo conocida, que presentan evidencias claras de intervención antrópica.

Investigadoras del CENIEH y del TOPPP documentado los restos de Palaeoloxodon recki hallados en Thiongo Korongo (TK).

De este mismo nivel proceden el molar y húmero de Homo ergaster/erectus así como restos del esqueleto más completo que se conoce de Sivaterio (Sivatherium), el miembro más grande de la familia de las jirafas, extinguido hace tan solo 8.000 años. El nivel que incluye estos restos se encuentra estratigráficamente por encima y muy próximo a otro de naturaleza muy diferente en el que se han excavado en años anteriores (2010-2015) cerca de 150 metros cuadrados.

Yacimiento clave del Achelense en África

La buena preservación de ambos niveles arqueológicos en combinación con las amplias superficies excavadas, la densidad de herramientas líticas, la singularidad de los restos óseos registrados, así como el hallazgo de Homo ergaster/erectus, hacen de Thiongo Korongo un yacimiento clave en el estudio de la primera etapa del achelense en África.

Las diferencias observadas, en particular la presencia de miles de útiles líticos, muchos de ellos de gran tamaño y un número reducido de restos óseos en el nivel inferior, frente a una menor densidad de piezas líticas con una significativa presencia de mega herbívoros en el nivel superior, permiten plantear la hipótesis de que en estos niveles se desarrollaron distintas actividades.

Dada la situación observada, que se produce en un breve espacio de tiempo, se puede relacionar esta variabilidad con distintos patrones de conducta y descartar que respondan a desarrollos tecnológicos evolutivos en el achelense.

“La excavación de TK está aportando información clave para establecer nuevas hipótesis aplicando análisis traceológicos y de micro residuos y bio-marcadores pioneros en los yacimientos africanos de esta cronología”, afirma Manuel Santonja.

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