El helecho de la neblina, en peligro crítico de extinción

La población de esta especie presenta una reducción de más del 90 % y una probabilidad de extinción en estado silvestre del 50 % dentro de 10 años o tres generaciones

UN/DICYT Para hallar este diminuto helecho, una expedición, como la hubiera descrito William Ospina: cuando los conquistadores se dieron a la tarea de encontrar bosques de canela, fue la que emprendió Favio González, del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, junto con dos colegas, quienes se propusieron encontrar Neuropterir, que en latín significa helecho de la neblina.

Se trata de una planta única en el mundo que crece exclusivamente en tres puntos específicos de Colombia: el páramo del Chaquiro, en Antioquia (Cordillera Occidental), en los páramos de Belmira (Cordillera Central), los de Labranzagrande y Güicán, (Cordillera Oriental).

Helecho de la neblina

Este diminuto helecho fue redescubierto por el equipo de científicos de la U.N. luego de recorrer, durante año y medio, las majestuosas montañas colombianas a 2.900 y 3.100 metros de altura, soportar temperaturas mínimas bajo cero y máximas de 17 O (grados). Las hojas de esta planta no hacen alusión al referente de este tipo de vegetación, por el contrario, sobresale por sus figuras poco convencionales porque se elevan del piso para extenderse, similares a diminutos parches verdes que en su cara inferior resguardan el agua.

En la Cordillera Oriental “lo encontramos cerca de Labranzagrande en los nacimientos del río Cusiana, en los páramos arriba de Sogamoso”, cuenta el profesor González.

El resultado, aunque fue esperanzador ante el peligro de extinción, es una alerta para esta planta amenazada en la categoría de peligro crítico.

El número de individuos por población es preocupante, según explica el investigador, ya que en ninguna de las localidades parece que se superan los 16.

El profesor González advierte que en la Cordillera Central solo existen ocho individuos en una población de menos de 40 m2 (metros cuadrados), y en la Cordillera Oriental, hay 16 en 50 m2.

Los individuos fértiles en las poblaciones del helecho de la neblina suman cerca del 50 % en las dos cordilleras en donde fue encontrado.

Amenazas

Neuropteris fue originalmente descrito como un género único en el mundo a partir de una colección que se hizo en el páramo el Chaquiro en 1916, actualmente en difícil situación tanto social como ecológica.

Por fortuna ya hay registros muy puntuales en las tres cordilleras, se encuentran localizados en áreas de páramo en riesgo, en la Cordillera Occidental por minería; en la Central por ganadería y extensión de la frontera agrícola, y en la Oriental por ganadería, agricultura y quemas. “Son páramos que cada vez se están fraccionando y comprimiendo más, lo cual hace muy importante conocer la historia de vida del helecho junto con las plantas que crecen con él y tratar de proponer áreas de protección. Otra opción es llamar la atención de las autoridades locales para que protejan los páramos”, explica el profesor.

Muestra de este panorama, según el docente, es que durante la expedición, por problemas de tierra en los alrededores del páramo, campesinos de la zona le prendieron fuego a una finca y el páramo estaba ardiendo, esto obligó al equipo de la U.N. a que se retirara de la zona y a volver tres meses después.

Los científicos tomaron una fracción lo menos invasiva posible de la población encontrada, consistente en un trozo de hoja de 5 mm2 (milímetros cuadrados) para extraer el DNA y realizar estudios de sistemática molecular.

Esa extracción de DNA generó cuatro marcadores moleculares que permitieron compararlo con una gran base de datos de helechos a nivel mundial.

Mayor vulnerabilidad

Desde el punto de vista hídrico, el páramo donde fue hallado el helecho está asociado con el nacimiento del río Cusiana, fundamental cuando llega al Casanare, y el páramo de Belmira, también de alta importancia como fuente de agua para Medellín. Sin embargo, es sobre todo el de la Cordillera Oriental el que requiere más atención.

Como comenta el profesor González, “si hubiera una conexión entre los individuos de las tres cordilleras habría mayor intercambio genético entre poblaciones, pero esto no ocurre. Se presume, entonces, que al ser endogámicos, cada población se va uniformizando en cuanto a su genética, lo cual incrementa su vulnerabilidad.

Las políticas de conservación de plantas y animales no están dirigidas a conservar una especie; en el caso de las plantas, no es conservar el helecho o la orquídea, sino todo el nicho donde viven.

“El estado de los páramos es crítico en Colombia y su conservación es realmente lo que nos va a salvar de catástrofes duras, ya que funcionan como amortiguamiento climático y como reservorio natural y continuo de agua potable”, concluye el científico.


Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


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