El cambio climático puede acabar con el cangrejo herradura

Después de haber sobrevivido más de 400 millones de años, el cangrejo herradura está ahora en peligro. Aunque las menazas más directas son la sobreexplotación y la destrucción de su hábitat, la más grave parece provenir del cambio climático que estamos padeciendo.

El cangrejo herradura, Limulus polyphemus, es prácticamente un fósil viviente que ha sobrevivido sin grandes cambios durante 400 millones de años sin grandes cambios en su diseño corporal o en sus hábitos. Animales iguales a los cangrejos de herradura actuales poblaron la Tierra mucho antes que los dinosaurios y les sobrevivieron ya que el fósil más antiguo encontrado de esta especia hasta la fecha tiene 445 millones de años de antigüedad.

Cangrejo herradura

Un estudio de la Universidad de Goteburgo publicado hace varios años demostró la sensibilidad del cangrejo herradura a los cambios climáticos. Según Matthias Obst, del departamento de Zoología de esa universidad, “Examinando la variación genética de las poblaciones de cangrejo herradura a lo largo de la costa este de América se ha podido trazar los cambios en el número de especímenes existentes durante largos períodos de tiempo. Estos registros atestiguan un notable descenso de la población al final de la Edad del Hielo, período caracterizado por un notable calentamiento global. Nuestros resultados demuestran que, si bien el cangrejo herradura podría soportar bien los cambios climáticos, es posible que la destrucción de su hábitat por la pesca de arrastre, la destrucción de sus playas de nidificación y la contaminación de los fondos marinos, haga peligrar la especie”.

La reducción de las poblaciones de cangrejo herradura está siendo especialmente en sus variedades asiéticas, especialmente el Carcinoscorpius rotundicauda, ya que en los países asíáticos la regulación de la pesca y la conciencia ecológica de los pescadores son inexistentes.

La importancia del cangrejo herradura

Aunque lo más posible es que nunca haya oído hablar de esta especie, lo cierto es que es de una importancia capital para la salud humana.

En la sangre del cangrejo herradura hay unas células llamadas amebocitos que realizan una función parecida a la que desarrollan los leucocitos en la sangre humana, luchar contra las bacterias invasoras del organismo. El Limulus amebocyte lysate o LAL, que es extraído de la sangre de este animal tiene la particularidad de que se coagula en presencia de esas endotoxinas y por lo tanto sirve para detectar la presencia de bacterias lo que es de una importancia vital en los inyectables, ya que con un simple test ayudan a comprobar que lotes completos de ampollas con medicamentos están libres de toda infección.

Algunas empresas, como Wako, extraen la sangre del cangrejo herradura para la preparación de reactivos con los fines indicados. Las técnicas utilizadas para la extracción de la sangre se han depurado de modo que uno de sus objetivos es conservar la menguante población de estos animales. Por ello, los animales son tratados con la mayor delicadeza posible (dentro de lo que cabe, entiéndase) y devueltos al mar. Un estudio del Grupo de ciencias de la pesca y la vida salvaje del Departamento de Recursos Naturales de la Facultad de Mediciana de la universidad Virginia Tech, llegó en 2.002 a la conclusión de que el ratio de mortalidad de los especímenes que habían sido sometidos a esta “donación involuntaria” de sangre era del 7,5%.

Hoy por hoy, la realización de test de contaminación bacteriana similares requiere el sacrificio de mamíferos (normalmente conejos o cerdos) y no hay un sustitutivo inorgánico para esta imprescindible tarea.

Por otro lado, la pervivencia del cangrejo herradura durante cuatrocientos millones años le ha asegurado un lugar fijo en la escala trófica, de manera que una variación de su población como la que se está produciendo en las últimas décadas da lugar a una ruptura del quilibrio ecológico y algunas de sus víctimas habituales (gusanos y pequeños moluscos que se mueven en los fondos arenosos) están creciendo de modo desproporcionado y especies que tenían en su dieta al cangrejo herradura, como el Correlimos gordo (Calidris canutus) se ven enfrentados a problemas de supervivencia.

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