Un vertido de petróleo en el Ártico tendría consecuencias devastadoras

Los grande vertidos petroleros son sucesos que conmueven a la opición pública. Normalmente suceden en zonas muy habitadas donde la población local se ve súbitamente desbordada y empobrecida por la catástrofe. Esto suele suscitar reacciones de apoyo y operaciones de colaboración de organizaciones de todo tipo. Pero si uno de estos vertidos llegase a tener lugar en el Ártico ¿cuáles serían las comunidades locales afectadas? ¿quienes podrían desplazarse hasta allí para colaborar? ¿cuánto durarían los efectos?

Incendio en plataforma petrolífera

Un nuevo informe afirma que la limpieza de un vertido de petróleo en el primitivo océano Ártico sería casi imposible. En la costa del Golfo de México, sus habitantes y sus ecosistemas continúan todavía recuperándose del desastre de Deepwater Horizon de 2010.

Ahora, la petrolera Shell Oil ha anunciado sus planes para comenzar las perforaciones este próximo verano en el Mar de Chukchi al norte de Alaska. Un nuevo informe titulado “Estimación de las carencias en la respuesta ante vertidos de hidrocarburos en el océano Ártico de EEUU” muestra que las tecnologías actuales de control de vertido de petróleo sólo serán parcialmente efectivas durante los meses de verano, siendo en su mayoría inútiles durante el invierno, cuando la capa de hielo cubra el sitio de perforación.

El informe, que fue financiado por el Gobierno de los Estados Unidos, lleva a cabo un análisis sofisticado de las condiciones de viento, hielo y del océano, llegando a la conclusión de que las diversas medidas de control de los vertido de petróleo serán ineficaces en un porcentaje del 18% al 56% del tiempo en las perforaciones realizadas en verano. La única manera segura de evitar un vertido es no perforar.

Aunque supuestamente Shell está haciendo todo lo posible para minimizar el riesgo de un accidente, el estudio de Impacto Ambiental del gobierno de Estados Unidos estima que existe un 75% de probabilidad de que ocurra un gran vertido de petróleo durante la vida del proyecto de Shell.

Y una vez que ocurra el vertido, las duras condiciones de los mares árticos harán que el desastre sea imposible de limpiar: una pesadilla digna de Dante.

Todavía peor

Cuando lees el informe, te das cuenta de que los autores han sido bastante conservadores en sus estimaciones. La verdadera “brecha de respuesta” es probablemente aún mayor. El análisis no recoge la necesidad de varios días consecutivos para organizar una respuesta, y no mide la eficacia de la respuesta, sólo si podría o no iniciarse.

Por último, el informe, obviamente, no tiene en cuenta cualquier imprevisto que pueda ocurrir, como los errores y torpezas en las prospecciones de Shell en 2012 que no inspiran ningun tipo de confianza en su capacidad para superar estos desafíos.

El periódico The New York Times publicó recientemente un informe fascinante sobre los acontecimientos que condujeron a la plataforma petrolera de Shell, la Kulluk, que quedo encallada en una tormenta de invierno a finales de 2012. Por suerte, no hubo trabajadores que resultaran heridos en el accidente y el impacto ambiental fue mínimo, pero muestra muy claramente los riesgos de operar en esta región del mundo.

Las comunidades nativas de Alaska dependen del mar para su sustento, por no hablar de las ballenas, morsas, focas, aves y peces, que constituyen uno de los pocos ecosistemas vírgenes que quedan en el planeta. El petróleo crudo es algo que simplemente no se puede recoger una vez que se ha derramado; la única manera de ganar es no perforar.

Tim Donaghy es investigador para Greenpeace Estados Unidos.

¿Qué puedes hacer tú?

Firma la petición de Greenpeace para que el Ártico sea protegido y difúndela entre tus contactos y amigos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *