Los gorilas mejoran como especie pese a su endogamia

Se supone que uno de los factores que contribuyó a la extinción de nuestros primos neandertales fue la elevada endogamia dentro de sus clanes familiares. Es de suponer que los gorilas de montaña deberían haber pasado por un proceso similar desde que en los años ochenta fueron masacrados por los cazadores furtivos hasta llegar al borde mismo de la extinción. Para sorpresa de todos, el genoma de los gorilas ha actuado eliminando mutaciones perjudiciales y todo parece indicar que podrían mantenerse así, en comunidades cerradas durante todo el tiempo que fuera necesario.

Hasta ahora se pensaba que la endogamia reducía la diversidad genética de los gorilas y podía hacerlos más vulnerables a los cambios ambientales y las enfermedades endémicas. Pero el estudio muestra que de hecho la endogamia eliminó muchas variaciones genéticas perjudiciales, lo que contribuyó a la supervivencia de la especie. Los resultados se publican en la revista Science.

El objetivo del estudio ha sido evaluar el impacto en los genes de la disminución de población a largo plazo. Para ello los investigadores han secuenciado el genoma de varios ejemplares para poder comparar los genomas de las cuatro subespecies de gorila. En el trabajo han colaborado investigadores del Instituto de Biología Evolutiva, centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Pompeu Fabra, y del Centro Nacional de Análisis Genómico.

“En estos datos, podemos observar la deriva genética y el proceso por el cual los genomas crean mecanismos para erradicar mutaciones perjudiciales”, señala el líder del estudio, Chris Tyler-Smith, investigador del Instituto Sanger (Reino Unido). Analizando los genes de estos gorilas los investigadores han descubierto que hay menos variantes nocivas en gorilas de montaña que en las poblaciones de gorilas occidentales, que son más numerosas. Estas variantes pueden causar graves problemas de salud a menudo fatales.

“Tres años después de la primera secuenciación del genoma de referencia de gorila, seguida por la del famoso Copito de Nieve, y luego por más de 30 genomas de gorila, ahora podemos comparar los genomas de todas las poblaciones de gorilas, incluyendo el gorila de montaña, y empezar a entender sus semejanzas y diferencias, y el impacto genético de la endogamia”, añade Tomàs Marquès-Bonet, investigador del Instituto de Biología Evolutiva.

Gorilas de montaña

El número de gorilas de montaña que viven en la cordillera de Virunga, en la frontera de Ruanda, Uganda y la República Democrática del Congo, cayó a unos 253 ejemplares en 1981, como resultado de la caza y la destrucción del hábitat. Desde entonces, su número se ha reforzado hasta unos 480, gracias a los esfuerzos de conservación de varias organizaciones.

“Nos preocupaba que el drástico descenso en la década de 1980 sería catastrófico para los gorilas de montaña a largo plazo, pero nuestros análisis genéticos sugieren que los gorilas han hecho frente a los pequeños tamaños de población durante miles de años, mucho más de lo que se pensaba”, señala Javier Prado-Martínez, del Instituto de Biología Evolutiva.

“Aunque niveles comparables de endogamia parece que contribuyeron a la extinción de nuestros parientes los neandertales, los gorilas de montaña pueden ser más resistentes. No hay ninguna razón para que no puedan sobrevivir en estas condiciones durante miles de años”, añade Prado-Martínez.

Los datos genómicos recopilados pueden ayudar a la conservación de la especie. Con el mapa de las diferencias genéticas será posible identificar los orígenes de los gorilas que han sido capturados o cazados ilegalmente. Esto permitirá que más gorilas sean devueltos a su hábitat y denunciar a quienes los cazan ilegalmente.

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