Anuncio del lugar de aterrizaje de ExoMars 2018

El lugar de aterrizaje de la misión también debe cumplir con unos estrictos requisitos técnicos para garantizar la seguridad de la entrada, el descenso y el aterrizaje del vehículo, entre los que destaca la necesidad de que sea un terreno relativamente bajo, para que el módulo atraviese una porción considerable de la atmósfera durante su descenso para poder decelerar y abrir sus paracaídas.

También hay que tener en cuenta los perfiles horizontal y vertical del viento – el aterrizaje se ha programado para el final de la temporada de tormentas de polvo en el planeta.

Mawrth Vallis

Por otra parte, es necesario conocer la pendiente del terreno a distintas escalas, ya que el módulo utilizará un radar para monitorizar su altura y velocidad, y sus medidas podrían verse afectadas por la inclinación del terreno, aumentando el consumo de combustible y poniendo en peligro la maniobra de aterrizaje.

También hay que evitar las pendientes pronunciadas y las rocas de más de 35 centímetros – que es la altura del tren de aterrizaje del módulo – aunque el vehículo será capaz de sortear este tipo de obstáculos durante su exploración de la superficie marciana.

Tras considerar todas estas restricciones y el valor científico de cada candidato, el Grupo de Trabajo para la Selección del Lugar de Aterrizaje ha propuesto a Oxia Planum como el principal objetivo de la siguiente fase de estudio para la misión de 2018.

Este Grupo también ha sugerido que Oxia Planum sea uno de los dos candidatos del plan de contingencia, si la misión se tuviese que lanzar en el año 2020. El segundo se elegiría entre Aram Dorsum y Mawrth Vallis.

“Nuestro análisis preliminar indica que Oxia Planum satisface todos los requisitos técnicos y ofrece oportunidades muy interesantes para estudiar in situ lugares en los que se podrían encontrar biofirmas bien conservadas”, explica Jorge Vago, científico del proyecto para la ESA.

Oxia Planum presenta uno de los mayores afloramientos de arcillas de 3.900 millones de años de antigüedad, lo que indica que el agua abundaba en esta región en algún momento de su pasado.

Este lugar se encuentra en una amplia cuenca de drenaje de un sistema de valles en el que han quedado al descubierto rocas de diversas composiciones, lo que indica que se presentaron distintas condiciones de deposición y de humectación a lo largo de su historia.

Se piensa que una época de intensa actividad volcánica cubrió las arcillas y otros depósitos, protegiéndolos de las duras condiciones de radiación y oxidación del planeta. Estos sedimentos han quedado expuestos en los últimos cientos de millones de años, lo que es relativamente reciente en términos geológicos.

“Al comparar este proceso de selección del lugar de aterrizaje con los de misiones anteriores, que se basaban únicamente en la morfología del terreno, podemos asegurar que nos encontramos mejor preparados para evaluar la mineralogía de cada uno de los candidatos”, añade Jorge.

“Esto nos pone en una posición mucho más favorable para elegir un lugar que presente materiales más antiguos y mejor conservados, y que sea representativo de los procesos que ocurrían en todo el planeta”.

“Ha sido una decisión muy complicada, ante la gran calidad de los informes sobre cada uno de los candidatos. Estamos deseando comenzar la siguiente fase de análisis mientras se acerca el lanzamiento de esta misión tan emocionante: será la primera vez en la historia que se busquen biofirmas moleculares en el subsuelo de Marte”.

La decisión del lugar de aterrizaje definitivo será tomada por la ESA y Roscosmos unos seis meses antes del lanzamiento de la misión.


Fuente: ESA
Website: esa.int


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