Rosetta desvela el ciclo del agua en el cometa

La sonda Rosetta de la ESA ha encontrado pruebas que confirman la existencia de un ciclo diario del agua congelada en la superficie y en el entorno del cometa.Los cometas son cuerpos celestes formados por una mezcla de polvo y hielo, que mudan de forma periódica cuando pasan por el tramo más próximo al Sol de sus trayectorias elípticas.

Cuando el Sol calienta el núcleo congelado de un cometa, sus hielos – principalmente de agua, pero también de otros compuestos volátiles como el monóxido o el dióxido de carbono – pasan directamente a estado gaseoso.

Este gas se aleja del cometa, arrastrando consigo partículas de polvo. Juntos, el polvo y el gas forman el brillante halo y las características colas de los cometas.

El cometa a su paso por el perihelio

Rosetta llegó al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko en agosto de 2014, y ha estado estudiándolo de cerca desde aquella. El 13 de agosto de 2015 el cometa pasó por el punto más próximo al Sol de su trayectoria, y ahora se dirige de vuelta al Sistema Solar exterior.

Uno de los principales objetivos científicos de la misión Rosetta es comprender los mecanismos que regulan la actividad y las emisiones del cometa, y para ello se está estudiando cómo evoluciona el entorno de 67P desde la llegada de la sonda europea.

El equipo de científicos encargado del Espectrómetro Térmico en el Visible y en el Infrarrojo (VIRTIS) de Rosetta ha detectado una región en la superficie del cometa en la que el agua congelada aparece y desaparece en sincronía con la rotación de 67P/Churyumov-Gerasimenko. Los resultados de este estudio se publicaron ayer en la revista Nature.

“Hemos descubierto un mecanismo que cubre la superficie del cometa con hielo fresco en cada rotación, lo que mantiene ‘vivo’ al cometa”, explica María Cristina De Sanctis del INAF-IAPS de Roma, Italia, autora principal de este estudio.

La región Hapi

Su equipo estudió los datos recogidos por Rosetta en septiembre de 2014, centrándose en una región de un kilómetro cuadrado situada en el ‘cuello’ del cometa. Por aquel entonces, el cometa se encontraba a unos 500 millones de kilómetros del Sol y su cuello era una de sus regiones más activas.

El cometa tarda un poco más de 12 horas en dar una vuelta completa sobre sí mismo, y mientras gira, sus diferentes regiones experimentan distintas condiciones de iluminación.

“Encontramos las huellas del agua congelada en los espectros de esta región, pero sólo cuando se encontraba a la sombra”, aclara María Cristina.

“Cuando el Sol la volvía a iluminar, el hielo desaparecía. Esto indica que el hielo de agua está experimentando cambios cíclicos asociados con la rotación del cometa”.

Los datos sugieren que el agua congelada en la superficie y a unos pocos centímetros bajo ella se ‘sublima’ cuando recibe la luz del Sol, transformándose en gas que escapa del cometa. Cuando el cometa gira y esta misma región se queda a la sombra, la superficie se vuelve a enfriar rápidamente.


Fuente: ESA
Website: esa.int


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