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Una empresa española desarrolla el sistema más preciso que existe en la actualidad para verificar las dosis en los tratamientos de radioterapia

Resulta especialmente adecuado para abordar tumores de pequeño tamaño y tumores cerebrales. Es una tecnología rápida y fiable que permite liberar tiempo de trabajo en los hospitales, con la posibilidad de tratar a más pacientes sin disminuir la calidad de los tratamientos

Dart (Detection and Radiation Technologies) es una empresa surgida de la Universidad de Santiago de Compostela (USC). Ha diseñado un detector que evalúa la precisión de los tratamientos de radioterapia hospitalaria que se aplican a los pacientes con tumores. Es una tecnología rápida y fiable que permite liberar tiempo de trabajo en los hospitales, aumentado el número de pacientes a tratar sin disminuir la calidad de los tratamientos.

La firma nace en 2014 como resultado de más de una década de experiencia de sus promotores en el desarrollo de tecnología de detección dentro del Grupo de Investigación en Radiofísica de la Universidad de Santiago, donde ya habían hecho varios prototipos para su aplicación en radioterapia. Consiguieron financiación de la Xunta de Galicia y de una empresa de logística del sector hospitalario que vio la trascendencia de su proyecto, lo que les permitió llegar a un volumen de inversión suficiente para producir los detectores.

La radioterapia externa es uno de los tratamientos más comunes para tratar el cáncer. Se basa en la utilización de haces de radiación para eliminar o dañar las células cancerosas. Mediante un acelerador de electrones se dirigen una serie de haces de radiación desde diferentes incidencias, cada una de ellas con una sección de forma diferente y de manera precisa hacia el tumor. La selección de las incidencias y de la forma de las secciones debe ser tal que la dosis de radiación se maximice en el tumor y se minimice en los tejidos sanos que lo rodean.

La creciente incidencia del cáncer y la complejidad de los tratamientos requiere sistemas que verifiquen que el tratamiento calculado es correcto.

El proceso clínico para administrar radioterapia comienza realizando un TAC al paciente y, con la imagen obtenida, el médico delimita el volumen de tumor que hay que tratar y la dosis que se debe aplicar. El tratamiento se calcula mediante un programa informático. Se planifican los campos de radiación, el tipo de haz que se va a usar y qué dosis se suministra en cada haz. La dosis que finalmente se le administra al paciente se verifica con antelación mediante un sistema de detección, de modo que si hay discrepancias entre lo planificado y lo medido habrá que hacer ajustes. Así, la correcta verificación es un pilar esencial en estos tratamientos.

Según los datos aportados por los investigadores, en el mundo existen unos 8.000 centros hospitalarios que aplican radioterapia y todos ellos necesitan detectores de radiación para controlar la calidad del tratamiento. “La creciente incidencia del cáncer y la cada vez mayor complejidad de los tratamientos de radioterapia (complejidad que busca optimizar su eficacia) requiere de la existencia de instrumentación que pueda, en el menor tiempo posible y sin reducir la fiabilidad de la medida, verificar que el tratamiento calculado es correcto” -señala el físico Faustino Gómez, uno de los cuatro socios de la empresa junto a otros dos físicos y un ingeniero industrial-.

Hasta ahora los sistemas que se utilizaban para verificar las dosis en radioterapia eran a través de una película que había que revelar o escanear para obtener los resultados, lo que añade lentitud al proceso. Por su parte, los sistemas electrónicos, con lectura en tiempo real, no ofrecen la precisión necesaria en el caso de tumores muy pequeños.

El detector desarrollado por Dart resulta especialmente adecuado para campos de radiación pequeños, de gran utilidad en radiocirugía, en particular para tumores de menor tamaño y tumores cerebrales; aunque también se puede usar en otras técnicas de tratamiento y en campos de mayores dimensiones. Es el sistema con mayor resolución que existe en la actualidad y, además, funciona en tiempo real y permite calcular en dos dimensiones e incluso en 3D. Aporta mayor fiabilidad y rapidez en el proceso.

“Es un sistema de control de calidad que ayuda a la práctica clínica, pasando de dos días de respuesta cuando se usa película a apenas cinco minutos. Así, es posible tratar a un mayor número de pacientes y con un coste menor” -asegura Aurelio Vázquez, ingeniero industrial, socio de la firma y jefe de diseño y producción-.

A mediados de año la empresa podría tener su producción estandarizada

En Dart realizan el ensamblado final del producto. Diferentes proveedores fabrican cada una de las piezas o partes del detector, previamente diseñadas por el equipo. Para ello trabajan con fabricantes nacionales y con uno del Reino Unido.

La firma está pendiente del Marcado CE para poder comercializar el producto, un requisito exigido para certificar que el equipo comercializado cumple con la legislación; de modo que a mediados de año ya podrían tener su producción estandarizada. Además del mercado nacional y europeo, mantienen contactos con distribuidores en Latinoamérica y Asia.

El Hospital General de Valencia ya usa esta tecnología

En este período de investigación y diseño, Dart ha colaborado con varios hospitales que han probado su detector. El principal probador de esta tecnología es el Hospital General Universitario de Valencia, que ya emplea los prototipos de la firma de forma satisfactoria.

Robots para encontrar la aguja en el pajar

El departamento de Ingeniería Electrónica, de Sistemas Informáticos y Automática de la Universidad de Huelva ha desarrollado un método matemático que mejora los resultados de exploración de los autómatas. De esta manera, se podrán crear robots con función de localización de personas y objetos más eficaces y con menor consumo energético.

En el artículo publicado por la revista IEEE/ASME Transactions on Mechatronics con el título ‘Toward Simple Strategy for Optimal Tracking and Localization of Robots with Adaptive Particle Filtering’, los científicos han desarrollado un método algorítmico basado en una serie de ecuaciones básicas que determina la forma en la que los robots deben buscar objetivos concretos minimizando el tiempo, la capacidad de cómputo y, por tanto, la energía que tardan en encontrarlo.

“El problema en los sistemas de localización actuales es que utilizan muchos recursos innecesarios para conseguir la meta que se les plantea. Requiere buscar los parámetros óptimos que automaticen el proceso”, explica a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Huelva Tomás Mateo Sanguino, autor del artículo.

Ejemplo de aplicación en visión artificial del algoritmo de búsqueda de partículas localizadas en el color azul

El experto, perteneciente al grupo de investigación de Control y Robótica, añade que la capacidad de los sistemas robóticos para navegar de forma autónoma en entornos desconocidos depende en gran medida de estrategias como la superación de los problemas de creación de mapas, la localización simultánea, la generación autónoma de trayectorias o evitar obstáculos. Esto no siempre se logra de manera óptima. Los resultados son poco eficientes, el coste computacional alto y la configuración de las variables, en la mayoría de los casos, demasiado complejas.

Menos energía, más eficiencia

Un robot debe, en primer lugar, conocer su ubicación en un lugar concreto y analizar los elementos espaciales que le rodean. Después, debe establecer su objetivo y evaluar las distintas posibilidades que le permitan conseguirlo en el menor tiempo posible. Además, debe recalcular todo de nuevo si en algún momento cambian las condiciones del entorno.

Ejemplo de funcionamiento del sistema

Por tanto, los expertos persiguen la generalización de los problemas para aplicarlos en distintos escenarios donde las variables cambian en el tiempo. La combinación de estrategias de adaptación, predicción y optimización incrementa la eficiencia en la búsqueda de soluciones. Hasta el momento, estos ajustes se realizan con mucha dificultad y con un nivel de acierto bajo. Sin embargo, los expertos han confirmado que el algoritmo creado permite una generalización muy amplia y aprovecha ciertas técnicas de optimización para ser más eficaz.

A partir de aquí, los investigadores proponen aplicar esta metodología fundamentada en el filtro de partículas adaptativo basado en dispersión (DAPF), que consiste en proporcionar un mayor número de partículas durante el estado de búsqueda inicial del problema (cuando la localización presenta mayor incertidumbre) y menos partículas durante el estado de seguimiento siguiente (cuando hay menos incertidumbre). Podría compararse con la búsqueda de objetivos usando un conjunto de canicas inteligentes. Al principio, se dedicaría un mayor número de bolas para encontrar la característica objetivo cuando no se conoce el espacio donde se está buscando (por ejemplo, píxeles azules en una imagen). Las canicas irían copando todo el espacio de búsqueda y conforme encuentran el objetivo se agruparían en torno a él. Gracias al algoritmo de optimización se reduce el número de bolas en esta fase y los esfuerzos sólo se centrarían en el seguimiento del objetivo.

Tras los experimentos, han demostrado que usando un número variable de partículas, cuya población obedece al algoritmo desarrollado, los robots son capaces de enfocar sus recursos en el ítem concreto que se les requiere. El tiempo y el uso de recursos computacionales también afecta a la energía utilizada en la búsqueda, que será mucho menor que en otros algoritmos similares. De esta manera, resuelven también otro de los problemas asociados a esta función de los robots, que ven cómo se agota antes de tiempo la capacidad de carga de las baterías implantadas durante el desarrollo de su misión.

Referencias:
Tomás de J. Mateo Sanguino, Francisco Ponce Gómez: ‘Toward Simple Strategy for Optimal Tracking and Localization of Robots with Adaptive Particle Filtering’, IEEE/ASME Transactions on Mechatronics.

Desarrollan unas novedosas cápsulas herméticas para exhibir documentos históricos

UNAM/DICYT El Centro de Diseño Mecánico e Innovación Tecnológica de la Facultad de Ingeniería (FI) de la UNAM desarrolló, con tecnología propia y única en el mundo, unas cápsulas herméticas que permitirán exhibir, sin riesgo, la Constitución mexicana de 1917, el Acta de Independencia y los Sentimientos de la Nación. La muestra será en el Palacio Nacional con motivo de los festejos por el centenario de nuestra Carta Magna.

Estos sistemas cumplen con las exigencias de protección y preservación de tan preciados documentos, pues impiden el acceso de cualquier agente externo conforme a los más altos estándares internacionales.

El desarrollo científico y tecnológico es producto de la labor de Alejandro Ramírez Reivich, Pilar Corona Lira, Marcelo López Parra y Vicente Borja Ramírez, que trabajaron resolviendo retos de instrumentación, materiales, algoritmos de programación, electrónica, manufactura, diseño mecánico y logística; asimismo, de la colaboración interdisciplinaria de estudiantes de licenciatura y maestría de las ingenierías Mecánica, Mecatrónica, Industrial y Eléctrica.

De igual manera, participaron expertas en conservación del Archivo General de la Nación (AGN), sitio en donde se resguardan los documentos.

El equipo se enfrentó a una operación meticulosa para lograr el equilibrio de diversos factores y parámetros, indispensables para mantener en condiciones exactas y precisas la temperatura, humedad, presión, deformación y desplazamientos; es decir, el equilibrio físico-químico de distintos compuestos, lo que depende de una ingeniería altamente especializada.

El grupo de investigadores y alumnos forma parte de los pocos especialistas en el mundo en manejo, protección y conservación de documentos y de objetos históricos.

En la muestra estudiarán la manera como se comportan los documentos. Con este objetivo, han instalado sensores que miden los fenómenos físicos y dinámicos que sufre el papel, como micro cambios de temperatura, humedad y deformación; en particular, esperan ver de qué manera afecta la presencia de la gente durante la exhibición.

Con el resultado de su investigación, los universitarios pretenden entender distintos fenómenos y rediseñar las cápsulas (si fuera necesario), para publicar y generar, a fines de año, una patente con sistemas de última generación, pues se trata de una tecnología única en el mundo.

Versiones anteriores de estas cápsulas han protegido otras piezas del patrimonio cultural, como los códices prehispánicos, el Acta de Independencia y los Sentimientos de la Nación. Estos dos últimos, así como las constituciones de 1814, 1824 y 1857, junto con otros archivos originales, también podrán apreciarse en la muestra.

Previo a su exposición, expertos del AGN eliminaron partículas extrañas, recompusieron la encuadernación y restauraron un tono similar al original. Además, se digitalizaron los documentos para difundirlos y reproducirlos.

Un software español optimiza el diseño de nuevos cargadores de dispositivos móviles

UC3M/DICYT Power Smart Control, una spin-off de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), ha desarrollado la actualización de un software que permite optimizar el diseño de nuevos cargadores de dispositivos móviles y de otros convertidores electrónicos de potencia.

Un convertidor electrónico de potencia es un sistema que permite adecuar la energía eléctrica desde una fuente a una necesidad de carga específica. “Por ejemplo, es el sistema que obtiene la energía de la red eléctrica a través de un enchufe y que la adapta para poder cargar la batería del teléfono móvil u otro dispositivo”, comenta Andrés Barrado, uno de los profesores de la UC3M que ha creado esta compañía, apoyada por el Vivero de Empresas del Parque Científico de la UC3M.

Este tipo de sistemas se emplean en diversos sectores, como la industria aeroespacial, la salud, las tecnologías de las comunicaciones o el transporte. “La electrónica de potencia va a permitir el desarrollo tecnológico de otras disciplinas, como el transporte eléctrico, las energías renovables, las comunicaciones o incluso la electromedicina”, añade Antonio Lázaro, otro de los profesores de la UC3M creadores del programa y cofundador de la empresa.

El funcionamiento del software

Partiendo de unas especificaciones, como pueden ser la potencia eléctrica o la tensión de entrada y de salida, el programa proporciona un mapa de soluciones a elegir por el ingeniero que se encarga de diseñar un nuevo convertidor electrónico de potencia. Esto facilita y acelera el trabajo del diseñador, puesto que no hace falta recurrir a cálculos matemáticos que suelen resultar en muchos casos bastante complicados. “Se proporciona al diseñador la generación automática de código, con lo cual va a tener una solución que sea directamente integrable en su equipo”, indica Antonio Lázaro.

Hasta la fecha, se han desarrollado tres versiones de este software, denominado SmartCtrl, que han comercializado en más de 35 países a través de casi un millar de licencias a centros de investigación, empresas y universidades, con clientes como Fuji, General Motor, Google, LG, Mitsubishi, NASA, Panasonic, Renault, Samsung o Toshiba, entre otros.

La funcionalidad actual del software está centrada, básicamente, en el diseño del control de los convertidores de potencia que convierten la energía desde corriente alterna a corriente continua. Sin embargo, se pretende extender estas funcionalidades al control de inversores, de rectificadores y la implementación digital de controles en plataformas SoC. “Estas nuevas líneas de desarrollo abren posibilidades a la generación de plataformas software-hardware de control, generando así un producto integral, innovador y de enorme aplicación en el sector de la electrónica de potencia”, afirman fuentes de la compañía.

Una aplicación de la Astronomía para salvar especies en peligro de extinción

Seguir rinocerontes, censar lobos grises o encontrar cazadores furtivos, son solo algunas de las capacidades innovadoras del primer proyecto que combina la tecnología dron con la astrofísica, liderado por la Universidad John Moores de Liverpool y en el que participa un investigador del IAC.

Hace cuatro siglos, Galileo inició una revolución apuntando su telescopio al cielo. Ahora, un equipo multidisciplinar formado por astrofísicos y ecólogos ha invertido la perspectiva, apuntando sus cámaras hacia la tierra para ayudar a la conservación de especies en peligro de extinción. En este caso, la revolución consiste en combinar el uso de aviones no tripulados (drones), equipados con cámaras infrarrojas, con técnicas de detección utilizadas para analizar las imágenes astronómicas.

Una parte importante de la investigación en conservación consiste en vigilar la distribución y densidad de las poblaciones de animales, tarea que generalmente se realiza mediante sondeos sobre el terreno (a pie o en coche), desde el aire con aviones tripulados o desde el espacio usando satélites. En los últimos años, el uso de drones equipados con cámaras ha permitido abaratar los costes de estos estudios, así como llegar a zonas de difícil acceso.

Imagen infrarroja térmica en falso color de una manada de rinocerontes tomada con un dron en el Knowsley Safari Park (Reino Unido). Créditos: Serge Wich, Andy Goodwin (Remoteinsights), James Crampton, Maisie Rashman, Maria de Juan Ovelar, Steven Longmore. LJMU y Knowsley Safari Park.

Hasta ahora, la mayor parte de los estudios con drones ha utilizado cámaras en el rango visible (la luz que detecta del ojo humano), lo que tiene dos limitaciones. Por un lado, estas cámaras son útiles solo durante el día, de forma que no pueden usarse para monitorizar la actividad de un gran número de especies que son activas por la noche o identificar la caza furtiva. Por otro lado, en el visible todos los objetos tienen un brillo muy similar, lo que dificulta enormemente hacer una separación automática entre los objetos estudiados y todo lo que los rodea. Las cámaras infrarrojas, por el contrario, pueden utilizarse tanto de día como de noche  y, además, la diferencia entre la temperatura corporal de los animales y el entorno hace que sus emisiones en el rango infrarrojo térmico estén bien diferenciadas.

Sin embargo, las herramientas de análisis en el rango infrarrojo están menos desarrolladas que en el visible y, de hecho, muchos estudios utilizan técnicas manuales tediosas para la detección e identificación de especies. El estudio que se publica hoy en la revista International Journal of Remote Sensing, liderado por investigadores de la Universidad John Moores de Liverpool (LJMU) y en el que participa el investigador del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) Johan Knapen, ha utilizado software libre de detección de fuentes astronómicas para aplicarlo a la detección de seres humanos y diferentes especies de animales en imágenes infrarrojas obtenidas con drones.

Steven Longmore, científico del Instituto de Investigación Astrofísica de la LJMU y primer autor del artículo, explica cómo ha sido esto posible: “Los astrofísicos hemos usado cámaras infrarrojas desde hace décadas. Lo que ha resultado crucial en este estudio es que las técnicas que hemos desarrollado para encontrar y caracterizar los objetos más distantes del Universo son exactamente las que hacen falta para encontrar e identificar animales en imágenes térmicas con drones”. Cada especie tiene un perfil de calor diferente que actúa como una ‘huella térmica’. “Nuestro objetivo – apunta Longmore- es construir una completa base de huellas y un programa automatizado de identificación que sirva como base para todos los esfuerzos futuros en este campo.”

Johan Knapen ve esta nueva aplicación con emoción: “No sólo es una colaboración fantástica entre dos campos de la ciencia: la astronomía y la ecología, sino que también introduce el uso de los drones en el conjunto de herramientas tecnológicas que utilizamos para obtener imágenes térmicas, incluyendo telescopios espaciales y terrestres”.

La experiencia en el uso de drones la ha aportado Serge Wich, profesor de la Facultad de Ciencias Naturales y Psicología de la LJMU y fundador de conservationdrones.org . Este pionero en el uso de drones para el trabajo de conservación comenta: “Como un ojo en el cielo, los drones de conservación están ayudando a la lucha contra la deforestación ilegal, la caza furtiva y la fragmentación del hábitat, que afectan a muchas especies en peligro de extinción, incluyendo rinocerontes, orangutanes y elefantes. Ahora, asociados a técnicas de análisis astrofísicas, podemos intentar hacerlo de forma más eficiente”.

La pérdida de biodiversidad y el consecuente colapso de los ecosistemas es uno de los diez peligros más importantes que enfrenta la humanidad. “A la larga –dice Wich-, esperamos que esta investigación ayude a abordar estos problemas al permitir que cualquier persona en cualquier lugar del mundo pueda cargar sus datos aéreos y, en tiempo real, tener las geo-localizaciones de lo que haya fotografiado, ya sean supervivientes de desastres naturales, cazadores furtivos acercándose a especies en peligro de extinción o, incluso, el tamaño, peso y salud del ganado.”

Esta nueva tecnología de drones forma parte de la creciente innovación tecnológica de la LJMU. El Instituto de Investigación Astrofísica de esta universidad está desarrollando también el telescopio robótico más grande del mundo, una versión a escala del Telescopio Liverpool, ubicado en el Observatorio del Roque de Los Muchachos, en isla de La Palma.

Cómo mejorar la gestión de datos en los superordenadores del futuro

UC3M/DICYT La Universidad Carlos III de Madrid (UC3M) investiga cómo sentar las nuevas bases de la gestión de datos en los grandes sistemas de supercomputación del futuro. Y lo hace junto con uno de los centros científicos punteros en este área, el Laboratorio Nacional de Argonne (EEUU), en el marco del proyecto europeo CLARISSE. Esta tecnología podría aplicarse para aumentar el rendimiento, escalabilidad y fiabilidad de los superordenadores del futuro, ubicados en grandes centros de datos de todo el mundo.

En las últimas décadas, muchos descubrimientos científicos han dependido del análisis de un ingente volumen de datos, lo que se realiza fundamentalmente a través de simulaciones computacionales ejecutadas a gran escala en superordenadores. Este tipo de máquinas se emplean para el estudio de modelos climáticos, el desarrollo de nuevos materiales, investigaciones sobre el origen del universo, el genoma humano o nuevas aplicaciones de bioingeniería.

En la actualidad, a medida que se recaba y almacena cada vez más información, la gestión de datos científicos se enfrenta a un problema: el software que gestiona los superordenadores de última generación no ha sido diseñado para los requisitos de escalabilidad que se esperan en los próximos años. De hecho, en menos de una década estas infraestructuras van a ser dos órdenes de magnitud más rápidas que los supercomputadores de hoy.

“En la actualidad, estas aplicaciones experimentan grandes problemas de rendimiento y escalabilidad debido al aumento exponencial de datos por el empleo de mejores instrumentos, la creciente ubicuidad de sensores y la mayor conectividad entre dispositivos”, explica el profesor Florin Isaila, del grupo ARCOS del departamento de Informática de la UC3M. “Hoy en día es necesario un rediseño radical de las infraestructuras computacionales y del software de gestión para adecuarlos al nuevo paradigma de ciencia basada en procesamiento masivo de datos”, concluye.

El objetivo del proyecto CLARISSE (Cross-Layer Abstractions and Run-time for I/O Software Stack of Extreme-scale systems) es precisamente ese: aumentar el rendimiento, escalabilidad, programabilidad y fiabilidad de la gestión de datos de aplicaciones científicas con el fin de ofrecer soporte al diseño de los superordenadores de la próxima generación. Para ello, este proyecto coordinado por la UC3M cuenta con financiación del Séptimo Programa Marco de la Unión Europea (FP7/2007-2013, bajo el acuerdo de subvención número 328582), además de la colaboración del Laboratorio Nacional de Argonne (EEUU), uno de los principales actores a nivel mundial en I+D de software de sistemas para supercomputadores de gran escala.

Históricamente, el desarrollo de software de gestión de datos se ha realizado en capas con poca coordinación en la gestión global de recursos. “Hoy en día, esta falta de coordinación representa uno de los mayores obstáculos para el aumento de la escalabilidad de los sistemas actuales. En este sentido, en CLARISSE investigamos soluciones a estos problemas a través del diseño de nuevos mecanismos para coordinar la gestión de datos de las diferentes capas”, comenta el profesor Isaila.

“En la actualidad ARCOS está muy involucrado en varias iniciativas a nivel mundial para reformar el software de gestión de los futuros supercomputadores, incluyendo la coordinación tanto del proyecto CLARISSE como de la red de colaboración de investigación NESUS. Las sinergias resultantes de estos esfuerzos van a contribuir de forma sustancial a acelerar los descubrimientos científicos de las próximas décadas”, explica el investigador principal del proyecto, Jesús Carretero, catedrático de la UC3M y responsable de ARCOS.

CartoDroid, una aplicación para facilitar la gestión de las explotaciones agrícolas

JCYL/DICYT La Consejería de Agricultura y Ganadería ha desarrollado un innovador producto para dar respuesta a las necesidades de los profesionales del campo tanto de Castilla y León como del resto de España. La aplicación CartoDroid permite la visualización y edición de información geográfica y alfanumérica sin necesidad de conexión de datos en el móvil o tablet.

Este sistema es el resultado del trabajo desarrollado por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) durante más de diez años en la creación de aplicaciones de navegación e inspección de parcelas agrícolas y registro de tareas de campo en general. Además, responde a la necesidad de una aplicación que pueda ejecutarse en entornos Android, lo que permite su utilización en mayor variedad de dispositivos y a precios más económicos.

En la actualidad es conocida la utilidad de herramientas de navegación y visualización de mapa. Existe gran variedad de aplicaciones de este tipo, pero, a la hora de utilizarlas en el entorno profesional tienen muchas limitaciones sobre todo a la hora de la captura de datos. Por otro lado, el manejo de la cartografía y el tratamiento de información del territorio requieren de unos conocimientos y herramientas especiales que, en muchas ocasiones, no están al alcance de empresas o particulares. CartoDroid resuelve esta situación, llevando al móvil las operaciones más habituales sobre el mapa, eliminando la complicación del uso de herramientas de edición geográfica y dotando al usuario de un catálogo de utilidades básicas para resolver el problema de la toma de datos en campo, directamente en el móvil y sin conexión.

CartoDroid ofrece la posibilidad de personalizar la utilización de la aplicación, permite parametrizar toda la información que se desea almacenar y la forma de visualizarla, es capaz de trabajar con capas vectoriales y raster y de realizar importación o extracción de datos desde distintas fuentes.

Ventajas para los profesionales

El desarrollo que ha llevado a cabo íntegramente el equipo de investigación del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) va a permitir mejorar la competitividad del sector. Para los técnicos agrarios, agricultores y ganaderos esta será una herramienta muy útil para controlar de forma sencilla la gestión de sus explotaciones desde su propio dispositivo móvil. CartoDroid les permitirá asociar a sus parcelas toda la información gráfica, alfanumérica y multimedia que requieran como por ejemplo los abonos aplicados, las zonas no hábiles, la separación de cultivos o para la gestión territorial de las explotaciones ganaderas.

Para entidades como cooperativas, consejos reguladores o asociaciones la aplicación se podrá usar para llevar un exhaustivo control de toda la información gráfica de sus componentes, importar y exportar datos a otros sistemas o comparar datos históricos.

Cartodroid está disponible para ser descargado gratuitamente en la Play Store para dispositivos Android play.google.com/cartodroid.

Nueva aplicación de Mundopsicólogos

Para ponerse en contacto con un psicólogo

Se trata de una App del portal mundopsicologos.com, una web que reúne a más de 8900 psicólogos y psicoterapeutas y los pone en contacto con personas que están interesadas en los servicios que éstos ofrecen.

MundoPsicólogos

Cuentan con artículos relacionados con el sector de la psicología, escritos por profesionales en la materia, así como con una sección de comunidad, en la que todo aquel que visita su web puede participar si así lo desea.

Se trata de una aplicación que va a permitir de forma más ágil la comunicación entre pacientes y clientes. Es mucho más inmediata y acerca a las personas que realmente la pueden necesitar, ya que los datos nos indican que más del 70% de las personas que visitan este tipo de sitios web lo hacen a través del móvil.

  • La nueva App está geolocalizada, lo que permite que los pacientes puedan comunicarse con aquellos psicólogos que se encuentran más cerca de donde ellos están.
  • Cuenta con un chat privado que permite que el usuario pueda comunicarse directamente con el psicólogo, llamarlo o enviarle una solicitud para pedir cita en su consulta.
  • Está respaldada por una comunidad muy activa que en poco tiempo se ha convertido en el mayor foro de psicología en español, por aparece destacada también en la app para que los usuarios puedan preguntar sus dudas o compartir su experiencia.

La app MundoPsicólogos ya está disponible para iOS y Android en las tiendas de aplicaciones

 

Ladrillos con propiedades aislantes a partir de residuos de la fabricación de biodiésel

Investigadores de Jaén y Sevilla reutilizan los desechos de glicerina resultantes de la obtención de biocombustible para mejorar la tecnología de los materiales cerámicos

F. Descubre/DICYT Investigadores del grupo ‘Materiales Avanzados’ del Instituto de Ciencia de Materiales de Sevilla (ICMS-CSIC) y de la Universidad de Jaén, en colaboración con la Universidad de Patras (Grecia) y expertos del Instituto de Innovación, Ciencia y Empresa han encontrado utilidad a uno de los residuos que se genera durante la producción de biodiésel. Se trata de la glicerina, un subproducto orgánico graso que las empresas productoras acumulan sin encontrarle hasta ahora valorización posible para la gran cantidad total generada.

LAdrillo fabricados con glicerina

En el artículo ‘Ceramics from clays and by-product form biodiesel production: Processing, properties and microstructural characterization’, publicado en la revista Applied Clay Science, los investigadores andaluces han demostrado que la incorporación de glicerina a la arcilla con la que se fabrican los ladrillos aporta propiedades aislantes, especialmente térmicas, debido a la porosidad que es capaz de proporcionar.

La glicerina, a partir de los 100 ºC de temperatura de cocción, libera CO2 que queda atrapado dentro de la arcilla, ocasionando huecos o poros en su interior. En los ladrillos aislantes la conductividad térmica se obtiene precisamente mediante poros distribuidos uniformemente en su estructura interna. A mayor cantidad de pequeños poros y menor interconexión entre éstos, menor es la conductividad térmica y, por tanto, mayor es el aislamiento y el ahorro energético.

Según los investigadores, aunque el uso de energías renovables y, en concreto el uso de biodiésel, puede reducir los gases de efecto invernadero entre un 57% y un 88% por cada kilómetro recorrido en comparación con el diésel fósil, aún quedan residuos del proceso que se pueden reciclar. “Estos nuevos combustibles generan una serie de desechos que no se pueden volver a integrar en el mismo proceso de fabricación. Para estos casos, la cerámica de ladrillos no sólo sirve como depósito para el residuo inerte, sino que puede tener un efecto positivo en el material, como es el caso de la glicerina, que además permite controlar la porosidad y hacerla a medida”, comenta a la Fundación Descubre el investigador del departamento de Ingeniería Química, Ambiental y de los Materiales de la Universidad de Jaén Luis Pérez-Villarejo, uno de los autores del estudio.

Mejora de las propiedades

Los investigadores prepararon compuestos cerámicos a base de arcillas a las que les añadieron glicerina en distintas proporciones para después someter la mezcla a métodos de moldeo y procesamiento convencionales, así como de cocción y enfriamiento. Las arcillas fueron extraídas de una cantera situada en Bailén, mientras que la glicerina fue facilitada por la empresa de biodiésel de Linares LIBITEC (Linares Biodiesel Technology) que trabaja con aceites de soja, girasol y palma.

Los resultados constataron que la adición de este residuo mejoraba las propiedades tecnológicas de los productos cerámicos. Concretamente, tal y como señala Pérez-Villarejo, durante la fase de investigación se añadieron a la arcilla porcentajes de glicerina que oscilaron entre el 5% y el 20%. En los compuestos obtenidos se evaluó la conductividad térmica, el tipo de porosidad generada, la resistencia a la compresión, la absorción y succión de agua o la densidad, entre otras propiedades.

Así, los autores del estudio concluyeron que con la incorporación de entre un 10% y un 15% de glicerina a la arcilla se generaba la suficiente plasticidad como para, manteniendo los valores de resistencia que se exige a los materiales destinados a la construcción, lograr aumentar notablemente su capacidad aislante, especialmente a efectos térmicos. “Sólo con una adición del 15% de glicerina, la conductividad térmica del ladrillo cae hasta la mitad”, señala el investigador, quien además apunta también una mejora en el aislamiento acústico.

El investigador destaca de este estudio los beneficios medioambientales que aporta, ya que da salida a gran cantidad de los residuos generados por la creciente industria del biodiésel, al tiempo que aporta nuevos materiales que hacen más viable la construcción sostenible y facilitan el ahorro energético.


Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


Un exoesqueleto ligero y flexible ayudará a personas con movilidad reducida

El futuro dispositivo, llamado XoSoft, incorporará sensores integrados en textiles para crear articulaciones inteligentes y con rigidez variable

CSIC/DICYT Un consorcio internacional de investigadores con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) planea desarrollar un exoesqueleto ligero y flexible para las piernas, destinado a personas con movilidad reducida. Este nuevo exoesqueleto tiene el objetivo de paliar las desventajas de los dispositivos disponibles hasta ahora, que suelen ser aparatosos, poco flexibles y por lo tanto sólo pueden ayudar parcialmente en el proceso del movimiento, y tampoco estimulan la activación de las piernas, lo cual es esencial para evitar atrofias. El proyecto se enmarca en el programa de investigación e innovación Horizonte 2020, de la Unión Europea.

Exoesqueleto

El nuevo dispositivo, llamado XoSoft, estará compuesto por sensores integrados en textiles avanzados y materiales inteligentes para crear articulaciones sensibles y con rigidez variable. “Los sensores integrados transmitirán el movimiento y la intención del usuario a la unidad de control, que así determinará y proporcionará, mediante actuadores flexibles integrados en el textil, el nivel apropiado de ayuda: dependiendo de las necesidades del usuario en un momento dado, el dispositivo proporcionará apoyo, relajación o libertad de movimientos”, explica el investigador Eduardo Rocón, del Centro de Automática y Robótica, de Madrid.

Este exoesqueleto flexible y ligero está destinado a personas mayores y/o con discapacidad física, a quienes ayudará a mejorar su movilidad y por lo tanto beneficiará su salud y su calidad de vida. El dispositivo será cómodo y ligero, pensado para poder llevarlo bajo la ropa.
Las nueve organizaciones de siete países europeos integradas en esta cooperación público-privada ha puesto en marcha este proyecto de investigación y desarrollo el pasado febrero con el objetivo de lograr el primer prototipo completamente funcional en 2019. El equipo consiste cinco grupos de investigación en robótica, bioingeniería, inteligencia ambiental y diseño. Asimismo incluye empresas y clínicas asociadas que proporcionan expertos en tecnología de rehabilitación, geriatría y aplicación de prótesis. La Unión Europea y Suiza han destinado 5,4 millones de euros a la financiación del presupuesto del proyecto.
La esperanza de vida media en Europa casi se ha duplicado en el último siglo. Pero a medida que aumenta también crece el número de personas mayores con una movilidad moderada. Además, varias enfermedades congénitas o crónicas, o una lesión, pueden conducir, incluso en una edad joven, a diversos grados de movilidad reducida. En Europa, hay 3,2 millones de usuarios de sillas de ruedas y otros 40 millones no pueden caminar sin ayuda.


Fuente: DICYT
Website: dicyt.com