Geología Archive

El granito de la Plaza Mayor de Madrid se deteriora por su propia historia geológica

Investigadores han averiguado que el daño en forma de escamados y desplacados se debe a las microfisuras del material, originadas tras su proceso de formación

UCM/DICYT A simple vista, las columnas de granito de la Plaza Mayor de Madrid parecen resistir el paso de los siglos sin sufrir daños. Sin embargo, si se observan de cerca, sus sillares parecen descamados, sobre todo en algunas zonas. Con la ayuda de técnicas microscópicas y de ultrasonidos, investigadores del Instituto de Geociencias (centro mixto de la Universidad Complutense de Madrid y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas) han averiguado a qué se deben estos daños.

“El deterioro lo producen las microfisuras de descompresión del granito”, afirma David Martín Freire-Lista, coautor del trabajo y miembro del grupo de investigación Petrología Aplicada a la Conservación del Patrimonio del Instituto de Geociencias.

Plaza Mayor de Madrid

El equipo ha descubierto que el daño es mayor en las columnas del pórtico norte. Los soportales de la Plaza Mayor están orientados según los puntos cardinales y cada cara de sus columnas tiene sus propias condiciones microclimáticas. En el caso del pórtico norte, su orientación y un mayor contraste térmico a lo largo del día explican los daños, además de haber tenido un mayor uso respecto a los otros pórticos.

“Este soportal ha sido el más utilizado a lo largo de la historia, como parada de autobuses, tranvías o mercado”, recuerda el científico.

El estudio, publicado en la revista Environmental Earth Sciences, revela que la parte inferior de las columnas, especialmente las caras semiexpuestas, muestra una mayor área de deterioro en forma de escamados y desplacados. Estos daños son los más habituales en los zócalos de edificios históricos de Madrid.

Para llegar a estas conclusiones los científicos cartografiaron el deterioro de las cuatro caras de las columnas de base rectangular en los cuatro soportales y realizaron observaciones microscópicas del granito. Además, llevaron a cabo una exploración ultrasónica y estudiaron la relación del deterioro con el uso, la orientación, las microfisuras de descompresión y la labra.

El corte más fácil

Las microfisuras del material se originaron después de su proceso de formación. El granito es una roca ígnea, que se desarrolla cuando el magma se enfría y se produce la cristalización de los minerales a una profundidad kilométrica, en la cámara magmática. La erosión del macizo rocoso situado por encima de esta cámara genera una descompresión en el granito, que produce las microfisuras.

Estas ayudaron en su día a los canteros a cortar y extraer el material. “Las microfisuras marcan la dirección de corte más fácil (conocida como “ley”) utilizada por los canteros tradicionales para la extracción y división de bloques de granito”, explica el geólogo.

Los golpes de maza sobre cuñas orientadas en la dirección de estas microfisuras generan un corte de gran planitud en la piedra. Tradicionalmente, este plano se ha utilizado como caravista, después de darle el acabado superficial típico de Madrid: el abujardado.

“Las observaciones microscópicas indican que la labra tradicional y el abujardado producen la unión de microfisuras de descompresión, generando una zona superficial de debilidad que facilita el ascenso hídrico, la cristalización del hielo y sales, lo que contribuye a la formación de escamados y desplacados”, explica el investigador.

Los científicos recomiendan que estos hallazgos se tengan en cuenta cuando se emprendan acciones de restauración y conservación en edificios históricos.

Referencias bibliográficas
D. M. Freire-Lista y R. Fort. “Causes of scaling on bush-hammered heritage ashlars: a case study—Plaza Mayor of Madrid (Spain)”, Environmental Earth Sciences mayo 2016. DOI: 10.1007/s12665-016-5688-0.
D. M. Freire-Lista, R. Fort y M.J. Varas Muriel. “The Piedra Berroqueña region: candidacy for Global Heritage Stone Province status”, Geoscience Canada 2016. 43(1). DOI: 10.12789/geocanj.2015.42.076.

Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


Una erupción volcánica frenó la expansión del hombre moderno en Europa

Una simulación reconstruye con detalle la súper erupción volcánica que ralentizó la expansión del Hombre Moderno en Europa. Por primera vez, el fenómeno ha sido reconstruido en sus dos fases, durante las que depositó un volumen total de ceniza equivalente a 8 veces el volumen de Everest entre el sur de Italia y las planicies siberianas.

(Barcelona, 17 de febrero de 2016). – Un nuevo estudio sobre la súper erupción de la Ignimbrita Campana reconstruye con detalle este fenómeno natural que ralentizó la expansión del Hombre Moderno en Europa. Por primera vez, la súper erupción -ocurrida hace unos 39.000 años cerca de la actual ciudad de Nápoles- ha sido reconstruida en sus dos fases, durante las que llegó a depositar un volumen total de ceniza equivalente a aproximadamente 8 veces el volumen del Everest entre el sur de Italia y las planicies siberianas. El estudio se publica hoy en la revista Nature Scientific Reports.

erupción Ingnimbrita CampanaInvestigadores del Barcelona Supercomputing Center – Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS) y del Istituto Nazionale de Geofísica e Vulcanología (INGV) de Italia han reconstruido el fenómeno mediante centenares de simulaciones ejecutadas en el superordenador MareNostrum. Con ellas se ha podido determinar que en la primera fase (Pliniana), la súper-erupción generó una columna de 44 kilómetros de altura y dispersó 54 km3 de depósitos de caída en las áreas más próximas (el actual sur de Italia). Durante la segunda fase (co-ignimbrítica), se dispersaron 154 km3 de materiales más finos. La suma de los depósitos acumulados durante las dos fases equivale aproximadamente a ocho veces la parte visible del Everest o cien mil veces el estadio Futbol Club Barcelona.

En total, la súper erupción de la Ignimbrita Campana cubrió con ceniza un área de más de tres millones de km2 desde el Mediterráneo hasta la actual Siberia. Las mayores acumulaciones de ceniza tuvieron lugar en las actuales Macedonia, Bulgaria y Rumanía, mientras que en regiones del Mediterráneo Oriental se acumularon capas de hasta diez centímetros. El desplazamiento y depósito de las cenizas y la metodología utilizada para realizar el estudio se pueden consultar en la siguiente página web: http://www.bsc.es/viz/ campanian_ignimbrite/

Otro impacto de la súper erupción de la Ignimbrita Campana fue que la emisión de cenizas y aerosoles en la estratosfera provocó un invierno volcánico. Diferentes estudios revelan que este fenómeno redujo en dos grados la temperatura global el siguiente año y en hasta cinco grados en Europa Occidental.

Más allá del impacto en el medio natural, la erupción del Ignimbrita Campana es un fenómeno al que se atribuye un importante impacto en la evolución de la especie humana en Europa, ya que tuvo lugar cuando el Hombre Moderno había comenzado a expandirse por el continente desde Oriente Medio desplazando a los Neandertales. La súper erupción, junto a los eventos del último período glacial, redujo notablemente el territorio europeo habitable y habría contribuido a ralentizar la transición del Paleolítico Medio al Paleolítico Superior, frenando la entrada del Hombre Moderno y reduciendo la población que ya se había asentado en la zona que devastaron sus cenizas. Esta misma zona, en cambio, años después se convertiría en un territorio notablemente fértil y atractivo para los nuevos pobladores.

Un proyecto europeo evalúa el riesgo de la extracción de gas mediante fracking

Un consorcio de una decena de instituciones académicas desarrolla el proyecto, que está enmarcado en Horizonte 2020

CSIC/DICYT El fracking, o fracturación hidráulica, es un método de extracción de gas y petróleo de formaciones muy poco permeables en el que se emplea la inyección de grandes cantidades de agua y productos químicos. Este método ha sido objeto de debate público y con el fin de evaluar el riesgo asociado a esta práctica de extracción se pone en marcha el proyecto europeo FracRisk, que se enmarca en Horizonte 2020 y cuenta con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

Investigación del fracking

El principal reto es abordar las preocupaciones ambientales relacionadas con este método de extracción, en particular a través de un mejor conocimiento y control del proceso de fracturación y sus efectos ambientales. “A partir de los resultados que se obtengan se pretende desarrollar una normativa que permita prevenir y mitigar el impacto potencial de la exploración y explotación de las reservas de ‘gas de esquistos’ en Europa ya que, en la actualidad, la regulación para el fracking es la que se aplica a explotaciones tradicionales de hidrocarburos, que no es adecuada para la extracción no convencional”, explica Jesús Carrera, investigador del CSIC en el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua y coordinador en España del proyecto.

FracRisk ampliará la base de conocimientos disponible sobre esta técnica partiendo de la experiencia internacional, del conocimiento de los procesos de rotura de la roca, del transporte de contaminantes y de su modelación. Para ello, este proyecto prevé recopilar datos, desarrollar modelos, identificar y evaluar los impactos y riesgos de las diferentes técnicas de exploración y explotación del medio ambiente, y el establecimiento de las recomendaciones científicas para las mejores prácticas.

El proyecto FracRisk se centra en los procesos sobre los que existe mayor incertidumbre. En concreto, se han seleccionado y definido seis posibles escenarios de fuga de agua con compuestos contaminantes como los de máximo riesgo: fugas a través del pozo de extracción, a través de pozos abandonados, difusión a largo plazo, fugas por fallas naturales no cartografiadas, o por fallas generadas por la fracturación hidráulica, y por microsismicidad. Los investigadores emplearán un enfoque repetitivo de modelación y técnicas de reducción de riesgo para identificar las actividades más peligrosas y definir la base científica sobre la que basar decisiones. El conocimiento desarrollado se validará con los datos disponibles, tanto en EE. UU. como en Europa.

FracRisk será desarrollado hasta junio de 2018 por un consorcio de más de una decena de instituciones académicas europeas coordinadas por la Universidad de Edimburgo. El proyecto cuenta con un presupuesto de tres millones de euros.


Fuente: DICYT
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El Mediterráneo formó enormes capas de yeso en aguas profundas hace millones de años

Una investigación de la Universidad de Salamanca revela nuevos datos sobre un periodo, hace menos de seis millones de años, en el que se interrumpió el intercambio de aguas entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo

José Pichel Andrés/DICYT Hace algo menos de seis millones de años, el intercambio de aguas entre el océano Atlántico y el mar Mediterráneo se cortó o al menos quedó muy limitado, lo que provocó que se formasen grandes sedimentos de yeso en las costas mediterráneas, en concreto, hace 5,97 millones de años. Un artículo publicado en la revista científica Earth and Planetary Science Letters por investigadores de la Universidad de Salamanca desvela ahora que ese proceso de precipitación de yeso también ocurrió, al mismo tiempo que en las costas, en aguas profundas del Mediterráneo, donde hasta ahora no se había podido estudiar.

Mediterráneo

“No existen muestras de sedimentos del centro del Mediterráneo porque no se han perforado sus profundidades para investigación científica”, explica a DiCYT Diana Ochoa, científica colombiana que está realizando su doctorado en la Universidad de Salamanca y firma este artículo en primer lugar. Ante la falta de estas muestras, los investigadores han estudiado sondeos realizados hace años por compañías privadas y los resultados son sorprendentes.

Hasta ahora, la idea más aceptada era que las capas de yeso se habían formado en las zonas costeras pero no en las profundidades marinas y que, en todo caso, si llegaron a producirse en alta mar, habrían tenido lugar más tarde. De hecho, los modelos actuales indicaban que el yeso solo se podía precipitar hasta 200 metros de profundidad por condiciones de presión y temperatura.

Por el contrario, este artículo demuestra “no sólo la formación de estas capas a profundidades mayores, sino que ocurrió al mismo tiempo que en la costa”, destaca Francisco Javier Sierro, investigador responsable del Grupo de Geociencias Oceánicas de la Universidad de Salamanca y de la participación española en el proyecto europeo MEDGATE, que estudia la evolución de los estrechos que han comunicado el mar Mediterráneo y el océano Atlántico.

Rápida acumulación de sales

Hasta ahora sólo se conocía la existencia de grandes capas de sal de más de dos kilómetros de espesor en las áreas más profundas del Mediterráneo y de yeso en las zonas costeras. “Nuestros datos, al indicar la presencia de cientos de metros de yesos en áreas más profundas del Mediterráneo, implican que el volumen de sales de yeso sería mucho mayor de lo estimado hasta ahora”, apuntan los científicos, que destacan también algunas cifras llamativas sobre una extraordinaria precipitación de sales en un tiempo récord, que sería de unos 60.000 años para la sal y de unos 250.000 años para el yeso, aspecto que es difícil de explicar siguiendo las teorías actuales sobre la conexión con el Atlántico.

Una de ellas indica que el Mediterráneo se desecó por completo. Otra, que el mar permaneció lleno de agua, pero estático y sin conexión alguna que renovase sus aguas. Ambas ideas parecen incompatibles con los nuevos datos. “Tuvo que entrar más agua salada para llegar a esas concentraciones de sales”, comentan los investigadores. Probablemente, la entrada de agua no llegó a cortarse por completo, de manera que había una aportación de nuevas sales.

No existe ninguna duda de que el estrecho de Gibraltar se abrió tal y como se conoce hoy hace unos 5,3 millones de años, pero no se sabe con exactitud su estado anterior. “Quizá estaba abierto, se fue cerrando y luego se abrió otra vez”, apunta Sierro por descarte. Aunque en épocas anteriores existían otros estrechos, aparentemente durante esta crisis salina del Mediterráneo ya estaban todos completamente cerrados.

Extrapolación de resultados

Los datos de esta investigación proceden de sondeos realizados en dos puntos del Mediterráneo, uno ubicado en una zona conocida como el Promontorio Balear, cerca de Ibiza, y otro en la cuenca de Elche, más próxima a la costa peninsular. A la información que ofrecen estos sedimentos se agregan otros datos de líneas sísmicas, una especie de ecografías de los fondos marinos tomadas desde donde se perforaron los sondeos hacia áreas más profundas del Mediterráneo. Las líneas sísmicas se realizaron mediante el buque Tethys II, en colaboración con investigadores de la Universidad Paul Sabatier de Toulouse y el CNRS (Centre National de la Recherche Scientifique) de Francia. De esta forma, los investigadores han podido extrapolar sus conclusiones a otros lugares en los que no hay muestras. Si sus líneas sísmicas coinciden con las de los puntos de las muestras, es probable que también haya capas de yeso y sal.

De hecho, los datos de este estudio van a ser muy valiosos para una futura campaña del programa IODP (International Ocean Discovery Program) en la que por fin se espera poder perforar los fondos marinos mediterráneos con propósitos científicos, obteniendo sedimentos más adecuados para su estudio.

Un periodo sin vida

Otro aspecto muy importante del estudio de la crisis de salinidad del Mediterráneo es la desaparición de la vida durante este periodo. Diana Ochoa es especialista en la parte biológica, en concreto, en el estudio de microorganismos como el plancton, que no pudieron resistir las condiciones de salinidad creadas por la falta de conexión con el Atlántico. “Tuvo que ser un momento de mucho estrés para la fauna, al sufrir un cambio muy rápido”, señala, “desaparece la vida, pero es posible que en algunos momentos la salinidad bajase lo suficiente para permitir la existencia de microplancton o bacterias, y posteriormente la vida regresa cuando vuelve a entrar agua del Atlántico, como si no hubiera pasado nada”.

Referencia bibliográfica
Diana Ochoa, Francisco J. Sierro, Johanna Lofi, Agnès Maillard, Jose-Abel Flores, Mercedes Suárez. Synchronous onset of the Messinian evaporite precipitation: First Mediterranean offshore evidence. Earth and Planetary Science Letters. Volume 427, 1 October 2015, Pages 112–124. doi:10.1016/j.epsl.2015.06.059

Fuente: DICYT
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Nuevos datos del sismo de Chile y cómo afectó a la región pampeana norte

El sismo de Chile y varias réplicas se percibieron en zona centro del país. Un equipo de investigadores de la UNL viene llevando a cabo una investigación integral sobre la evolución geológica de la llanura pampeana norte

UNL/DICYT El sismo del pasado jueves, con epicentro en la costa chilena, se produjo como resultado del movimiento generado a lo largo de fallas de empuje en el contacto entre las placas tectónicas de Nazca y Sudamérica. Los datos indican que la placa de Nazca se está moviendo hacia el este-noreste a una velocidad de 74 milímetros al año con respecto a la Sudamericana, generándose un mecanismo llamado subducción.

A partir de la intensidad del evento (8’3 grados), el sismo y varias réplicas lograron percibirse por la población en la llanura pampeana, incluso en Santa Fe. Se trata de un indicador que se suma a los datos que el grupo de investigación de la UNL (Geomorfología y Geología del Cuaternario) que coordina Daniela Kröhling (docente-investigadora de la UNL-CONICET) viene generando hace varios años en la región. En el grupo participan como investigadores principales dos geólogos locales, ambos investigadores del CONICET (Kröhling y Ernesto Brunetto), junto a becarios de diferentes disciplinas.

Terremoto de Chile

“En el marco de un proyecto, financiado por la UNL, estamos llevando a cabo una investigación integral sobre la evolución geológica de la llanura pampeana norte. El abordaje original de la investigación de la evolución del paisaje incluye el análisis del efecto de los procesos endógenos, es decir, de los procesos que se originan en el interior de la Tierra y que se relacionan con el movimiento de las placas tectónicas”, explicó Kröhling.

Según la investigadora, el estudio también comprende el análisis de los procesos externos sobre la superficie terrestre, condicionados por factores climáticos, como los procesos fluviales y eólicos, entre otros.

Deformaciones tectónicas

Estudios previos llevadas a cabo por este grupo de investigación reportaron la existencia de deformaciones tectónicas recientes en la Pampa, “evidenciados por la existencia de fallas tectónicas (por ejemplo el sistema de Fallas Tostado-Selva, Falla Rafaela, Falla El Trébol) limitando bloques de terreno que han sido levantados, otros hundidos obasculados, y que corresponden a morfoestructuras regionales (como la Depresión Tectónica de Mar Chiquita, el Bloque Elevado de San Guillermo, el Bloque de San Cristóbal)”, detalló Kröhling.

“Incluso fallas inferidas en el paisaje generaron perturbaciones en la red fluvial de la provincia de Santa Fe, representada por antiguos cauces modificados por tectónica, entre varios indicadores más”, continuó. Estos datos deberían ser tenidos en cuenta en estudios hidrológicos, frente a los escenarios de cambios climáticos.

“La influencia del control tectónico sobre el relieve de la llanura que abarca el este de la provincia de Córdoba, la provincia de Santa Fe y el sudoeste de la de Entre Ríos es clara. Si bien estamos alejados de la trinchera o fosa vinculada a la subducción de la Placa de Nazca por debajo de la Sudamericana, nuestros datos indican que en este segmento de subducción plana la deformación es mayor que en otras zonas del este del continente”, remarcó la investigadora y aseguró que esta deformación “ha sido responsable, por ejemplo, de la generación de relieves de hasta 30 metros de desnivel en el centro-oeste de la provincia de Santa Fe en los últimos 100 mil años”.

La disciplina que analiza los efectos en el paisaje vinculados a causas endógenas se denomina Geomorfología Tectónica, ampliamente desarrollada en ambientes dinámicos como la zona andina o las Sierras Pampeanas. Pero “en esta región el análisis resulta novedoso gracias al desarrollo de productos modernos, como los Modelos Digitales de Elevación, que junto con gran información de campo permiten modelar el paisaje”, dijo Kröhling. Además, herramientas geodésicas tales como la medición de la dirección y velocidad de desplazamiento de las estaciones permanentes de GPS distribuidas en ciudades localizadas en la llanura indican desplazamientos significativos, que vienen siendo analizados por Franco Sobrero y Brunetto.

Presentación de resultados en Chile

Casualmente estos resultados recabados en el marco del proyecto de investigación de la UNL serán presentados en el Congreso Geológico Chileno a realizarse en La Serena, Coquimbo, del 4 al 8 de octubre de este año. Kröhling además organiza allí un taller y una excursión científica de campo, como coordinadora de un grupo de trabajo internacional que se focaliza en el análisis integrado de los factores que generaron cambios en el paisaje de diferentes ambientes de Sudamérica durante el período geológico más reciente (Cuaternario).

Dichos estudios aportan además información clave para el manejo y planificación territorial y el pronóstico. Otro resultados fueron expuestos este año en el Congreso Internacional de la Unión Internacional para el Estudio del Cuaternario (INQUA), realizado en Japón, y en una reunión internacional del Grupo de Paleosismología del INQUA, en Italia.


Fuente: DICYT
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Primer estudio de riesgo sísmico para las principales ciudades de Haití

Analizan las posibles consecuencias de un potencial próximo terremoto, las debilidades que aún existen en el país caribeño y los consejos para minimizar el riesgo

UA/DICYT El terremoto sucedido hoy en el centro de Chile, de una magnitud de 8,4 en la escala de Richter y tres minutos de duración, y que ha causado solo ocho muertos, es muestra de un país preparado para eventuales desastres naturales. A esto se suma ahora la alerta de tsunami declarada por el Servicio Hidrológico y Oceanográfico de la Armada (SHOA). En esa línea, la Universidad de Alicante, a través de miembros de su grupo de investigación “Sismología-riesgo sísmico y procesado de la señal en fenómenos naturales” y en cooperación con varias universidades españolas e instituciones en Haití, ha terminado y publicado el primer estudio de riesgo sísmico para las principales ciudades del país, Puerto Príncipe y Cabo Haitiano.

Terremotos en Haití

“A first approach to earthquake damage estimation in Haiti: advices to minimize the seismic risk” es el título de la investigación, publicada 12 de septiembre de 2015 en el Bulletin of Earthquake Engineering, publicación oficial de la Asociación Europea para la Ingeniería Sísmica (European Association for Earthquake Engineering). En el estudio se analizan las posibles consecuencias de un potencial próximo terremoto, las debilidades que aún existen en el país y los consejos para minimizar el riesgo. Las conclusiones apuntan a que 30.000 viviendas quedarían inhabitables (al colapsar o tener daños extensos) en Puerto Príncipe y unas 14.000 en Cabo Haitiano, siendo necesarios, al menos, 2.100 millones de dólares para reconstruir la primera ciudad y 700 millones de dólares para rehacer la segunda.

Los cálculos de riesgo para el estudio se han hecho con un software libre, denominado SELENA, que se desarrolló gracias a un proyecto de grupos emergentes que concedió la UA hace varios años y que se complementó – posteriormente – con un proyecto de la Generalitat Valenciana, así como con convenios de colaboración con el centro de investigación NORSAR de Noruega. Este participó con la UA en el desarrollo del software, según ha señalado Sergio Molina Palacios, miembro de este estudio de riesgo sísmico.

Cómo comenzó todo

El origen del presente estudio data de 2006, cuando dos miembros del grupo de investigación citado anteriormente, Juan José Galiana Merino y Encarnación Gimeno Nieves, dirigidos por Sergio Molina Palacios, llevaron a cabo el proyecto “Diseño de metodologías y herramientas para la estimación de los efectos de sitio y su aplicación en la evaluación de escenarios de daños debidos a terremotos”. Se trataba de un proyecto de ayudas para grupos emergentes, y en él se desarrolló la herramienta que ha hecho posible el análisis de este último estudio para Haití.

A continuación, en los años 2007 y 2008, la Generalitat Valenciana concedía el proyecto de I+D “Estimación e incertidumbres de daños sísmicos y pérdidas para entornos urbanos de la C.V. sistema integrado para evaluaciones en tiempo real”, bajo la dirección de Sergio Molina y junto a seis investigadores. La finalidad de este trabajo fue desarrollar esta experiencia piloto y tratar de hacer una pequeña aplicación.
Los investigadores continúan trabajando y en 2010, coincidiendo con el terremoto de Haití, publican el software de código libre para toda la comunidad científica. Es en este momento cuando contactan con ellos la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la Universidad de Almería (UAL) y el Observatorio Nacional para el Medio Ambiente y la Vulnerabilidad de Haití, comenzando a trabajar de forma conjunta, a través de varios proyectos financiados por la UCM. Las conclusiones finales del trabajo son las que están publicadas en el presente artículo de la European Association for Earthquake Engineering.

El escenario futuro en Haití

Sergio Molina concluye que “con todo lo que hemos aprendido estos años estando allí, el país sigue sin estar preparado”. Durante el estudio los investigadores realizaron simulaciones de los dos posibles terremotos que “van a ocurrir en el país; simulaciones efectuadas para las ciudades de Puerto Príncipe y Cabo Haitiano. En la primera, los resultados indican que 30.000 viviendas quedarían inhabitables; en la segunda, del orden de 14.000 viviendas”. Molina informa que, en ambos casos, estas cifras suponen la mitad de la población.
En términos económicos, los expertos estiman que el coste que se necesitaría ante un potencial próximo terremoto sería, al menos, en Puerto Príncipe de 2.100 millones de dólares, y en Cabo Haitiano harían falta 700 millones de dólares.

Para tratar de evitar las consecuencias plasmadas arriba, los investigadores insisten en implementar una red sísmica en el país; definir un código sísmico, o normativa de riesgo sísmico, para todo Haití, que no tiene ahora; reforzar las viviendas existentes y desarrollar un plan de emergencia.

El trabajo hace una denuncia y es que, hasta la fecha, se han gastado 15 billones de dólares en la reconstrucción del país, y tras cinco años los investigadores en riesgo sísmico observan que las ciudades siguen sin estar preparadas. Además, “existe una gran reticencia, por parte de las instituciones locales, a colaborar con los grupos científicos para implementar los resultados que se están extrayendo”, afirma Molina.

Referencia bibliográfica

Y. Torres, S. Molina, S. Martínez-Cuevas, M. Navarro, J. J. Martínez-Díaz, B. Benito, J. J. Galiana-Merino & D. Belizaire “A first approach to earthquake damage estimation in Haiti: advices to minimize the seismic risk”. Bulletin of Earthquake Engineering. October 2015, Volume 13, Nº 10.


Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


La cuenca del río Ebro se elevó hasta los 750 metros hace entre 7,5 y 12 millones de años

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Roca calcárea del Cabezo de Castildetierra, en las Bardenas Reales (Navarra), donde se distinguen los efectos de la erosión. Las rocas calizas se formaron en el sistema de lagos que ocupaban la cuenca (LARRION Y PIMOULIER)

Hace entre 7,5 y 12 millones de años, la cuenca del río Ebro, en el noreste de la Península Ibérica, comenzó a acumular sedimento hasta el punto de alcanzar entre 500 y 750 metros por encima del nivel del mar. Desde entonces, se ha erosionado de media un milímetro cada década en su descenso hacia el Mediterráneo y ha ido elevándose hasta 630 metros en el centro.

Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han llegado a estas conclusiones, publicadas en el último número de la revista Geology, tras emplear técnicas de modelado numérico que han calculado los movimientos verticales de la litosfera terrestre en respuesta a la erosión que se produjo en la cuenca.

“La idea era reconstruir la elevación de ese altiplanodel Ebro, restituyendo a su lugar original los sedimentos que hay acumulados en el delta actual. Hemos podido acotar cuantitativamente la elevación pasada de la cuenca, así como la edad en la que pasó de ser un altiplano a lo que conocemos en la actualidad”, aclara el investigador del CSIC Daniel García-Castellanos, que trabaja en el Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera.

Impactos en el delta

Hace entre 37 y 7,5 millones de años, la cuenca carecía de desaguadero, es decir, era un sistema denominado endorreico, en el que el agua de lluvia que se recogía no se vertía al mar, sino que acababa evaporándose. Tras este largo periodo, la cuenca fue acumulando sedimento hasta alcanzar una elevación de entre 500 y 750 metros. Finalmente, la cuenca fue, o bien “capturada” por la erosión de un río mediterráneo, o bien rebosada por el propio relleno del sedimento, formándose el actual río Ebro. “El río, que se convirtió en el nuevo desaguadero, erosionó rápidamente la cuenca a lo largo de su descenso al Mediterráneo, lo que dio lugar a la formación del delta del Ebro”, destaca García-Castellanos.

La erosión de la cuenca supuso una “descarga” y un levantamiento de la litosfera terrestre, que descansa sobre el magma fluido de la astenosfera terrestre como si se tratara de un iceberg en el océano. La actual cuenca ha erosionado y transportado al delta más de 30.000 kilómetros cuadrados del antiguo relleno de sedimento que tenía. “Actualmente, el sedimento preservado más elevado se encuentra en la zona central, en la Sierra de Alcubierre, a 20 kilómetros de Zaragoza y a 840 metros sobre el nivel del mar”, precisa el investigador del CSIC.

Según los investigadores, entender la evolución del relieve y la erosión es clave para la evaluación de riesgos de inundación o deslizamientos de tierra. En el caso de la cuenca del Ebro, el trabajo ayuda a entender el contexto geológico en el que se formó el delta y las amenazas a las que se enfrenta.

“Desde la implantación de la agricultura hace pocos miles de años, las tasas de erosión en la cuenca y el aporte de sedimento al delta del Ebro es al menos un orden de magnitud (diez veces) más alta. Hoy, pese a que la pérdida de suelo continúa, esos sedimentos quedan atrapados en los embalses, y el delta podría acabar acusándolo”, afirma el investigador del CSIC.

Daniel Garcia-Castellanos y Juan Cruz Larrasoaña. Quantifying the post-tectonic topographic evolution of closed basins: The Ebro basin (northeast Iberia). Geology. DOI: 10.1130/G36673.1


Fuente: Consejo Superior de Investigaciones Científicas
Website: csic.es


El Mediterráneo se llenó en dos años hace seis millones

Hace alrededor de seis millones de años el Mar Mediterráneo quedó aislado del resto de océanos del mundo y por evaporación se secó casi por completo. Ello dio lugar a la formación de enormes depósitos de sal. A este episodio se le conoce como Crisis de la Salinidad del Mesianense.

Hace poco más de 5 millones de años la conexión entre el Atlántico y el Mediterráneo se restableció de nuevo por causas aún no claras, pero pudo deberse a una subida general del nivel de mar, a movimientos tectónicos o a una combinación de ambas. Como consecuencia, el Mediterráneo se llenó de nuevo en un proceso conocido como la inundación Zancliense. Se ha pensado que esta inundación fue un proceso lento, de miles de años de duración, pero recientes simulaciones por ordenador realizadas en la Universidad de Sevilla muestran que fue una inundación tremendamente rápida, de proporciones catastróficas, que llevó al llenado del mar Mediterráneo en unos dos años.

Vista tridimensional del Mar de Alborán con el nivel del agua después de 15 días

Expertos de la Universidad de Sevilla acaban de publicar un nuevo trabajo en la revista científica Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology en el que detallan cómo se produjo este fenómeno catastrófico a través de simulación numérica de dinámica de fluidos. Aunque existían algunos trabajos previos con modelos conceptuales o de dimensión cero, en el presente estudio se resuelve por primera vez la compleja hidrodinámica tridimensional del proceso.

El estudio señala que lo que comenzó siendo una corriente modesta de agua fue aumentando muy rápidamente con el tiempo debido a la erosión del terreno, pues se produjo un efecto de retroalimentación.

“Por lo que hoy es el mar de Alborán discurría una enorme corriente de agua procedente del Atlántico a más de 100 km por hora”, explica el catedrático de la Universidad de Sevilla, José María Abril, quien añade que el caudal era de unos 100 millones de metros cúbicos por segundo (500 veces más grande que el del Amazonas).

Por su parte, el profesor Raúl Periáñez apunta que el nivel del mar en el Mediterráneo subía a una tasa de unos 7 metros cada día y se llenó por completo en unos dos años. A medida que creció la profundidad del canal en la zona oriental del estrecho, la zona de aguas más someras del umbral de Camarinal pasó a tomar el control del flujo.

Otras catástrofes naturales milenarias

Estos expertos del grupo de investigación del Dpto Física Aplicada I de la Universidad de Sevilla han publicado recientemente otros dos trabajos en el que, a través de la simulación numérica, explican también la propagación de tsunamis en el antiguo golfo de Tartessos y los tsunamis en el Mediterráneo oriental, en concreto una secuencia de tsunamis producida por la explosión de Santorini, como un escenario potencial para explicar el episodio de la “apertura del mar” en el Éxodo bíblico.

Ambos artículos científicos han sido publicados en la revista científica Journal of marine systems.

Artículo científico: Computational fluid dynamics simulations of the Zanclean catastrophic flood of the Mediterranean (5.33 Ma). R. Periáñez1, J.M. Abril. En Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology.

Relacionada científicamente la inyección de gas de Castor y los terremotos frente a Castellón

Un estudio recién publicado en la revista técnica Geophysical Journal International concluye que lo más probable es que la inyección de gas en las rocas bajo el fondo marino del campo petrolífero de Amposta, ya agotado, desencadenase la secuencia de terremotos en el área de la plataforma Castor, compuesta por algo más de mil sismos, y con magnitudes hasta 4,3.

Los cálculos indican que, al aumentar la presión por la inyección de gas, pudo reducirse la fricción en fracturas en las rocas (fallas) relativamente pequeñas que ya existían en las proximidades del punto de inyección. Eso probablemente favoreció que los bloques de roca se moviesen bruscamente unos con respecto a otros a favor de estas fallas, produciendo los terremotos.

El geólogo Álvaro González, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza es uno de los coautores de la primera investigación científica internacional que relaciona ambos hechos y en la que han participado expertos del Centro Alemán de Ciencias de la Tierra, de las universidades de Potsdam (Alemania) y Complutense de Madrid, así como del Instituto de Geociencias (Madrid) y del Observatorio del Ebro (Roquetes, Tarragona).

La relación causal está apoyada por la estrecha coincidencia temporal y espacial de la secuencia analizada con las operaciones de inyección

Este estudio muestra que, en total, la secuencia estuvo compuesta por algo más de mil terremotos, el doble de los inicialmente localizados. Empleando técnicas avanzadas, los investigadores determinaron con precisión dónde se originaron, y cómo estaban orientadas las fallas que causaron los terremotos mayores.

Los terremotos de mayor magnitud se originaron, efectivamente, a no más de escasos kilómetros de distancia del lugar de inyección, y a profundidades anómalamente pequeñas (1 a 3 kilómetros bajo el nivel del mar), similares a la profundidad del punto de inyección en el sondeo (unos 2 kilómetros bajo el nivel del mar).

La relación causal entre la inyección de gas y los terremotos está apoyada por la estrecha coincidencia temporal y espacial de la secuencia analizada con las operaciones de inyección. Ciertas propiedades estadísticas de la secuencia también cambiaron después de que la inyección finalizase. Las fallas donde se originaron los terremotos están orientadas de forma contraria a la falla principal, la de Amposta, que no generó ninguno de los terremotos mayores.

En septiembre y comienzos de octubre de 2013, una secuencia de terremotos (con magnitud hasta 4.3) se originó frente a las costas de Castellón, bajo el Mar Mediterráneo, cerca de una plataforma desde la que se realizaba una inyección de gas en las rocas bajo el fondo marino en el campo petrolífero de Amposta, ya agotado. Este almacén subterráneo está sellado por una gran falla geológica (la Falla de Amposta), que hace de barrera impermeable.

Terremotos naturales más pequeños

La inyección tuvo que ser detenida a mediados de septiembre, puesto que los mayores terremotos fueron sentidos por la población. En las proximidades se habían registrado terremotos naturales más pequeños (de hasta magnitud 3.3) antes de las operaciones de inyección.

Esta investigación no hubiese sido posible sin los datos obtenidos por dos estaciones sísmicas del Observatorio del Ebro, que fueron diseñadas para monitorizar los posibles terremotos relacionados con el Proyecto Castor, y financiadas por Escal-UGS, la compañía responsable de este.

Referencia bibliográfica

Simone Cesca, Francesco Grigoli, Sebastian Heimann, Álvaro González, Elisa Buforn, Samira Maghsoudi, Estefania Blanch y Torsten Dahm (2014): The 2013 September–October seismic sequence offshore Spain: a case of seismicity triggered by gas injection? Geophysical Journal International, 198, 941–953.

Las fallas en las Montañas Rocosas podrían generar terremotos superiores a 6 en la escala de Richter

Los resultados de una investigación de la Universidad de Zaragoza y del Servicio Geológico de Colorado (EEUU), que recoge la revista GSA Bullletin, indican que la disolución de formaciones salinas existentes en las Montañas Rocosas de Colorado, previamente consideradas como asísmicas. Esto datos se han incorporado a las evaluaciones de peligrosidad sísmica que se están realizando en la zona para analizar la seguridad de diversas presas.

Por otra parte, esta región es uno de los lugares del mundo con mayor concentración de estaciones de esquí, como las de Aspen, Vail, Keystone, Breckenridge y Sunlight Mountain, entre otras.

“Precisamente, gran parte de las pistas han sido construidas en grandes deslizamientos, cuya estabilidad podría verse comprometida por la actuación de sismos”, según reconoce uno de los coautores del trabajo, Francisco Gutiérrez, catedrático de Geodinámica externa, y miembro del grupo de investigación de Geomorfología del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza.

Esta región es uno de los lugares del mundo con mayor concentración de estaciones de esquí

De hecho, el experto aragonés destaca que uno de los motivos de la presencia de numerosas estaciones de esquí en dicha región es que las laderas afectadas por grandes deslizamientos presentan una topografía más favorable para la mayoría de los esquiadores que las paredes abruptas de los valles glaciares.

Una de las principales conclusiones que arroja el estudio es que las fallas gravitacionales, cuando alcanzan una extensión considerable y rompen de forma episódica, sí tienen capacidad de generar riesgo sísmico.

Hasta ahora, las fallas gravitacionales han sido tradicionalmente consideradas como estructuras incapaces de generar terremotos con magnitud destructiva, debido a la limitada extensión de su superficie de rotura. Sin embargo, las fallas estudiadas en las Montañas Rocosas, con unos 25 km de longitud y 5 km de profundidad, pueden generar terremotos con magnitudes superiores a 6.

El estudio ha sido realizado durante una estancia en EEUU del catedrático aragonés Francisco Gutiérrez, con una ayuda Salvador de Madariaga del Gobierno español.

En esta investigación se han estudiado las únicas fallas activas de tipo flexural-slip, relacionadas con la disolución de formaciones salinas documentadas en el mundo. El movimiento de estas fallas es semejante al desplazamiento relativo que experimentan las páginas de un libro cuando se dobla.

Estas fallas, de dimensiones considerables, han sido investigadas mediante la excavación de dos trincheras, las cuales muestran evidencias de eventos de desplazamiento bruscos (paleoterremotos). Previamente se presuponía que estas fallas se desplazaban de forma progresiva.