Ecología Archive

30 años del primer campamento español en la Antártida

Cuatro investigadores del CSIC fueron los primeros en asentarse en la isla Livingston

CSIC/DICYT Se cumplen 30 años del primer campamento español en la Antártida. Los orígenes de la actividad científica de España en el continente helado se remontan al 27 de diciembre de 1986, día en que los investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Antoni Ballester, Josefina Castellví, Joan Rovira y Agustí Julià (fallecido en 2009) instalaron su tienda de campaña en la isla Livingston con el objetivo de estudiar un posible emplazamiento para una base española.

Dos años después, en enero de 1988, se inauguraba la Base Antártica Española Juan Carlos I. Ese mismo año, España se convertía en miembro consultivo del Tratado Antártico. En ese momento, la base estaba financiada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y el CSIC.

“Desde su fundación, la BAE Juan Carlos I ha sido un laboratorio de referencia para la investigación antártica española y ha servido para unir y dar forma a una importante comunidad científica en la Antártida, favoreciendo la cooperación científica y técnica internacional”, explica Jordi Sorribas, director de la Unidad de Tecnología Marina del CSIC.

Renovación de la base

Las instalaciones fueron diseñadas para no ser usadas más de 20 años; por ello, en el año 2000 se inició el estudio de su renovación. Durante la actual campaña 2016-2017 se va a llevar a cabo la última fase de las actuaciones de remodelación, centradas en la instalación de los servicios finales y la puesta en funcionamiento conjunta de todos los sistemas. La renovación y el nuevo equipamiento de laboratorios y espacios generales tienen un coste total aproximado de 16 millones de euros, financiados principalmente por el Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

“Gracias a la labor de aquellos pioneros y la constancia de personas e instituciones durante 30 años, hoy en día España tiene una posición respetada en el ámbito de la investigación en la Antártida. Las instalaciones de las que disponemos permiten vertebrar colaboraciones internacionales, gracias también al trabajo de unos equipos competentes y profesionales que generan una producción científica de primer nivel”, destaca Sorribas.

La BAE Juan Carlos I está incluida en el Mapa de Instalaciones Científico Técnicas Singulares. La base está íntegramente gestionada por el CSIC, a través de la Unidad de Tecnología Marina, que asume además la organización logística de las actividades antárticas que se desarrollan al amparo y bajo la coordinación del Comité Polar Español, dependiente del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad.

La investigación Española en la Antártida se enmarca en el contexto del Plan Estatal de Investigación Científica y Técnica y de Innovación 2013-2016 (MINEICO), que financia los proyectos científicos aprobados dentro de los distintos programas del Plan y el resto de proyectos científicos y actividades programadas dentro de la campaña antártica española.

Los efectos del cambio climático sobre la distribución de dos especies de aves esteparias podrían no ser tan drásticos

El cambio climático puede tener un importante efecto sobre las especies. Un estudio con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad Autónoma de Madrid ha empleado modelos matemáticos para observar el efecto del cambio climático en la distribución de dos especies de aves vulnerables de medios agrícolas, el sisón y la avutarda. El resultado muestra que es dudoso que la mayor parte de la distribución actual de estas especies en el sur de Europa desaparezca en menos de cien años debido sólo a cambios en el clima. Para pronosticar su futura distribución es necesario contemplar otras variables, además de las climáticas, según concluye el estudio, publicado en la revista PLOS ONE.

Ejemplar de sisón hembra y avutarda macho: Foto: Palacín.

Ejemplar de sisón hembra y avutarda macho: Foto: Palacín.

“Las especies afrontan el cambio climático, entre otras formas, modificando sus distribuciones conforme las condiciones van cambiando, de forma que las especies puedan “seguir los pasos” del cambio climático”, señala Alba Estrada, participante en el estudio e investigadora del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos, de Ciudad Real.

“Para poder conocer cuáles son las áreas favorables para las especies tanto en la actualidad como en el futuro, los investigadores elaboran modelos matemáticos que tienen en cuenta las distribuciones de las especies y los pronósticos de cambio de clima a lo largo del siglo XXI”, explica Beatriz Arroyo, investigadora del CSIC en el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos. “En esos modelos, además de variables climáticas, como temperatura o precipitación, pueden incorporarse otro tipo de variables que también pueden afectar a las distribuciones de las especies, como la topografía, tipo de hábitat, la influencia humana, y la geografía”.

La investigadora Alba Estrada destaca la importancia de las variables geográficas: “Considerar la estructura geográfica es importante porque puede ser indicadora de otros fenómenos naturales que no se pueden incorporar fácilmente en los modelos de distribución, como la dinámica de población de la especie, la capacidad de dispersión, o los acontecimientos históricos que han dado lugar a la distribución de la especie”.

En este estudio se han elaborado dos tipos de modelos de distribución en Europa, uno sólo variables ambientales (clima, topografía y uso del suelo) y otro que incluye variables ambientales y además variables geográficas. Se ha comprobado que la inclusión de variables geográficas mejora los modelos de distribución y produce áreas favorables más realistas. Los mejores modelos prevén que la distribución actual de estas especies puede limitar su distribución futura, debido probablemente a limitaciones de dispersión y a fidelidad a los sitios de cría.

“Es decir, que es poco probable que la distribución futura de las especies sea completamente diferente a su distribución actual incluso aunque haya variaciones en el clima, de manera que es de esperar que las distribuciones de las especies cambien gradualmente”, indica Estrada. “Por lo tanto, las poblaciones que viven en áreas que son favorables hoy en día y sus hábitats deben ser una prioridad en las políticas de gestión y conservación de estas especies”.

 

  • Alba Estrada, M. Paula Delgado, Beatriz Arroyo, Juan Traba y Manuel B. Morales. Forecasting Large-Scale Habitat Suitability of European Bustards under Climate Change: The Role of Environmental and Geographic Variables. PLOS ONE. Doi: 10.1371/journal.pone.0149810

Fuente: Consejo Superior de Investigaciones Científicas
Website: csic.es


Corales del mundo en peligro

El actual fenómeno meteorológico de El Niño está atacando a los arrecifes de coral, lo que ha dado pie a la puesta en marcha de una campaña  en el océano Pacífico para explorar de qué manera podría el satélite Sentinel-2 cuantificar el daño a gran escala.

El Niño es una oscilación irregular de las corrientes del Pacífico tropical que provoca graves consecuencias.

Comienza cuando una masa de agua más cálida del Pacífico tropical occidental se desplaza hacia el este, provocando el movimiento de aguas más frías ricas en nutrientes hacia la costa occidental de América del Sur y América Central. Estas aguas más cálidas aumentan la humedad de las masas de aire que se desplazan por el océano y producen un aumento de las precipitaciones en las zonas terrestres adyacentes.

Además, perturban la circulación atmosférica y provocan anomalías meteorológicas a gran escala en todo el mundo.

El impacto puede ocasionar la aparición de sequías graves en África, precipitaciones abundantes en América del Sur, incendios en el sureste asiático, fuertes tormentas invernales en California, una ola de calor en Canadá e intensos huracanes en todo el océano Pacífico.

El Niño: enero de 2016

El Niño: enero de 2016

El agua cálida también es perjudicial para los corales marinos ya que provoca su blanqueamiento.

El blanqueamiento del coral tiene lugar cuando las algas que habitan los tejidos del mismo, que captan la energía solar y son esenciales para su supervivencia, son expulsadas a causa de las altas temperaturas.

Es posible que el coral decolorado muera, lo que impacta en el ecosistema del arrecife y, por ende, en la pesca, el turismo regional y la protección de la costa.

El actual fenómeno de El Niño comenzó en 2014 y ya ha afectado a corales del archipiélago de Hawái. Las estimaciones de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE. UU (US National Oceanographic and Atmospheric Administration) muestran que este año el blanqueamiento de corales podría extenderse por todo el mundo, incluido el océano Índico y el Pacífico Sur.

Para estudiar los efectos que han provocado El Niño y el cambio climático en los corales a una mayor escala, la ESA ha puesto en marcha una campaña de campo en Fatu Huku, una isla del Pacífico que forma parte de la Polinesia francesa, para explorar las posibles aplicaciones de las imágenes de los corales tomadas por Sentinel-2.

El satélite recopila datos con regularidad sobre la tierra, masas de agua continentales y zonas costeras y se desactiva en el mar abierto. No obstante, se ha realizado una petición especial para recopilar datos en el momento en que el satélite pasa sobre Fatu Huku con el fin de comprobar la calidad con la que puede monitorizar el estado de los corales, incluido su posible blanqueamiento.

¿Dónde está Antoine?

¿Dónde está Antoine?

¿Cómo sabremos si funciona? El científico francés Antoine Collin está de camino a Fatu Huku para comprobar los datos. Durante dos semanas, Antoine utilizará cámaras subacuáticas especiales para evaluar el estado de los arrecifes de coral y su cambio con el paso del tiempo. Esta información será analizada junto a los datos captados por Sentinel-2 en el mismo momento para comprobar si las observaciones por satélite son coherentes con las subacuáticas.

Sigue el viaje de Antoine a través del blog Campaign Earth: http://blogs.esa.int/campaignearth


Fuente: ESA
Website: esa.int


Las biocostras mejoran el equilibrio del agua en los ecosistemas semiáridos

Las costras biológicas del suelo o biocostras son comunidades de cianobacterias, algas, hongos, líquenes, musgos y microorganismos que cubren los espacios libres entre la plantas en las regiones áridas y semiáridas, y tienen un papel clave en la disponibilidad y la distribución de agua en el suelo. Ahora un estudio dirigido por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha analizado todos los procesos hidrológicos de forma conjunta que son influidos por las biocostras en un ecosistema árido. El estudio se publica en la revista Ecohydrology.

Ladera cubierta por biocostras entre las plantas en un ecosistema semiárido (Tabernas, Almería). Foto: Sonia Chamizo.

“Nuestros resultados demuestran que las biocostras mejoran las propiedades físico-químicas del suelo, aumentando así la infiltración de agua y la humedad del suelo, y reduciendo las pérdidas de agua por evaporación respecto a suelos desnudos (sin biocostras)”, explica el investigador del CSIC Francisco Domingo, de la Estación Experimental de Zonas Áridas (Almería), que ha dirigido el estudio. “De esta forma, la presencia de las biocostras, especialmente de biocostras desarrolladas (compuestas por líquenes y musgos), tiene un efecto positivo sobre el equilibrio hídrico en regiones áridas y semiáridas”, concluye.

En este estudio se ha analizado de forma conjunta la influencia de diferentes tipos de biocostra en las fases de infiltración, evaporación y humedad del suelo) en dos ecosistemas diferentes en el sureste de España, indican los investigadores. Los resultados muestran que la infiltración en las biocostras es mayor en suelos llanos con textura arenosa, que en suelos inclinados con textura limosa. La influencia de las biocostras en la infiltración depende de la intensidad de las lluvias. Las biocostras aumentaron la infiltración con respecto a suelos desnudos durante lluvias leves, pero mostraron una infiltración similar o inferior que los desnudos durante lluvias intensas.

En períodos húmedos y fríos, las biocostras aumentaron la humedad del suelo respecto a los suelos desnudos. Sin embargo, en períodos cálidos, tanto los suelos con biocostras como los desnudos perdieron agua con rapidez, lo que significó una pérdida de agua y humedad similar bajo los dos tipos de superficies. “El estudio concluye que las biocostras incrementan la entrada de agua al aumentar la infiltración y la humedad del suelo, y reducen la pérdida de agua al reducir la evaporación del suelo, lo que aumenta el agua disponible para las plantas”, indica el investigador.

 

  • Sonia Chamizo, Yolanda Cantón, Emilio Rodríguez-Caballero, Francisco Domingo. Biocrusts positively affect the soil water balance in semiarid  ecosystems. Ecohydrology. Doi: 10.1002/eco.1719

Fuente: Consejo Superior de Investigaciones Científicas
Website: csic.es


El nivel del mar podría aumentar hasta 130 centímetros a final de siglo

El modelo, que combina métodos computacionales y estadísticos, tiene en cuenta tanto el comportamiento de las capas de hielo de Antártida y de Groenlandia, como el de los glaciares de montaña, y el de la expansión térmica del océano

UCM/DICYT A finales de este siglo, concretamente, en el año 2100, el nivel del mar del planeta podría aumentar entre los 60 y los 130 centímetros si las emisiones de gases de efecto invernadero son altas, con una concentración de dióxido de carbono (CO2) de 936 partes por millón (ppm). Es una de las conclusiones de un estudio internacional publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), en el que participa la Universidad Complutense de Madrid.

Subida del nivel del mar

“Nuestros resultados son bastante coherentes con las últimas estimaciones del IPCC –el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático–”, explica Alexander Robinson, investigador del departamento de Astrofísica y Ciencias de la Atmósfera de la UCM y del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto del Clima (Alemania), y coautor del estudio.

Para llegar a estas conclusiones, los científicos dibujaron tres escenarios, establecidos en el quinto informe del IPCC, con emisiones bajas, medias y altas. Así, el mejor de los panoramas implica una concentración de CO2 de 421 ppm; el escenario medio, de 538 ppm y el peor escenario, de 936 ppm.

El modelo tiene en cuenta diferentes factores como responsables del aumento del nivel del mar: la capa de hielo antártica, la de Groenlandia, los glaciares de montaña y la expansión térmica del océano a medida que este se calienta.
“Cada componente se representa con una ecuación calibrada con los cambios históricos, y se tiene en cuenta su equilibrio esperado a largo plazo de acuerdo con el calentamiento global. La suma de estos datos proporciona una estimación total del aumento del nivel del mar”, indica Robinson.
El método combina las dos herramientas que habitualmente se utilizan para realizar este tipo de proyecciones: tanto una simulación computacional como métodos estadísticos.
Según sus resultados, aunque los países sigan las recomendaciones del Acuerdo de París y las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan hasta alcanzar el mejor de los escenarios, el nivel del mar aumentará de 20 a 60 centímetros en 2100, con las graves consecuencias que esto supondría, especialmente para las zonas costeras.

Un incremento inevitable

Aunque hoy por hoy resulta inevitable que aumente el nivel del mar, los científicos piden a los gobiernos que hagan caso a lo acordado en París. “Si el mundo quiere evitar grandes pérdidas y daños tiene que seguir rápidamente el camino trazado en la Cumbre del Clima de París de hace unas semanas”, alerta Anders Levermann, investigador del Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto del Clima y otro de los coautores del trabajo.
Una de las principales ventajas de este nuevo modelo es su rapidez, que lo hace fácilmente reproducible y permite numerosas simulaciones para calcular cuánto subirá el nivel del mar en el futuro.

Los expertos creen que la herramienta podría ser útil para las administraciones públicas que deciden las políticas costeras, y advierten que si continúan aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero, el nivel del mar lo seguirá haciendo en los próximos milenios.
En la investigación también han participado el Instituto de Geociencias (CSIC-UCM), la Universidad de Potsdam, la Universidad de Bremen (Alemania) y la Universidad de Columbia (EEUU).

Referencia bibliográfica
Matthias Mengel, Anders Levermann, Katja Frieler, Alexander Robinson, Ben Marzeion y Ricarda Winkelmann. “Future sea level rise constrained by observations and long-term commitment”. Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), 22 de febrero de 2016. DOI: 10.1073/pnas.1500515113.

Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


De Alaska a Baja California Sur: la ballena gris en aguas mexicanas

El avistamiento de ballenas es parte fundamental de las estrategias de conservación y concienciación sobre la protección de los mamíferos marinos

CONACYT/DICYT Cada año, la ballena gris viaja alrededor de 12 mil kilómetros desde los mares de Bering, Chukchi y Beaufort en Alaska hasta las cálidas aguas de los santuarios de reproducción de Guerrero Negro, Laguna San Ignacio, Laguna Ojo de Liebre y Bahía Magdalena, en el norte de Baja California Sur.

“Al igual que en los registros que tenemos en los años anteriores, se esperan alrededor de mil 200 ballenatos nacidos en aguas de Baja California Sur y aproximadamente unas tres mil quinientas a cuatro mil ballenas grises en reproducción, lo cual nos hace pensar en una población cercana a los cinco mil ejemplares en todos los cuerpos lagunares de la entidad”, comentó para la Agencia Informativa Conacyt Benito Bermúdez Almada, director de la Unidad Regional Península de Baja California y Pacífico Norte de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

Ballena gris

Datos de la Conanp indican que aproximadamente 95 por ciento de los especímenes llegan para reproducirse en esos sitios de aguas más cálidas. El funcionario agregó que en esta temporada los cetáceos adelantaron su llegada, situación que favorece los ciclos reproductivos.

“Históricamente en los últimos años las ballenas han llegado después del 20 de diciembre, este año llegaron antes, lo cual es una buena señal porque quiere decir que la avanzada, que es cuando vienen los machos y machos juveniles a reconocer los sitios, llegó antes y detrás venían las hembras reproductivas que vienen a dar a luz y a copular. (El adelanto en la migración) podría tener un vínculo con algunos fenómenos oceanográficos, pero es necesario analizar el desarrollo completo de la temporada para aseverar algo”, comentó Bermúdez Almada.

Ecoturismo y conservación

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en Baja California Sur informó que las condiciones naturales de los refugios, en conjunto con las normas políticas de protección de la ballena gris que ofrece el país, garantizan la seguridad de los grandes cetáceos y han contribuido a la recuperación de la especie que es catalogada en peligro de extinción.

“La actividad de avistamiento de ballenas inició a nivel nacional en el estado de Baja California Sur, principalmente con la ballena gris en las localidades de Ojo de Liebre, San Ignacio y Bahía Magdalena, y de ahí se ha extendido a otras localidades y con otras especies que también visitan aguas mexicanas como la ballena jorobada en Los Cabos y la ballena azul que se observa en Loreto, entonces anualmente son cientos de permisos repartidos en las diferentes localidades”, comentó Héctor Pérez Cortés, subdelegado de Gestión Ambiental de la Semarnat en Baja California Sur.

En México, la política de protección de las ballenas prohíbe su cacería y fomenta su conservación y reproducción; la ballena gris es una especie protegida de acuerdo con la norma oficial mexicana (NOM) 059-Semarnat 2010.

El avistamiento de ballenas es parte fundamental de las estrategias de conservación y concienciación sobre la protección de los mamíferos marinos, convirtiéndose en una actividad ecoturística de gran importancia económica y auge en las comunidades que poseen el recurso natural.

Datos de cooperativas de servicios turísticos estiman una afluencia anual de alrededor de 50 mil visitantes a los santuarios de reproducción de la ballena gris en la entidad.

Este cetáceo particularmente es de gran atractivo turístico porque presenta el síndrome de ballena amistosa, llamado así al comportamiento de acercarse a las embarcaciones junto con sus ballenatos de forma amigable.

Prestadores del servicio comentan que en esta temporada la ballena gris se observa en cantidades inusualmente mayores en los complejos lagunares y en toda la costa del Pacífico occidental de Baja California Sur.

“Nos augura una muy buena temporada, el año pasado no teníamos ballenas en estas fechas, en López Mateos ya comenzaron a llegar algunas a la laguna y, en consecuencia, en la parte del Pacífico por fuera de la boca, tenemos varios ejemplares que próximamente se van a meter a la laguna”, pronosticó Fernando Romero Romero, representante de la Unión de Prestadores de Servicios Turísticos de observación de ballenas en Puerto Adolfo López Mateos.

Debido a que la ballena gris es de gran importancia ambiental, económica y turística, los monitoreos y permisos de avistamiento están estrictamente regulados por las autoridades ambientales para llevar un control puntual del entorno de la especie y salvaguardar su integridad. Por tal motivo, periódicamente también realizan estudios sobre nacimientos, muertes e incidencias durante la temporada de avistamiento de ballenas.

La ballena gris

El jefe del Departamento de Biología Marina de la Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS), el doctor en ciencias marinas y costeras Alejandro Gómez Gallardo Unzueta, comentó que las ballenas son especímenes de gran interés para la ciencia y el equilibrio ecológico de los océanos, por lo que su estudio es importante para desarrollar mejores planes de manejo y políticas de protección ambiental.

La ballena gris (Eschrichtius robustus) es un mamífero marino que llega a medir hasta 15 metros de longitud y pesar alrededor de 36 toneladas, se alimenta principalmente de pequeños crustáceos; su piel es moteada y grisácea, generalmente cubierta de crustáceos de color blanco.

La hembra alcanza su madurez sexual a una edad media de cinco a 11 años; cuando está lista para reproducirse se aparea con varios machos simultáneamente para garantizar los mejores genes y volver el siguiente año para dar a luz a los ballenatos.

Los santuarios de la Reserva de El Vizcaíno, integrados por la Laguna San Ignacio y Ojo de Liebre, son los primeros que se crearon en el país en 1972 y actualmente son los sitios que registran la mayor cantidad de nacimientos y apareamientos de ballena gris a nivel mundial, por lo que en 1993 la Unesco los designó como Patrimonio de la Humanidad, por su valor excepcional y universal como sitio natural.

“Estas lagunas les ofrecen protección contra depredadores, pero también un ambiente tranquilo y no tan frío para las crías que nacen con una capa de grasa muy delgada y, durante el invierno, mientras están amamantando en las lagunas, ellas generan una capa de grasa mayor que les permite realizar su migración al norte”, comentó el doctor Gómez Gallardo Unzueta.

Los científicos monitorean y estudian distintas clases de ballenas, entre ellas la gris, jorobada y azul, en la costa del Pacífico y en el Golfo de California, dos entornos que poseen características particulares, por tal motivo las investigaciones se realizan con distintos métodos científicos.

“En las lagunas de concentración realizamos censos, hacemos recorridos a lo largo de la laguna contando las ballenas con errores mínimos de exactitud. En el caso del Golfo de California la metodología es variable, normalmente son transectos no predefinidos y hacemos estimaciones; utilizamos la fotoidentificación de alguna parte de la ballena como el dorso, de la parte central de la cola, de la aleta dorsal, si es que la presenta (la ballena gris no posee aleta dorsal), y esto nos permite identificar cada individuo, hacer estimaciones de abundancia, ver sus historias reproductivas, incluso las mismas fotografías nos permiten ver la condición corporal, los intervalos de nacimiento. Otra técnica que utilizamos mucho son las biopsias, que es la toma de muestras de piel, una parte de piel y una parte de grasa, con lo que hacemos análisis genéticos, de hormonas, de ácidos grasos, incluso de contaminantes y de isótopos estables que nos ayuda a determinar el tipo de alimentación de las ballenas”, explicó Gómez Gallardo Unzueta.

El gobierno federal ha promovido el estudio científico de las ballenas en los litorales del país como parte de las políticas de conservación derivadas de acuerdos internacionales para preservar a los grandes mamíferos marinos.


Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


Proba-V observa cómo desaparece un lago en Bolivia

El minisatélite de la ESA Proba-V, encargado de monitorizar la superficie de la Tierra diariamente, ha podido monitorizar la desaparición del segundo lago más extenso de Bolivia. Se ha confirmado la evaporación completa del lago Poopó.

Las tres imágenes de 100 m de resolución de Proba-V incluidas en este artículo fueron tomadas el 27 de abril de 2014, el 20 de julio de 2015 y el 22 de enero de 2016, respectivamente.

Proba-V observa cómo desaparece un lago en Bolivia

Proba-V observa cómo desaparece un lago en Bolivia

El lago salado Poopó, ocupaba una depresión de la cordillera del Altiplano y cubría una superficie de 3000 kilómetros cuadrados, superior a la Isla Reunión francesa.

Sin embargo, la naturaleza superficial del lago, que poseía una profundidad media de solo 3 metros, unida al entorno árido montañoso, provocaban que fuese muy sensible a las fluctuaciones en el clima.

Su evaporación oficial se declaró en diciembre. Aunque no es la primera vez que el lago Poopó se evapora (la última fue en 1994), existe el temor de que tarde muchos años en rellenarse, en caso de que llegara a hacerlo.

Satélite Proba-V

Satélite Proba-V

Mientras tanto, los pescadores locales se han quedado sin sustento y el ecosistema del lago se muestra enormemente vulnerable. El Lago Poopó está reconocido como humedal conservado bajo la Convención internacional Ramsar.

La evaporación se ha relacionado con varias causas, entre ellas las extracciones de las fuentes de agua de lago para minería y agricultura, la constante sequía provocada por el calentamiento del océano Pacífico a causa del El Niño y el cambio climático.

La región azulada en la imagen de Proba-V de enero de 2016 muestra claramente salinas secas en la parte sur del lago.

Proba-V, lanzado el 7 de mayo de 2013 es un satélite en miniatura de la ESA que desempeña una tarea a gran escala: cartografiar la cubierta terrestre y el crecimiento de la vegetación en todo el planeta cada dos días.

El ancho de barrido transcontinental de 2250 km que posee su cámara principal recoge la luz en las bandas de frecuencia azul, rojo, infrarrojo cercano e infrarrojo medio a 300 m de resolución y hasta 100 m de resolución en su campo de visión central.

El minisatélite proporciona a los equipos científicos los datos facilitados previamente por el instrumento de Vegetación de los satélites franceses de tamaño natural SPOT-4 y SPOT-5, que se añaden diariamente a un conjunto de datos que alberga contenidos desde hace 15 años.

Observaciones de vegetación de Proba-V "en todo momento".

Observaciones de vegetación de Proba-V “en todo momento”.

La teledetección de VITO (Instituto Flamenco de Investigación Tecnológica) procesa y, posteriormente, distribuye los datos de Proba-V a usuarios de todo el mundo. La teledetección de VITO ha dado lugar a una galería de imágenes que destaca algunas de las imágenes más llamativas de la misión hasta el momento, entre las que incluye instantáneas de tormentas, incendios y deforestación.

La ESA, como propietaria del satélite, gestiona las operaciones y explotación de la misión como parte del Programa Earthwatch de observación de la Tierra.


Fuente: ESA
Website: esa.int


Las lluvias escasas aumentan la liberación de CO2 a la atmósfera en los ecosistemas semiáridos

Los ecosistemas terrestres tienen la capacidad potencial de mitigar el efecto invernadero. En general, las plantas pueden absorber, mediante la fotosíntesis, el CO2, que es el gas efecto invernadero más abundante en la atmósfera. En el caso de los ecosistemas áridos y semiáridos, la ausencia prolongada de agua, sobre todo en verano, provoca que la fotosíntesis quede inactiva y las plantas dejen de absorber el CO2.

Tradicionalmente se ha creído que las plantas de climas áridos son capaces de aprovechar cualquier cantidad de agua por pequeña que sea y reactivar la fotosíntesis. Ahora un nuevo estudio internacional liderado por  investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha mostrado que en verano las precipitaciones ocasionales deben ser intensas  (superiores a los 20 milímetros) para que la fotosíntesis se reactive y el ecosistema pueda absorber CO2 de forma significativa. Si estas lluvias son inferiores, únicamente se reactiva la actividad de los microorganismos del suelo, que, a través de la degradación de la materia orgánica, emiten CO2 a la atmósfera. El trabajo se publica en la revista Journal of Geophysical Research. Biogeosciences.

“En el trabajo, efectuado en los espartales del Parque Natural del Cabo de Gata-Níjar,  se han estudiado todos estos procesos biológicos con el objetivo de ver cómo responden a los llamados pulsos de lluvia, que son eventos aislados de precipitación tras un periodo de sequía relativamente prolongado”, explica la investigadora del CSIC Ana López Ballesteros, de la Estación Experimental de Zonas Áridas, de Almería, que lidera el estudio.

Ecosistemas como estos espartales son capaces de responder de manera inmediata a eventos de precipitación aislados, indica la investigadora. “Los resultados de nuestro estudio demuestran que durante la época estival, solo los pulsos de lluvia de gran magnitud son capaces de provocar la absorción neta de CO2. Sin embargo, la mayoría de pulsos de lluvia son de pequeña magnitud, lo que conlleva una emisión neta de CO2 a la atmósfera, ya que son los microorganismos del suelo los únicos seres vivos capaces de reactivarse tras el período de sequía”, señala López Ballesteros. “Las conclusiones de este estudio ponen de manifiesto la vulnerabilidad de este tipo de ecosistemas, cuyo funcionamiento está supeditado a la disponibilidad de agua”.

Ana López-Ballesteros, Penélope Serrano-Ortiz, Enrique P. Sánchez-Cañete, Cecilio Oyonarte, Andrew S. Kowalski, Óscar Pérez-Priego, Francisco Domingo.  Rain pulses enhance the net CO2 release of a semi-arid grassland in SE Spain. Journal of Geophysical Research – Biogeosciences. Doi:10.1002/2015JG003091


Fuente: Consejo Superior de Investigaciones Científicas
Website: csic.es


El helecho de la neblina, en peligro crítico de extinción

La población de esta especie presenta una reducción de más del 90 % y una probabilidad de extinción en estado silvestre del 50 % dentro de 10 años o tres generaciones

UN/DICYT Para hallar este diminuto helecho, una expedición, como la hubiera descrito William Ospina: cuando los conquistadores se dieron a la tarea de encontrar bosques de canela, fue la que emprendió Favio González, del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, junto con dos colegas, quienes se propusieron encontrar Neuropterir, que en latín significa helecho de la neblina.

Se trata de una planta única en el mundo que crece exclusivamente en tres puntos específicos de Colombia: el páramo del Chaquiro, en Antioquia (Cordillera Occidental), en los páramos de Belmira (Cordillera Central), los de Labranzagrande y Güicán, (Cordillera Oriental).

Helecho de la neblina

Este diminuto helecho fue redescubierto por el equipo de científicos de la U.N. luego de recorrer, durante año y medio, las majestuosas montañas colombianas a 2.900 y 3.100 metros de altura, soportar temperaturas mínimas bajo cero y máximas de 17 O (grados). Las hojas de esta planta no hacen alusión al referente de este tipo de vegetación, por el contrario, sobresale por sus figuras poco convencionales porque se elevan del piso para extenderse, similares a diminutos parches verdes que en su cara inferior resguardan el agua.

En la Cordillera Oriental “lo encontramos cerca de Labranzagrande en los nacimientos del río Cusiana, en los páramos arriba de Sogamoso”, cuenta el profesor González.

El resultado, aunque fue esperanzador ante el peligro de extinción, es una alerta para esta planta amenazada en la categoría de peligro crítico.

El número de individuos por población es preocupante, según explica el investigador, ya que en ninguna de las localidades parece que se superan los 16.

El profesor González advierte que en la Cordillera Central solo existen ocho individuos en una población de menos de 40 m2 (metros cuadrados), y en la Cordillera Oriental, hay 16 en 50 m2.

Los individuos fértiles en las poblaciones del helecho de la neblina suman cerca del 50 % en las dos cordilleras en donde fue encontrado.

Amenazas

Neuropteris fue originalmente descrito como un género único en el mundo a partir de una colección que se hizo en el páramo el Chaquiro en 1916, actualmente en difícil situación tanto social como ecológica.

Por fortuna ya hay registros muy puntuales en las tres cordilleras, se encuentran localizados en áreas de páramo en riesgo, en la Cordillera Occidental por minería; en la Central por ganadería y extensión de la frontera agrícola, y en la Oriental por ganadería, agricultura y quemas. “Son páramos que cada vez se están fraccionando y comprimiendo más, lo cual hace muy importante conocer la historia de vida del helecho junto con las plantas que crecen con él y tratar de proponer áreas de protección. Otra opción es llamar la atención de las autoridades locales para que protejan los páramos”, explica el profesor.

Muestra de este panorama, según el docente, es que durante la expedición, por problemas de tierra en los alrededores del páramo, campesinos de la zona le prendieron fuego a una finca y el páramo estaba ardiendo, esto obligó al equipo de la U.N. a que se retirara de la zona y a volver tres meses después.

Los científicos tomaron una fracción lo menos invasiva posible de la población encontrada, consistente en un trozo de hoja de 5 mm2 (milímetros cuadrados) para extraer el DNA y realizar estudios de sistemática molecular.

Esa extracción de DNA generó cuatro marcadores moleculares que permitieron compararlo con una gran base de datos de helechos a nivel mundial.

Mayor vulnerabilidad

Desde el punto de vista hídrico, el páramo donde fue hallado el helecho está asociado con el nacimiento del río Cusiana, fundamental cuando llega al Casanare, y el páramo de Belmira, también de alta importancia como fuente de agua para Medellín. Sin embargo, es sobre todo el de la Cordillera Oriental el que requiere más atención.

Como comenta el profesor González, “si hubiera una conexión entre los individuos de las tres cordilleras habría mayor intercambio genético entre poblaciones, pero esto no ocurre. Se presume, entonces, que al ser endogámicos, cada población se va uniformizando en cuanto a su genética, lo cual incrementa su vulnerabilidad.

Las políticas de conservación de plantas y animales no están dirigidas a conservar una especie; en el caso de las plantas, no es conservar el helecho o la orquídea, sino todo el nicho donde viven.

“El estado de los páramos es crítico en Colombia y su conservación es realmente lo que nos va a salvar de catástrofes duras, ya que funcionan como amortiguamiento climático y como reservorio natural y continuo de agua potable”, concluye el científico.


Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


Glaciares en movimiento desde el espacio, en timelapse

25 años de imágenes por satélite comprimidas en un solo segundo, revelan el complejo comportamiento y flujo de los glaciares en la cordillera de Karakórum, en Asia.

Frank Paul, glaciólogo de la Universidad de Zúrich (Suiza), utilizó imágenes tomadas entre 1990 y 2015 por tres satélites Landsat diferentes con el fin de crear secuencias por intervalos de cuatro regiones de la parte central de Karakórum: Baltoro, Panmah, Skamri–Sarpo Laggo y Shaksgam.

Esta cordillera alberga algunos de los picos más altos del mundo, incluido el famoso K2.

Aunque algunos glaciares disponen de vídeos de tomas por intervalos, timelapse, que utilizan fotografías realizadas diariamente por cámaras situadas en el frente del glaciar, estos vídeos solo muestran los cambios ocurridos un breve periodo de días o años y únicamente cubren una parte pequeña del glaciar.

Dados los efectos directos que el cambio global está teniendo sobre el entorno y la sociedad en general, es extremadamente importante conocer exactamente qué le está ocurriendo a nuestro planeta para poder tomar decisiones con fundamento —un hecho en el que se insistirá en mayor profundidad en la próxima Conferencia sobre el cambio climático.

Los satélites son los únicos medios realistas de observación de cambios de manera sistemática durante un período de tiempo prolongado, especialmente en regiones remotas como esta cordillera.

El estudio fue llevado a cabo a través la iniciativa contra el cambio climático de la ESA, que califica los glaciares como una “variable esencial del clima”. La iniciativa ha reunido conjuntos de datos completos que datan desde hace décadas para que los científicos puedan averiguar cómo están cambiando exactamente estos componentes sensibles.


Glaciar Baltoro

Estas nuevas animaciones, publicadas hoy la revista The Cryosphere, proporcionan una nueva imagen de la actividad del glaciar y revelan los cambios que ha experimentado en un periodo de tiempo mucho más prolongado y a una escala mucho mayor que hasta el momento.

25 años de cobertura por satélite se han comprimido en un solo segundo, acelerando el movimiento del glaciar aproximadamente 800 veces.

El Dr. Paul afirmaba que “Lo más interesante es ver cómo los glaciares fluyen y cómo las partes separadas de los mismos interactúan— por ejemplo los arroyos afluentes—”.

Las animaciones muestran que, en realidad, los glaciares no están en retroceso, sino que están avanzando o creciendo a un ritmo muy rápido y desembocando en otros glaciares.

“Desde un punto de vista científico, la motivación principal de esta investigación era comprender el comportamiento enormemente variable de los glaciares de Karakórum”.

“Hace más de de 50 años que tenemos constancia de ello, pero todavía disponemos de un entendimiento científico muy limitado sobre lo que está ocurriendo en esa zona”. Las animaciones son una forma muy práctica de mejorar la visión general y llevar un seguimiento de los cambios a lo largo del tiempo”.

Las vistas por intervalos hacen que resulte más sencillo para el ojo humano seguir el flujo del glaciar y detectar los cambios. La animación de Baltoro, por ejemplo, pone de relieve la forma tan rápida y constante en que el glaciar fluye sin cambiar la posición de su frente, mientras que la secuencia de imágenes de Panmah muestra varios glaciares que avanzan a gran velocidad y desembocan en otros.

Habría sido muy complicado observar estos cambios por otros medios como la comparación de alineación de varias imágenes tomadas a un glaciar en diferentes momentos.

“Las comparaciones de imágenes alineadas unas con otras es una tarea muy ardua ya que el cerebro no es capaz de congelar la imagen y lo que hace es prácticamente superponer unas a otras”—explica el Dr. Paul—.

Según detallaba The Cryosphere, el Dr. Paul creó las animaciones en un formato .gif simple utilizando imágenes por satélite plenamente disponibles procedentes del US Geological Survey. Para cada .gif animado, utilizó entre 7 y 15 imágenes por satélite en falso color donde los glaciares se mostraban en tonos entre azul claro y cian, las nubes en blanco, el agua en azul oscuro, la vegetación en verde, el terrero descubierto en tonos entre rosa y marrón.

“Me gusta la idea de aplicar un formato de la vieja escuela y muy sencillo, además de software plenamente disponible, para hacer algo que ha sido difícil conseguir mediante otros formatos o software comerciales”.

También considera que las imágenes por satélite sin animación podrían servir como herramientas educativas que ayudasen al público general a entender la actividad de los glaciares.

“Pero lo más importante es que cualquier persona puede crear estas animaciones. Todo lo necesario para hacerlo, imágenes y software, está al alcance de todos; así que recomiendo que lo prueben en casa”.


Fuente: ESA
Website: esa.int