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Tres de cada cuatro personas con hepatitis C en el continente americano no sabe que la tiene

La OPS aboga por una respuesta organizada de los países para prevenir, detectar y tratar a quienes lo necesitan

OPS/DICYT El primer informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) acerca de las hepatitis virales revela la enorme escala de esta epidemia silenciosa en el continente americano y aboga por una respuesta organizada en los países de la región para prevenir, detectar y tratar a quienes lo necesitan.

El nuevo reporte Las hepatitis B y C bajo la lupa. La respuesta de salud pública en la Región de las Américas 2016, estima que unos 2,8 millones de personas presentan la infección crónica por el virus de la hepatitis B y unas 7,2 millones, por la hepatitis C. De estos últimos, 3 de cada 4 no saben que tienen la infección, la que puede derivar en cirrosis, cáncer hepático e incluso la muerte si no es tratada a tiempo.

“Las hepatitis son una epidemia silenciosa debido a que las personas que las padecen no presentan síntomas hasta que hay daños en el hígado y a que la carga de la enfermedad no había sido reconocida del todo”, señaló Massimo Ghidinelli, jefe de la unidad de VIH, Hepatitis, Tuberculosis e Infecciones de Transmisión Sexual de la OPS/OMS. “Con este informe empezamos a visibilizar la situación de la enfermedad en la región y aportamos una herramienta para que los países puedan tomar decisiones informadas que guíen sus políticas en este tema, sobre todo hoy que existen intervenciones para la prevención de la hepatitis B y la cura de la hepatitis C”, indicó Ghidinelli.

Se calcula que las hepatitis B y C causan alrededor de 125.000 muertes cada año, más fallecimientos que la tuberculosis y la infección por el VIH en su conjunto. El informe muestra que de las 7,2 millones de personas que viven con hepatitis C crónica en la región, solo 300.000 reciben tratamiento, es decir, el 4%. Además, se estima que cada año cerca de 65.000 personas se infectan con la hepatitis C. A pesar de que los nuevos tratamientos disponibles tienen el potencial de curar a cerca del 90% de las personas infectadas con hepatitis C, y de reducir el riesgo de muerte por cáncer de hígado o cirrosis, por su alto costo aún no son accesibles a todos, y solo 19 países los financian, señala el reporte.

La hepatitis B puede transmitirse de madre a hijo en el momento del parto, entre otras vías. Pero la vacunación a todos los recién nacidos puede prevenir la infección en el 95% de los casos, además de proteger a las futuras generaciones de contraer esta infección a lo largo de su vida. Según el informe de la OPS, todos los países de la región vacunan a los niños menores de un año contra la hepatitis B, pero el 31% no lo hace dentro de las primeras 24 horas de nacidos como recomienda la OMS.

El reporte también devela que en 2014, 15 países en la región realizaron aproximadamente 18.100 trasplantes hepáticos. Sin embargo, la gran mayoría de ellos, el 82%, se realizaron en Estados Unidos.

En 2015, los ministros de Salud de las Américas acordaron una serie de medidas para prevenir y controlar la infección por las hepatitis virales incluidas en el Plan Regional de la OPS para las Hepatitis Virales 2015-2019, haciendo hincapié en las hepatitis B y C. El mundo busca terminar con las hepatitis como problema de salud pública para 2030. Entre otras acciones, el Plan propone que los países formulen planes nacionales, extiendan la vacunación contra la hepatitis B a todos los niños menores de un año y a grupos de población de alto riesgo y vulnerables; lleven a cabo campañas de información y busquen opciones para ampliar el acceso a los medicamentos.

Determinan las moléculas causantes de trastornos del sueño

La aportación busca que en un futuro sea posible el estudio de las variaciones de esas moléculas expresadas en el organismo, para facilitar el diagnóstico y tratamiento en pacientes con trastornos del sueño

CONACYT/DICYT El científico Alberto Kousuke de la Herrán Arita y los estudiantes del cuarto grado de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), Luis David Nieblas Beltrán y Edel Alberto Hernández González, determinaron que moléculas de dopamina, noradrenalina, serotonina e histamina participan en la regulación del sueño y la vigilia.

La aportación busca que en un futuro sea posible el estudio de las variaciones de esas moléculas expresadas en el organismo, para facilitar el diagnóstico y tratamiento en pacientes con trastornos del sueño.

“Este estudio nos puede ayudar en un futuro a tener un tratamiento sobre narcolepsia o insomnio. Probablemente alguna molécula no se esté expresando o tal vez se esté expresando en demasía, eso nos puede dar una guía para buscar algún problema con esas moléculas que se expresan durante la vigilia o durante el sueño”, comentó Edel Hernández.

Insomnio y narcolepsia

Alberto Kousuke y los estudiantes publicaron los resultados de su investigación en el artículo científico “Modulatory molecules involved in sleep”, en agosto pasado en el Journal of Systems and Integrative Neuroscience (JSIN), de la Universidad de San Antonio en Texas.

“Nuestra investigación analiza las moléculas que participan en las diferentes fases del sueño. En nuestro resultado tuvimos unas que participan para que estemos activos durante el día, así como otras que nos ayudan a que podamos dormir bien o que la alteración de algunas de estas moléculas nos puede traer trastornos del sueño, entre otras cosas”, explicó David Nieblas.

Entre las moléculas que ayudan a la vigilia encontraron monoaminas producidas por neuronas monoaminérgicas, tales como la dopamina, noradrenalina, serotonina e histamina.

Otras más son la acetilcolina, que también participa en una de las fases de sueño, que se llama fase REM (Rapid Eye Movement, en inglés).

“Otras que nos ayudan para dormir son algunas moléculas inhibidoras ya conocidas como GABA (ácido gama-aminobutírico), la adenosina, melatonina, glicina, prolactina, algunas citoquinas, como la interleucina 1 y el factor de necrosis tumoral”, añadió.

Otras moléculas importantes, y recién descubiertas, son las llamadas orexinas o hipocretinas, cuya función es activar las neuronas monoaminérgicas y colinérgicas.

“Estas son producidas en el hipotálamo lateral, y como están en el hipotálamo tienen mucho qué ver con la alimentación, la ansiedad, el apetito, entre otras cosas”, dijo.

Actualmente, dijo el científico Alberto Kousuke de la Herrán Arita, es conocido que la falta o la alteración de una de las moléculas no es exclusivamente trastorno del sueño, sino que es un conjunto de varios.

“En un futuro nos puede permitir brindar un tratamiento para algún trastorno del sueño. Lo bonito de la biología molecular o la genética es que sabemos que hay receptores en todo el cuerpo, que no se sabe su función, y ahora tratamos de descubrir cuáles son las moléculas que activan estos receptores y sus efectos”, explicó.

Como continuación de este estudio, indicó que se realizará una nueva investigación a nivel local, en Sinaloa o solo en la capital del estado, para descubrir las moléculas que participan de mayor forma durante el ciclo y ayudar a descubrir algún trastorno que se produzca en el sueño.

“Sobre todo de moléculas exógenas, que son propias de la región; porque todas estas son endógenas, es decir, que nosotros las producimos”, dijo.

Los autores de la publicación señalaron que factores como el sexo y la edad también son importantes en los trastornos de sueño.

“Se cree que también la testosterona o los estrógenos pueden influir en el estado de vigilia. Dependiendo los rangos de edad puede ser que se expresen otras moléculas, o incluso en enfermedades, por ejemplo, en una gripe, puede expresar más una molécula que genere más sueño al paciente”, dijo David Nieblas.

Un exoesqueleto para la rehabilitación de personas con dolencias en las extremidades inferiores

El exoesqueleto trabaja sobre el tobillo, la rodilla y la cadera, pues cuando caminamos movemos estas tres articulaciones

PUCP/DICYT Una de las complicaciones de salud más graves que podríamos enfrentar es no poder mover nuestras articulaciones con libertad. Ya sea por los diferentes accidentes que ocurren en el Perú, por temas genéticos o de otras índoles, miles de peruanos sufren las dolencias de vivir con las piernas inmovilizadas o sienten dolor al intentar mover las articulaciones inferiores.

Según Dante Elías, coordinador del Grupo de Investigación en Robótica Aplicada y Biomecánica (Girab) de la PUCP, esta fue una de las grandes motivaciones del proyecto “Exoesqueleto para extremidades inferiores”, un invento que nació en la PUCP y cuya historia se remonta a los estudios de doctorado del profesor Elías en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

“El proyecto nació primero como un simulador de marcha basado en mecanismos paralelos con las plataformas de Stewart y Gough. Cuando estaba en Chile, vi que un amigo trabajaba con el modelamiento dinámico de ambas y pensé que era muy interesante lo que hacía. Cuando volví al Perú, quise trabajar con proyectos de mecanismos paralelos y empecé a investigar”, cuenta el Dr. Elías.

Un exoesqueleto es una estructura mecánica capaz de adaptarse al cuerpo de una persona. Se trata de una suerte de ‘traje robótico’ que puede llegar a mejorar las condiciones físicas. Como la mayoría de proyectos, esta interesante plataforma nace de la curiosidad académica de un grupo de investigadores que, además de tener una preocupación tecnológica, busca ayudar a las personas que sufren alguna discapacidad física y necesitan rehabilitación.

El funcionamiento

El exoesqueleto trabaja sobre el tobillo, la rodilla y la cadera, pues cuando caminamos movemos estas tres articulaciones. No fue fácil llegar a la idea específica del proyecto, ya que para desarrollarlo era necesario contar con un estudio profundo sobre el estado de arte de las plataformas Stewart y Gough, de allí que fuera importante conocer sus diversos tipos de aplicaciones: simuladores de vuelo, para manufactura, para deportistas y, finalmente, para rehabilitación humana.

“La clave está en el uso de servomotores eléctricos (motores eléctricos que pueden ser controlados tanto en velocidad como en posición)”, detalla Elías. “Decidimos usarlos en tobillos, rodillas y en la cadera. A partir de esto, desarrollamos un concepto funcional y simplificado. Un día un estudiante se me acercó y me dijo: ‘He hablado con la profesora Rocío Callupe (docente del Departamento de Ingeniería) y me ha propuesto hacer un dispositivo de rehabilitación del tipo banda’. Ahí mismo le respondí: ‘¿Por qué no tomas el desafío de hacerlo con mecanismos paralelos?’. Y así formulamos el primer proyecto”, añade.

A partir de dicha situación, los investigadores de Girab-PUCP desarrollaron un diseño mecánico simple, limitados por el alto costo de la tecnología de punta y la dificultad de importar piezas que no podían hallarse en nuestro país. Hasta que dieron el paso más grande, como cuenta el Dr. Elías: “Desarrollamos un simulador de marcha, pero nos dimos cuenta de un problema: que este solo garantiza el movimiento de la base del pie, pero no el de los ángulos exactos del tobillo, la rodilla o las caderas, así que me pregunté ¿qué dispositivos existen para lograr movimientos articulares que coincidan con la marcha?”.

Entre estudios, lecturas e investigaciones, el equipo descubrió los exoesqueletos como mecanismos que se acercaban más a lo que el grupo buscaba desarrollar. “A partir de ahí, lo que hicimos fue tener un simulador tipo plataforma –el simulador de marcha donde solo se movía el pie– al que se le sumaría un exoesqueleto enfocado en el movimiento de las articulaciones. Los integramos y obtuvimos un producto más complejo para rehabilitación”, explica Elías a manera de resumen sobre el largo proceso que tomó llegar al objetivo final.

A través de este proyecto específico, Girab-PUCP apuesta por un desafío tecnológico que pueda emplearse en la rehabilitación de las extremidades inferiores de seres humanos. “Mover articuladamente las piernas es complicado, hacer que el robot se desplace con movimientos articulados es más complicado aún. Nuestro reto es crear tecnología que pueda ayudar a las personas con estas afecciones”, concluye el ingeniero.

Desarrollan andamios celulares para reparar tejido infartado

Servirán de soporte para el desarrollo de tejido y liberarán un fármaco que ayuda a la regeneración celular

UNAM/DICYT Un grupo interinstitucional, integrado por investigadores de la UNAM, la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y el Centro Médico Nacional, desarrolla andamios celulares para curación y reparación de tejido dañado por enfermedades del corazón.

Luego de ser reanimado en un hospital, quien sufre un infarto al miocardio (el músculo del corazón) requiere que el tejido cardiaco dañado sea restaurado. También, cuando el colesterol tapa las arterias dejan de irrigar algunas zonas de tejido cardiaco y las células mueren por falta de oxígeno y de los nutrientes que reciben a través de la sangre.

Reparar ese tejido no es fácil. Hay que eliminar las células que murieron y después “rellenar ese hueco con otras nuevas, pero iguales”, explicó Alfredo Maciel, del Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM) de la UNAM.

El cofundador –junto con Ricardo Vera Graziano– del grupo de polímeros para aplicaciones biomédicas del IIM, señaló que en ocasiones ese hueco se llena con tejido fibrótico, que son fibras de colágeno. Sin embargo, como el colágeno no es un músculo, no puede hacer la función del miocardio.

En el IIM se han hecho andamios para implantar en una zona dañada por un infarto y promover la restauración del tejido del corazón. Vera Graziano, Mónica Castillo (Universidad Autónoma de Sonora) y Alida Ospina Orejarena, como parte de su maestría, probaron in vivo andamios de poli (ácido láctico).

A una rata wistar se le indujo un infarto y en un área de la parte dañada se colocó un andamio con células de corazón, especiales para la regeneración de tejido, y en otra no se implantó. Se dio tratamiento con oxígeno hiperbárico y después de un tiempo el tejido infartado en donde se colocó el andamio se redujo considerablemente; la otra zona no tuvo cambio.

Actualmente, Alfredo Maciel, Ospina Orejarena (ahora estudiante de doctorado) y Ángel Juan Sánchez, de la UAQ (como parte de su tesis de maestría), desarrollan andamios de policaprolactona con colágeno y epicatequina, fármaco que ayuda a la regeneración celular del tejido infartado.

Es un andamio diseñado para la restauración, subrayó Maciel. Va a tener dos funciones: contener y liberar el fármaco en la zona exacta en donde se necesita reanimar el crecimiento celular y servir de soporte para el crecimiento de las células. También se evalúa in vitro la viabilidad celular del andamio, en colaboración con Andrés Castell, de la Facultad de Medicina de la UNAM.

Las células, expuso, se obtienen de cordón umbilical humano; se cultivan, alimentan y crecen en incubadoras, y luego se trasplantan a los andamios que hacemos, para su crecimiento en células especializadas.

En seis meses se probarán in vivo los andamios con el fármaco. Una vez corroborada en roedores, se extrapolará a humanos. Los andamios de policaprolactona con epicatequina serán implantados por Guillermo Prado en pacientes infartados del Centro Médico Nacional. Se espera sean más eficientes para la restauración del miocardio dañado.

Hechos mediante la técnica del electrohilado (permite crear fibras a escala micro y nanométricas para gran variedad de aplicaciones biomédicas), los andamios de poli (ácido láctico) y policaprolactona son biodegradables. Además, tienen una ventaja: por el metabolismo se degradan dentro del cuerpo, concluyó Maciel.

Un estudio de 12 años ratifica la importancia de la actividad física en enfermos crónicos

Una investigadora de la Facultad de Educación y Deporte de la UPV/EHU ha verificado que la actividad física aporta mejoras inmediatas a enfermos crónicos adscritos a un programa de ejercicio físico. Para ello, ha realizado un análisis retrospectivo del programa terapéutico de ejercicio llevado a cabo por el Dr. Zunzunegui entre los años 2000 y 2012 en el Centro de Medicina Deportiva de Mendizorroza con el objetivo de mejorar los síntomas de diferentes enfermedades crónicas y reducir los factores de riesgo, así como de dar a conocer los beneficios que tiene la actividad física en sus enfermedades a los colectivos con patologías crónicas.

La investigadora Irantzu Ibañez ha basado su investigación en el trabajo realizado por el ya fallecido Dr. Zunzunegui en el Centro de Medicina Deportiva de Mendizorroza de Vitoria-Gasteiz durante el periodo comprendido entre 2000 y 2012. El objetivo principal del estudio de Ibañez ha sido recopilar los datos que durante todos estos años recogieron el doctor Zunzunegui y su equipo y hacer una evaluación del programa para ver si fue efectivo o no.

Los objetivos generales del programa terapéutico de ejercicio, puesto en marcha por el doctor Zunzunegui, eran mejorar los síntomas de diferentes enfermedades crónicas, como patologías de aparato musculoesquelético, diabetes tipo 2, hipertensión y obesidad, prevenir enfermedades degenerativas y reducir los factores de riesgo, mejorar la salud y la calidad de vida y promover una vida sana y activa. La duración del programa fue de nueve meses, y contaba con sesiones de una hora, que combinaban ejercicio aeróbico, de fuerza y flexibilidad, practicadas tres veces a la semana. Las variables analizadas en el estudio fueron las siguientes: altura, peso, perímetro de cintura, perímetro de cadera, flexibilidad de los músculos extensores del tronco, tensión arterial, frecuencia cardíaca y capacidad cardiorrespiratoria. Por otra parte, los participantes cumplimentaron unos cuestionarios para valorar su motivación y satisfacción al término del programa.

Mejoran sobre todo la tensión arterial, la motivación y la satisfacción

En mediciones de tensión arterial post-ejercicio se confirmaron niveles ligeramente menores en comparación con las medidas realizadas en reposo, lo que demuestra que la actividad física tiene efectos reductores de la tensión arterial inmediatos y pone de manifiesto los efectos beneficiosos de periodos cortos de ejercicio.

Se observaron unos efectos mínimos en todas las variables relacionadas con la composición corporal, posiblemente por un estímulo de ejercicio insuficiente, por una baja adherencia al programa, por la ausencia en el control de la dieta, por un incremento de la masa magra, etc. Sin embargo, cabe destacar que las reducciones en tensión arterial ocurrieron independientes a los cambios en la composición corporal, lo cual evidencia la importancia de la actividad física aunque no se reduzca peso. Una vez pasados los nueve meses que duraba el programa, se observaron reducciones de 5 mmHg en la tensión arterial, lo que confirma el impacto positivo de la actividad física en la reducción del riesgo cardiovascular y de la mortalidad. “Prestigiosas investigaciones afirman que esta es una reducción muy significativa a la hora de disminuir diferentes factores de riesgo, sobre todo en gente hipertensa y con otras enfermedades”, explica Irantzu Ibañez.

Por otra parte, detectaron cambios en la capacidad cardiorrespiratoria, pero estos fueron modestos, “aunque podrían ser importantes para ciertas personas afectadas por enfermedades graves”, explica. A los tres meses de haber empezado el programa, apreciaron mejoras en la flexibilidad; “se trata de un cambio relevante, como importante contribución en la mejora de la funcionalidad”, afirma la investigadora.

“El principal objetivo del programa era que la gente hiciese ejercicio físico y que aprendieran y entendieran que la actividad física es una herramienta muy valiosa para ellos, para controlar su enfermedad”, explica Ibañez. Para ello, en el marco del programa se organizaron diversos seminarios informativos en relación con la actividad física, con la alimentación, etc., con el fin de informar a los participantes. Los participantes, asimismo, “afirmaban sentirse muy contentos con los programas —añade—, así como que habían mejorado los síntomas de sus enfermedades y su calidad de vida”.

“Está claro que la prevención es el camino —concluye la investigadora—, que la sociedad tiene que entender que es mejor prevenir que tratar, que es mucho más barato. Está más que demostrado que los programas preventivos a la larga son mucho más efectivos y baratos que el tratamiento. Por lo que es fundamental activar programas como este que puso en marcha el Dr. Zunzunegui, y que en su día fue suprimido”.

Irantzu Ibañez Lasurtegi (Vitoria-Gasteiz, 1981) es licenciada en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Ha hecho su tesis doctoral (Effect of an exercise program on the physical condition of individuals with chronic disorders) en el Departamento de Educación

Descubren una causa genética de que los hombres tengan más riesgo de padecer melanoma

UJI/DICYT Un trabajo liderado por investigadores de la Unidad Predepartamental de Medicina de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universitat Jaume I de Castelló ha descubierto una de las causas genéticas que explicaría la mayor incidencia de melanoma descrita en los hombres. Los resultados del estudio se han publicado en la revista Biology of Sex Differences.

El grupo de investigación Genética del Cáncer de Piel y de la Pigmentación Humana (Melanogén), coordinado por el profesor Conrado Martínez-Cadenas, ha estudiado las diferencias entre hombres y mujeres en cuanto a la pigmentación -color de ojos, cabello y piel- como también de respuesta al sol, es decir, la historia de quemaduras solares y la existencia de pecas irregulares y manchas causadas por la exposición solar. Este estudio se ha llevado a cabo con la colaboración del grupo de investigación de la doctora Gloria Ribas, del Instituto de Investigación Biomédica Incliva. En el trabajo participaron 1.057 personas, el 52% de las cuales eran pacientes de melanoma procedentes de hospitales de Castelló, Valencia, Madrid y Bilbao. «Se analizaron 384 variantes genéticas y seis características físicas de los individuos. Los resultados muestran que, con la misma variabilidad genética, los hombres tienden a presentar una piel más clara y una peor respuesta a los efectos de  los rayos ultravioleta», afirma Martínez-Cadenas.

Los estrógenos favorecen la protección solar

El cáncer de piel está determinado tanto por factores ambientales, como por ejemplo la exposición solar, como por otros genéticos. De hecho, las personas con piel u ojos claros y cabellos rubios o pelirrojos, cuentan con una probabilidad entre 20 y 30 veces más alta de tener un cáncer de piel en su vida que las morenas, que se broncean con facilidad.

Investigación sobre el melanoma

Por otro lado, varios estudios han comprobado que las hormonas femeninas favorecen la producción de la melanina, el pigmento que protege la piel del sol. De hecho, «los estrógenos podrían ser la causa de que las mujeres tengan una tonalidad más oscura de piel, aunque el genotipo de un hombre y de una mujer sea el mismo, de forma que el riesgo de sufrir cáncer de piel de las mujeres resulta menor. Tanto es así que éste prevalece más en los hombres», argumenta Bárbara Hernando, investigadora del grupo Melanogén de la Universitat Jaume I y coautora del trabajo.

Este estudio sobre melanoma en el estado español surgió a raíz de una investigación precedente, cuyos resultados «mostraron que los hombres tienden a tener los ojos más claros que las mujeres con la misma variedad genética», añade Martínez-Cadenas.

Utilidades forenses

La investigación de la genética de la pigmentación humana es importante para comprender la biología y la evolución humana, así como la biología del cáncer de piel. La identificación de variantes asociadas con características fenotípicas que predisponen a cáncer de piel ofrece la oportunidad de estudiar su asociación con riesgo de cáncer cutáneo. Pero, además, los estudios llevados a cabo por el grupo Melanogén de la UJI en otros campos, revela que la introducción del factor ‘sexo’ en el modelo de predicción del color de ojos, desarrollado para finalidades forenses, «mejoraría de forma significativa la tasa de éxito en la identificación de un individuo a partir, por ejemplo, de una muestra biológica encontrada en una escena del crimen», explica Martínez-Cadenas.

Prevención

Debido al elevado número de factores que rodean el melanoma, los tratamientos para combatirlo no han avanzado mucho en los últimos años. Por eso, la prevención es «el arma más efectiva contra el melanoma, la mejor manera de prevenirlo es reducir la exposición solar en horas de máxima incidencia de rayos ultravioletas y utilizar protección solar -y como mínimo de 30- cuando se realizan actividades al aire libre», comenta Bárbara Hernando. La autoexploración y las visitas periódicas al especialista, sobre todo si se detectan pecas irregulares, de un color no homogéneo o de un diámetro superior a los seis milímetros «son fundamentales para prevenir esta enfermedad», concluye la investigadora de la UJI.

El grupo de investigación Melanogén de la Universitat Jaume I, liderado por Conrado Martínez-Cadenas, desarrolla tres líneas fundamentales. La primera de ellas, las bases genéticas de la susceptibilidad humana a melanoma y otros cánceres de piel; la segunda está centrada en los mecanismos moleculares y las vías de señalización intracelulares involucradas en la génesis y progresión de los cánceres cutáneos, tanto melanoma como no-melanoma (carcinomas basocelular y espinocelular). Y, en último término, sus estudios abordan factores genéticos, hormonales y ambientales involucrados en el desarrollo de lesiones pigmentarias benignas: efélides, nevus, lentigos solares, melasmas, etc.

Referencia bibliográfica
Hernando, B.; Ibarrola-Villava, M.; Fernández, L. P.; Peña-Chilet, M.; Llorca-Cardeñosa, M.; Oltra, S.; Alonso, S.; Boyano, M. D.; Martínez-Cadenas, C.; Ribas, G. (2016). «Sex-specific genetic effects associated with pigmentation, sensitivity to sunlight, and melanoma in a population of Spanish origin». Biology of Sex Difference 7: 1–9.

Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


¿Cómo evitar la alergia al cacahuete después de un beso?

La alergia al cacahuete no entiende de romanticismos y puede brotar en la persona alérgica tras haber besado a alguien que haya comido el fruto seco o algún alimento que lo contenga

UCM/DICYT Una persona alérgica al cacahuete puede sufrir una reacción alérgica tras besar a alguien que los haya ingerido hace poco o incluso al utilizar cubiertos en los que queden trazas del fruto seco. Para prevenirlo, científicos de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de Milán (Italia) han desarrollado tres biosensores que detectan las principales proteínas alergénicas del cacahuete en muestras de alimento y de saliva.

Cacahuetes con cáscara

“Estas herramientas han demostrado ser capaces de identificar la presencia de trazas de cacahuete en alimentos de manera rápida y sencilla, ofreciendo alternativas muy atractivas frente a métodos convencionales”, destaca José Manuel Pingarrón, catedrático del departamento de Química Analítica de la UCM y autor principal de las tres investigaciones.

Uno de los biosensores detecta la proteína Ara h 1, otro, la Ara h 2 y el tercero es capaz de identificar ambas a la vez. La herramienta que analiza la primera proteína se ha probado en muestras de saliva y de alimentos, mientras que los resultados publicados de las otras dos se refieren solo a alimentos. Sin embargo, según los autores, ambas también servirían para detectar restos de cacahuete en saliva.

“Tenemos resultados preliminares de la detección simultánea de ambas proteínas de muestras salivares con una precisión similar a la obtenida con la primera herramienta”, afirma Susana Campuzano, investigadora de la UCM y coautora de los trabajos.

Sándwiches con mantequilla de cacahuete

Los científicos analizaron muestras de saliva de dos participantes no alérgicos que habían comido sándwiches untados con mantequilla de cacahuete. Las muestras las recogieron y analizaron a los cinco, quince, treinta, cuarenta y cinco y sesenta minutos de haber ingerido el alimento.

Los resultados reflejaron niveles altos de Ara h 1 a los cinco minutos de haber comido los sándwiches, que iban descendiendo según pasaba el tiempo, hasta llegar a ser prácticamente indetectables a los sesenta minutos.

Por lo tanto, según los autores, si una persona va a besar a alguien alérgico a cacahuetes justo después de comer, lo ideal sería tener a mano el biosensor. “Así tendría la seguridad de que no está expuesta a trazas de cacahuete y no va a sufrir la reacción alérgica, o podría determinar el tiempo que debe esperar para que desaparezca el alérgeno completamente de la saliva y así no estar expuesto a ningún riesgo”, mantiene Campuzano.

El mecanismo de funcionamiento de los tres biosensores es el mismo y se basa en una pareja de anticuerpos para la proteína alergénica que se quiere determinar. Los investigadores proponen que los diseños se utilicen para identificar las otras proteínas alergénicas del cacahuete o de cualquier otro fruto seco.

Referencias bibliográficas 
Víctor Ruiz-Valdepeñas Montiel, Rebeca Magnolia Torrente-Rodríguez, Susana Campuzano, Alessandro Pellicanò, Ángel Julio Reviejo, Maria Stella Cosio y José Manuel Pingarrón. “Simultaneous Determination of the Main Peanut Allergens in Foods Using Disposable Amperometric Magnetic Beads-Based Immunosensing Platforms”, Chemosensors 4 (3), junio 2016. DOI: 10.3390/chemosensors4030011.

Víctor Ruiz-Valdepeñas Montiel, Alessandro Pellicanò, Susana Campuzano, Rebeca Magnolia Torrente-Rodríguez, Ángel Julio Reviejo, Maria Stella Cosio y José Manuel Pingarrón. “Electrochemical detection of peanuts at trace levels in foods using a magnetoimmunosensor for the allergenic protein Ara h 2”, Sensors and Actuators B: Chemical, 2016. DOI: 10.1016/j.snb.2016.01.123.

V. Ruiz-Valdepeñas Montiel, S. Campuzano, A. Pellicanò, R.M. Torrente-Rodríguez, A.J. Reviejo, M.S. Cosio y J.M. Pingarrón. “Sensitive and selective magnetoimmunosensing platform for determination of the food allergen Ara h 1”, Analytica Chimica Acta 880,2015. DOI: 10.1016/j.aca.2015.04.041.


Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


‘Mens sana in Corpore sano’: las personas que hacen ejercicio aeróbico regularmente mantienen mejor la atención, y su cerebro es más ágil ante estímulos relevantes

Nuevas evidencias científicas del dicho clásico ‘Mens sana in Corpore sano’. Investigadores de la Universidad de Granada, pertenecientes al Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC), han confirmado que las personas que realizan ejercicio aeróbico de manera continuada y de larga duración, como los triatletas, mantienen mejor la atención, y su cerebro es capaz de preparar más eficientemente una respuesta ante estímulos relevantes.

Experimento sobre ejercicio

El objetivo principal de esta investigación, cuyos resultados se han publicado en las revistas Medicine &Science in Sports & Exercise y Scientific Report (perteneciente al grupo Nature), era investigar la asociación que existe entre la práctica crónica de ejercicio físico y la función cognitiva (atención sostenida en particular), así como evaluar los mecanismos fisiológicos (a nivel neural y autonómico) que subyacen a dicha relación en adultos jóvenes entre 18-35 años.

Este propósito general se abordó desde la perspectiva de la neurociencia cognitiva, con una aproximación novedosa que combina medidas de comportamiento de potenciales corticales evocados (ERPs), y medidas de funcionamiento del sistema nervioso autónomo como la respuesta cardíaca evocada a eventos (EKG).

Para ello, los investigadores compararon dos grupos de adultos jóvenes: un grupo con alto nivel de condición física (triatletas, ciclistas y corredores) y otro grupo de participantes con un estilo de vida sedentario, durante la realización de una tarea cognitiva de vigilancia psicomotora durante 60 minutos. Se registraron medidas comportamentales (esto es, los tiempos de reacción) y electrofisiológicas que fueron analizadas durante el período de ejecución de la tarea. Todos los participantes realizaron un test de esfuerzo incremental en cicloergómetro para determinar su capacidad cardiorrespiratoria.

Los hallazgos electrofisiológicos demostraron que el buen nivel de condición física cardiovascular está relacionado con actividad cerebral sugerente de una mejor capacidad general para asignar recursos atencionales en el tiempo. Los participantes con alto nivel de condición física mantuvieron una mayor amplitud en el potencial P3 (comúnmente asociada a la habilidad de focalizar eficientemente la atención) a lo largo de la tarea en comparación con los participantes sedentarios, quienes incluso mostraron una reducción en la amplitud a medida que transcurría el tiempo realizando la tarea.

Además, estos hallazgos demuestran, por primera vez, un funcionamiento bidireccional entre el sistema nervioso central y autónomo más eficiente en aquellos individuos que presentaban un alto nivel de condición física cardiovascular. Concretamente, la aptitud cardiovascular se relacionó positivamente a una actividad cerebral indicando una mejor preparación de la respuesta a nivel neural (indexada por un potencial cortical conocido como Contingent Negative Variation – CNV), que se vio reflejada simultáneamente a nivel periférico (indexada por un patrón de deceleración cardíaca fásica ante la presentación de estímulos). En su conjunto, estos datos dan muestra de un estado integral de preparación de la respuesta ante estímulos inminentes, el cual estuvo vinculado al mejor rendimiento comportamental en deportistas de resistencia.

Una función imprescindible

Como explica el autor principal de esta investigación, Antonio Luque Casado, “la atención sostenida o vigilancia es una función cognitiva de alto nivel, inherente a todos los procesos cognitivos, que determina la disposición para responder a estímulos relevantes y la capacidad para asignar o distribuir los recursos atencionales de manera eficiente a lo largo del tiempo”.

Así, una capacidad reducida de monitorizar fuentes de información significativas afecta directamente a todas las capacidades cognitivas (esto es, respuestas lentas y /o fallos para responder a estímulos relevantes). “Por tanto, un entendimiento en profundidad de factores que podrían potenciar la capacidad para mantener la atención resulta especialmente relevante, dada la importancia de esta función cognitiva en diversidad de contextos tanto de la vida diaria (por ejemplo, conducción o atención en clase en la escuela o universidad), como profesionales (cirugía, pilotaje de aviones, o control de tráfico aéreo)”, explica Luque Casado.

Estos hallazgos sugirieron que los sujetos que practicaban ejercicio (con alto nivel de condición física) presentaban un funcionamiento bidireccional entre el sistema nervioso central y autónomo más eficiente, o lo que es lo mismo, entre el cerebro y el corazón, lo que pareció facilitar el rendimiento comportamental en tiempos de reacción.

“Esto nos advierte de la importancia de considerar el rol del funcionamiento del sistema nervioso autónomo en la relación entre el ejercicio físico y cognición en general, y rendimiento atencional en particular. Aquí, el nivel de condición física cardiovascular fue presentado como un factor que puede contribuir positivamente sobre la capacidad para mantener la atención, un componente fundamental de las capacidades cognitivas generales en humanos. Por tanto, esta investigación ofrece nuevas perspectivas sobre el potencial beneficio del ejercicio físico sobre la función cerebral, y advierte de la gran importancia para la salud pública del establecimiento de un estilo de vida físicamente activo destinado a mejorar la capacidad aeróbica”, concluye el investigador de laUGR.

Referencia bibliográfica:
Transient autonomic responses during sustained attention in high and low fit young adults Antonio Luque-Casado, Pandelis Perakakis, Luis F. Ciria& Daniel Sanabria Scientific Reports | 6:27556 | DOI: 10.1038/srep27556
Differences in Sustained Attention Capacity as a Function of Aerobic Fitness Antonio Luque-Casado, Pandelis Perakakis, Charles H. Hillman, Shih-Chun Kao, Francesc Llorens, Pedro Guerra, and Daniel Sanabria MEDICINE & SCIENCE IN SPORTS & EXERCISE DOI: 10.1249/MSS.0000000000000857


Fuente: Universidad de Granada
Website: www.ugr.es


Recomiendan el uso de la píldora anticonceptiva también a mujeres mayores de 40 años

Un estudio pionero realizado por investigadores de la Universidad de Granada analiza los riesgos y beneficios de los anticonceptivos hormonales en este sector de edad

UGR/DICYT Un estudio pionero realizado por investigadores de la Universidad de Granada ha demostrado que el uso de anticonceptivos hormonales, como la píldora anticonceptiva, también está recomendado para mujeres mayores de 40 años.

Se trata de la revisión más completa llevada a cabo hasta la fecha sobre todos los estudios científicos que, a nivel mundial, han incorporado a mujeres mayores de 40 años sobre el uso de este tipo de anticonceptivos.

El objetivo era analizar si en este sector de población existen los mismos riesgos y beneficios que se presentan en las mujeres menores de 35 años, que son habitualmente el objeto de estudio.

Píldora anticonceptiva

Esta investigación ha sido dirigida por el profesor Nicolás Mendoza Ladrón de Guevara, del departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Granada, y en ella han colaborado también investigadores de la clínica DIATROS de Barcelona.

Menores de 35 años
“En materia anticonceptiva (específicamente, en lo relativo a anticonceptivos hormonales), hasta hace poco tiempo la mayor parte de la evidencia científica disponible procedía de los estudios realizados en mujeres menores de 35 años con anticonceptivos hormonales clásicos”, explica el profesor Mendoza.

Y es que, comoquiera que la edad es un factor que por sí sola incrementa el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y metabólicas, se ha limitado el uso de los anticonceptivos hormonales a las mujeres jóvenes.

Entre las conclusiones más importantes de esta investigación destaca que en los nuevos preparados anticonceptivos, que incluyen hormonas naturales, los riesgos se han minimizado en las usuarias de cualquier edad, incluso en las mayores de 40 años que estén sanas al inicio de su toma.

Igualmente, los mismos beneficios observados en las mujeres jóvenes son también observados en las más mayores, con una ventaja añadida: algunos procesos ginecológicos que aparecen a esta edad (como por ejemplo las alteraciones del ciclo ovárico o el sangrado menstrual abundante) también se mejoran con su uso.

Este trabajo, publicado en sendos artículos de la revista científica Maturitas, es una continuación de otro que recibió el Premio Nacional de Anticoncepción en 2014, que otorga la Sociedad Española de Contracepción.

Referencias bibliográficas
Do women over 40 need different combined hormonal contraception counseling?
Nicolás Mendoza, Esperanza Soto, Rafael Sánchez-Borrego
Maturitas
Epub ahead of print

Letter to the Editor
What are the risks of hormonal contraceptive use in middle-aged women?
Nicolás Mendoza , Esperanza Soto, Rafael Sánchez-Borrego
Maturitas. Volume 84, February 2016, Pages 100


Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


Un circuito cerebral borra memorias

‘Nature Communications’ publica el trabajo de un grupo de investigadores de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y del Laboratorio Europeo de Biología Molecular (EMBL)

UPO/DICYT Aunque normalmente se asume que el cerebro es una estructura biológica diseñada para almacenar recuerdos, investigadores de la División de Neurociencias de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, y sendos grupos del EMBL ubicados en Heidelberg (Alemania) y en Monterrotondo (Italia), han demostrado que existe un circuito cerebral particularmente relacionado con el borrado de memorias, en un trabajo que ha sido publicado hoy viernes 18 de marzo en la revista Nature Communications.

Hipocampo

Aparentemente, aprender supone establecer nuevas asociaciones entre conceptos y situaciones diferentes, así como su recuerdo a lo largo del tiempo. A este respecto, los autores de este estudio muestran que la información relacionada con las memorias adquiridas entra en el hipocampo (una parte del cerebro relacionada con estos procesos) a través de tres rutas diferentes. Si se bloquea la ruta principal no es posible aprender, pero si el aprendizaje ya está adquirido, el bloqueo de la ruta principal no impide la reactivación de lo aprendido, aunque sí debilita este recuerdo. “Esto quiere decir que esta inactivación produce el olvido progresivo de lo aprendido”, explica José María Delgado, investigador de la División de Neurociencias de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

La contribución más importante de este estudio es que la debilitación u olvido progresivo de lo aprendido cuando la vía principal está inactiva tiene lugar en una vía secundaria, que funciona en paralelo. “Aunque los experimentos realizados son muy complejos, y han supuesto llevarlos a cabo durante casi cinco años, nos han llevado a la conclusión en este estudio de que este doble mecanismo de memorización y olvido sólo tiene lugar en el momento del aprendizaje”, subraya José María Delgado, quien añade que si la vía principal de entrada de información en el hipocampo se bloquea en ausencia de cualquier actividad identificable, no hay pérdida de memoria. “Una posible explicación a este interesante fenómeno es que, a fin de cuentas, el cerebro tiene un espacio funcional limitado, así que unos aprendizajes mejoran o simplemente sustituyen a otros aprendizajes anteriores. Parece pues que para aprender nuevas asociaciones y funciones puede ser necesario olvidar otras anteriores”, señala el investigador de la UPO.

Gran parte de este estudio ha sido realizado con ratones manipulados genéticamente, lo que tiene poca aplicabilidad directa o indirecta a la clínica neurológica; pero una parte importante del mismo ha sido dedicada al desarrollo de una sustancia química capaz de activar esta ruta de olvido sin necesidad de tan complicada ingeniería genética. Esta última línea de investigación, todavía en desarrollo, permitiría, de completarse satisfactoriamente, ayudar a la eliminación de recuerdos indeseados.

Referencia bibliográfica
Noelia Madroñal, José M. Delgado García, Azahara Fernández Guizán, Jayanta Chatterjee, Maja Köhn, Camilla Mattucci, Apar Jain, Theodoros Tsetsenis, Anna Illarionova, Valery Grinevich, Cornelius T. Gross y Agnès Gruart.
Rapid erasure of hippocampal memory following inhibition of dentate gyrus granule cells. Nature Communications. DOI: 10.1038/NCOMMS10923

Fuente: DICYT
Website: dicyt.com