Química Archive

Un sensor mide en vegetales la presencia de un pesticida dañino para las abejas

El sistema ideado cuantifica de forma rápida y eficaz la concentración de tiametoxam, un insecticida de alta toxicidad

F. Descubre/DICYT Investigadores del grupo ‘Innovaciones en análisis químico’ de la Universidad de Jaén (UJA), especializado en el desarrollo de sensores aplicados al control de procesos agroalimentarios, han diseñado un dispositivo que permite detectar y medir el nivel de concentración en vegetales de un pesticida llamado tiametoxam, que ha demostrado ser muy dañino para las poblaciones de abejas.

Se trata de un sensor semiautomático que permite cuantificar de forma rápida y eficaz la presencia de este pesticida, tal y como explican en el artículo ‘Development of an semi-automatic and sensitive photochemically induced fluorescence sensor for the determination of thiamethoxam in vegetables’, publicado en la revista científica Talanta.

Investigadores de las abejas

El sensor que han diseñado los expertos de la UJA es más económico que otras alternativas existentes como la del análisis cromatográfico, además de permitir una frecuencia de muestreo mucho más elevada. Su funcionamiento se apoya en un software que, una vez activado, impulsa mediante un sistema de bombas y válvulas tanto la muestra como los reactivos hasta un fotorreactor. Allí, una lámpara ultravioleta transforma la disolución de muestra en un compuesto fluorescente, ya que el tiametoxam no lo es por sí mismo. A continuación, el fotoproducto pasa a una cubeta de flujo donde es retenido selectivamente en un soporte sólido, pudiendo así separarse del resto de componentes de la matriz. Paralelamente a esta retención se produce la detección fluorescente, que permitirá cuantificar la cantidad de pesticida en el caso de que la hubiera.

“Es un sistema que dadas sus características de rapidez, automatización y versatilidad podría ser fácilmente implementado en un laboratorio de análisis, con objeto de realizar control de calidad de vegetales. De esta manera sería posible controlar los límites máximos de residuos establecidos por la legislación de la Unión Europea”, señala a la Fundación Descubre el investigador Antonio Ruiz Medina, del departamento de Química Física y Analítica de la UJA que ha participado en el desarrollo del sensor. “El dispositivo es muy sencillo de utilizar, e incluso de construir, ya que sólo requiere de componentes instrumentales disponibles comercialmente. Esto permite que lo pueda utilizar cualquier laboratorio o grupo de investigación”, subraya el experto.

Colapso de las colonias

El tiametoxam es un pesticida de la familia de los neonicotinoides (sustancias derivadas de la nicotina) que, junto a la clotianidina y el imidacloprid, se emplea principalmente para el control de escarabajos, polillas, pulgones y otras plagas en la siembra de girasol, colza, algodón y maíz.

En abril de 2013, la Unión Europea (UE) acordó la prohibición de su uso durante dos años, tras un informe realizado por la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) que señalaba a estos plaguicidas como una de las posibles causas de la muerte masiva de abejas en todo el mundo, lo que se conoce como el colapso de las colonias.

“Una vez transcurrido el periodo de prohibición, su uso en la UE ha quedado restringido a aquellos cultivos que no atraen a estos insectos así como a cereales de invierno (por ejemplo el trigo). En ambos casos siempre dentro de unos límites de concentración máxima permitida”, explica Antonio Ruiz Medina.

Las abejas resultan vitales para mantener el ecosistema al favorecer la polinización. La merma de sus colonias en los últimos años se ha convertido en una preocupación para la comunidad científica. Por este motivo, contar con sistemas fiables que permitan controlar el adecuado uso de insecticidas como el tiametoxam, que afectan de manera determinante a su sistema nervioso, es una tarea fundamental a la que tratan de contribuir los investigadores del Departamento de Química Física y Analítica de la Facultad de Ciencias Experimentales de la Universidad de Jaén.

Referencia bibliográfica
Jiménez-López J, Ortega-Barrales P, Ruiz-Medina A. ‘Development of an semi-automatic and sensitive photochemically induced fluorescence sensor for the determination of thiamethoxam in vegetables’. Talanta. 2016 Mar; 149:149-55. doi: 10.1016/j.talanta.2015.11.048. Epub 2015 Dec 1.

Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


Científicos del CSIC crean un híbrido de grafeno y moléculas magnéticas

Representación artistica de espines bañados en grafeno

Un estudio internacional con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha desarrollado un nuevo material híbrido basado en el grafeno y en moléculas magnéticas. Este hallazgo, publicado en la revista Nature Materials, abre la puerta a la aplicación de grafeno en el campo de las tecnologías de la información.

El grafeno, una lámina de carbono puro de un átomo de espesor, no es magnético, al igual que el resto de derivados del carbono. Por eso, uno de los grandes retos científicos actuales en el campo de los materiales ha sido inducir magnetismo en el grafeno, bien introduciendo defectos en su estructura, bien dopándolo con átomos diferentes al carbono.

“El grafeno tiene un gran potencial en el desarrollo de dispositivos electrónicos, con aplicaciones que van desde el almacenamiento de energía en ‘superbaterías’ a la fabricación de pantallas y dispositivos más flexibles. Sin embargo, en campos como la espintrónica, base de la grabación magnética y la tecnología de discos duros, la ausencia de magnetismo del grafeno suponía un obstáculo”, explica el investigador del CSIC Fernando Luis, del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón, centro mixto del CSIC y la Universidad de Zaragoza.

El nuevo material desarrollado en este estudio está formado por la unión de moléculas magnéticas, que contienen cuatro átomos de hierro, a una lámina de grafeno. Experimentos llevados a cabo en los laboratorios del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón confirman que existe una interacción importante entre ambos componentes. “Lo más sorprendente es que la presencia del grafeno modifica de manera radical el magnetismo de las moléculas. Los resultados muestran que el grafeno apantalla de manera muy eficiente los espines moleculares de fuentes de ruido tales como vibraciones o campos electromagnéticos”, añade el investigador.

Según los autores del trabajo, el nuevo hallazgo mejora de forma relativamente sencilla las propiedades de ambos materiales de cara a su aplicación en tecnologías concretas. “Por una parte, el dopaje de grafeno con moléculas magnéticas puede aproximarnos a la fabricación de nuevas memorias o sensores magnéticos. Por otra, la protección que el grafeno brinda a los espines puede resultar clave para usar las moléculas como unidades de información, o qubits, de un futuro ordenador cuántico. Una ventaja adicional es que campos eléctricos generados por el grafeno pueden inducir la realización de operaciones cuánticas a velocidades mucho mayores que las accesibles usando campos magnéticos”, concluye Luis.

En este trabajo también han participado la Universidad de Stuttgart (Alemania), la Universidad de Módena, la Universidad de Florencia (ambas en Italia) y la Universidad de Lausana (Suiza).

Christian Cervetti, Angelo Rettori, Maria Gloria Pini, Andrea Cornia, Ana Repollés, Fernando Luis, Martin Dressel, Stephan Rauschenbach, Klaus Kern, Marko Burghard & Lapo Bogani. The classical and quantum dynamics of molecular spins on graphene. Nature Materials. DOI: 10.1038/nmat4490


Fuente: Consejo Superior de Investigaciones Científicas
Website: csic.es


Desarrollan una familia de vidrios con actividad antimicrobiana

Este producto elimina el 99,9% de la población de microorganismos patógenos sin perjudicar al medio ambiente

CSIC/DICYT Científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han desarrollado una nueva familia de vidrios con actividad biocida que eliminan más del 99,9% de la población de microoganismos patógeneos sin provocar efectos tóxicos para el medio ambiente y los sistemas eucarióticos. El estudio se ha publicado en la revista PLOS ONE.

Cristal bactericida

El óxido de zinc (ZnO), uno de los componentes empleados en estos vidrios, presenta una elevada actividad biocida. No existía evidencia experimental de vidrios estables con contenidos de óxido de zinc por encima de 10%, sin embargo, el equipo multidisciplinar de científicos que participó en este trabajo logró obtener vidrios con contenido de óxido de zinc de hasta el 40% y comprobó que mantenían sus propiedades. En 2013 se depositó una solicitud de patente ante la Oficina Española de Patentes y Marcas.

“Su actividad biocida es efectiva frente a bacterias Gram- (Escherichia coli), Gram + (Staphylococcus aureus) y levaduras (Candida krusei). Estos productos pueden actuar como dosificadores de iones de zinc en diferentes medios -como agua destilada o agua sin destilar- y pueden producirse mediante métodos de fabricación convencionales a bajo coste dando así respuesta a uno de los retos actuales más importantes: frenar enfermedades y biocontaminación causadas por microorganismos”, explica José Serafín Moya, investigador del CSIC en el Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid.

Entre sus posibles aplicaciones están el uso en implantes médicos y en equipos quirúrgicos pero también en la fabricación de ropa para centros sanitarios, en sistemas de purificación de agua, en sistemas de almacenamiento de alimentos. “Es el primer paso para obtener nuevos materiales biocidas basados en estos vidrios, como pueden ser nanofibras vítreas, recubrimientos para implantes dentales o prótesis quirúrgicas”, concluye Moya.


Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


Ya es posible diseñar composites mediante supercomputación

Científicos del University College of London (UCL) han demostrado que el diseño de nuevos materiales vanzados compuestos, conocidos como composite, se puede llevar a cabo en un laboratorio virtual mediante un superordenador.
Los nanocompuestos, que son ampliamente utilizados en la industria, son materiales realmente revolucionarios en los que se mezclan partículas minerales con componentes plásticos.

Las propiedades del composite dependerán de dos los dos componentes de la mezcla:
– un polímero sintético
– un compuesto mineral, un tipo de arcilla que se conoce como composite filler

Hasta ahora el desarrollo de nuevos composites dependía de la intuición de los investigadores y de su eficiencia con el método de prueba-error aunque también influía la suerte. Lo que ahora propone este equipo de investigadores del UCL es emplear suporordenadores para generar predicciones del comportamiento del producto de la unión entre el polímero y el filler, a la vez que mejora la comprensión de cómo se desarrolla todo el proceso de fusión a nivel molecular.

Composite
El equipo dirigido por el profesor Peter Coveney y con sede en el Centro UCL de Ciencias de la Computación se centró en un tipo específico de composite en el que se mezcla montmorillonita con un polímero sintético. Como los procesos químicos que se desarrollan son más pequeños que la longitud de la onda visible es imposible observarlos al microscopio y, además, la estructura en capas de las partículas de arcilla las hace difícil de estudiar ya que se comportan como una baraja de cartas en la que, aunque levantemos la primera carta, nunca podremos saber cuáles son las siguientes cartas. Y entre esas “cartas” es donde se infiltra el polímero por lo que es realmente difícil estudiar cómo se lleva a cabo el proceso.

El doctor Derek Groen (UCL Chemistry), coautor del estudio explica que “Nuestro estudio ha consistido en desarrollar simulaciones por ordenador de cómo interactúan la arcilla y el polímero dentro de sus múltiples capas. Dado que muchos de estos procesos se desarrollan a nivel cuántico, ha sido necesario reducir toda esa información a un nivel manejable para que la simulación no consuma décadas de proceso en un superordenador”.

Las simulaciones resultantes muestran exactamente por primera vez cómo interactúan los polímeros y partículas de arcilla.

LA simulaciones resultantes muestran por primera vez cómo interactúan las partículas de polímero y el filler. Las largas partículas de los polímeros, que normalmente se presentan enredadas sobre sí mimas, se deslían y se deslizan suavemente entre las hojas de la arcilla hasta intercalarse en su estructura. La posibilidad de ver este proceso a una escala humana de tiempo ha permitido a los científicos cómo es el proceso de mezcla y cómo se organizan las estructuras moleculares, de las que, ahora sí, se pueden predecir las propiedades.

En cualquier caso, llevar adelante todo este tipo de simulaciones en superordenadores requiere el uso intensivo de equipos e instalaciones que hace diez años no existían y que hace cinco no eran accesibles a los equipos de investigadores de campos ajenos a la pura informática.


Fuente: University College of London (https://www.ucl.ac.uk/mathematical-physical-sciences/maps-news-publication/maps1435)

Desarrollan un hidrogel biocompatible para mejorar la cristalización de proteínas

Equipos de cuatro centros han trabajado durante año y medio para obtener una herramienta que permita desarrollar nuevos fármacos. En concreto se trata de un biogel compuesto en un 99,9 por ciento de agua que es idóneo para cristalizar proteínas y comprobar sus interacciones lo que es un paso muy útil para la elaboración de nuevos fármacos. No van a curar a nadie pero ayudarán durante a años a la elaboración de los medicamentos que sí curarán. Por eso se llma ciencia base y es tan necesaria.

Hidrogel

Tras 18 meses de trabajo multidisciplinar, los investigadores han desarrollado hidrogeles supramoleculares constituidos por pequeños péptidos (concretamente, dipéptidos de cisteína), compuestos por un 99,9% de agua y un 0.1% de gel. Esto significa que cada molécula de dipéptido que conforma el hidrogel está rodeada por 24.777 moléculas de agua, lo que hace que estos hidrogeles sean totalmente biocompatibles y biodegradables.
Como explica uno de los autores de esta investigación, Juan J. Díaz Mochón (UGR- GENYO), una de las grandes ventajas que posee este nuevo hidrogel es que permite a las proteínas cristalizar en medios 3D. “La cristalización de proteínas resulta esencial para descifrar interacciones moleculares claves en los procesos fisiológicos y patológicos, y es una herramienta esencial para el desarrollo de nuevos fármacos”, apunta el investigador granadino.

Este nuevo material “nos ha permitido que las proteínas, que son especies puras de un punto de vista esteroquímico, cristalicen en nuestros geles que no solo son también estereoquimicamente puros sino que los podemos preparar en parejas de imágenes especulares. En nuestro trabajo demostramos que esta diferencia de conformación es suficiente para provocar la formación de nuevos polimorfos. El disponer de distintos polimorfos, de distintos arreglos cristalinos de una misma proteína, permite encontrar nuevas interacciones moleculares, siendo este conocimiento de un gran interés para la industria farmacéutica.”

El investigador de la UGR apunta que los nuevos hidrogeles que han obtenido “no solo han demostrado ser un medio excelente para obtener cristales de proteínas de muy alta calidad, necesarios para una buena determinación de la estructura 3D de la proteína, sino que nos han permitido obtener un polimorfo de la enzima glucosa isomerasa difícil de obtener”.

Sintetizan el primer antagonista de la hormona jasmonato

Un compuesto desarrollado en el laboratorio de Roberto Solano, del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC (CNB), el coronatine-O-methyloxima (COR-MO) ha demostrado ser útil como herramienta bioquímica para estudiar las funciones de la hormona jasmonato –que potencia las defensas de las plantas y reduce la infección por diversos tipos de microorganismos patógenos– y podría ser empleado para controlar las infecciones en los cultivos

Desde que el grupo de Solano descubriera la forma activa de la hormona jasmonato, ha habido varios intentos de modular esta vía hormonal que regula en plantas tanto el desarrollo como la respuesta al estrés. La clave para sintetizar el primer antagonista potente y específico del jasmonato ha sido una toxina bacteriana que imita los efectos de la hormona y suprime las defensas de las plantas.
 
El análisis de la estructura de dicha toxina y de su diana en las células de las plantas (el receptor del jasmonato) ha permitido que en el laboratorio de Solano en el CNB Isabel Monte haya identificado los residuos de la toxina esenciales para su funcionamiento.

A partir de estos datos, han podido diseñar una serie de modificaciones que permiten atenuar las respuestas de las plantas al jasmonato. Así, su nuevo compuesto previene en diferentes especies de plantas los efectos de la toxina durante las infecciones bacterianas, señalando de este modo el potencial biotecnológico del COR-MO a la hora de controlar las infecciones en los cultivos de una forma más segura.

Obtienen bioplásticos a partir del cangrejo rojo del Guadalquivir

El grupo de investigación Tecnología y Diseño de Productos Multicomponentes de la Universidad de Sevilla ha obtenido materiales bioplásticos a partir de los residuos procedentes de las fábricas transformadoras del cangrejo rojo del Guadalquivir. Los expertos han utilizado una mezcla basada en la proteína derivada de este crustáceo para desarrollar materiales biodegradables, como una alternativa a los plásticos convencionales. Además de conseguir un producto más sostenible, reutilizan un residuo procedente de la industria cangrejera.

Según explica el investigador de la Universidad de Sevilla responsable del proyecto, Antonio Guerrero, las fábricas procesadoras de crustáceos generan un importante volumen de efluentes líquidos y residuos sólidos que no suelen reciclarse.

“Solo en contadas ocasiones, los residuos sólidos son utilizados como fertilizantes o para obtener harina destinada a alimentación animal”, asegura Guerrero

Por otra parte, el carácter estacional de las poblaciones de crustáceos, puede originar excedentes importantes de cangrejos que no pueden ser aprovechados o no resultan adecuados para su transformación, en ciertas épocas del año.

“Solo en contadas ocasiones, los residuos sólidos son utilizados como fertilizantes o para obtener harina destinada a alimentación animal. Nuestro objetivo es valorizar estos subproductos que cuentan con una excelente composición, funcionalidad y un elevado contenido proteico”, explica el experto.

Precisamente esos elevados niveles de proteínas son los que permiten su utilización como base para los plásticos, a los que se añaden aditivos para conseguir propiedades que no tiene la materia prima de la que proceden, obteniendo así materiales biopoliméricos de fuentes biológicas. 

“El procesado de este tipo de mezclas se consigue en tres etapas. Primero se rompen los enlaces moleculares, para que las cadenas de polímero adquieran movilidad. Luego se reorganizan en la dirección y forma deseada. Finalmente, se forman nuevos enlaces intermoleculares e interacciones. Todo ello puede llevarse a cabo a través de procesos tecnológicos fisicoquímicos  o termomecánicos”, precisa Guerrero.

En concreto, los investigadores han utilizado la técnica del moldeo por inyección, con un equipo que ha obtenido probetas a escala de laboratorio.

“El sistema funde el material a altas temperaturas y lo inyecta en un molde a presión con la forma deseada”, apunta el científico

“El sistema funde el material a altas temperaturas y lo inyecta en un molde a presión con la forma deseada. Este proceso resulta útil para conseguir muchas unidades y cuenta con una elevada precisión en las piezas obtenidas. Se suele utilizar en la industria para producir carcasas de móviles, fundas de CDs o piezas articuladas, entre una gran variedad de productos”, relata.

A continuación, los expertos sometieron el bioplástico resultante a diversas pruebas, comparándolo con material plástico preparado a partir de un polímero sintético para evaluar su potencial real. “Hemos acometido ensayos termomecánicos, de flexión, de tracción hasta rotura, de capacidad de absorción de agua …”, enumera.

Tras estos análisis, los expertos demuestran en su artículo, publicado en la revista Journal of the Science of Food and Agriculture, la viabilidad de los plásticos biodegradables a base de cangrejo de río.

Usos sostenibles de un residuo

Según los investigadores, aunque se ha extendido a distintas áreas del país, solo en el Bajo Guadalquivir se ha localizado una industria especializada en su elaboración y comercialización en los mercados europeos, donde el cangrejo tiene una fuerte demanda por ser considerado un alimento de alta calidad. “En la actualidad, la producción industrial de la zona es del orden de 5000 t/año, de la cual se exporta un 45% a países europeos como Suecia y Noruega, y a EE UU”, detalla.

“Durante los últimos años, se ha producido un interés creciente en el desarrollo de materiales basados en biopolímeros como sustitutos de polímeros sintéticos”, señala Guerrero

Más allá de sus usos alimentarios, los investigadores de la Universidad de Sevilla apuntan también la expansión del sector de los bioplásticos.

“Durante los últimos años, se ha producido un interés creciente en el desarrollo de materiales basados en biopolímeros como sustitutos de polímeros sintéticos en diversas aplicaciones: producción de plásticos biodegradables para empaquetado, biofilms, adhesivos, etc. Las ventajas derivadas de su uso radican en su biodegradabilidad y en el ahorro potencial en el consumo de combustibles fósiles”, expone.

Estos resultados son fruto del proyecto de excelencia titulado ‘Valorización de subproductos y residuos de la industria del cangrejo rojo en base a su contenido proteico’ financiado por la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía.

Referencia bibliográfica:

Felix M, Romero A, Cordobes F, Guerrero A. ‘Development of crayfish bio-based plastic materials processed by small-scale injection moulding’. Journal of the Science of Food and Agriculture.

Un ingrediente del tofu puede revolucionar la fabricación de paneles solares

El cloruro de cadmio es, hoy en día, un ingrediente clave en la fabricación de células solares y es utilizado en millones de paneles a lo largo y ancho del mundo. Este compuesto soluble es altamente tóxico y caro de producir, lo que requiere altas medidas de seguridad para proteger a los trabajadores durante su ensamblaje y eliminación, cuando los paneles llegan al final de su vida útil.

“Si las renovables quieren competir con los combustibles fósiles, el costo tiene que bajar”

Ahora, un equipo de científicos del Instituto Stephenson de Energías Renovables de la Universidad de Liverpool, liderados por el físico Jonathan Major, ha concluido que este compuesto puede ser sustituido por cloruro de magnesio, que se extrae del agua de mar y se utiliza en productos como el tofu, las sales de baño o como anticongelante para las carreteras en invierno, según el estudio que han publicado esta semana en la revista Nature.

“En nuestras investigaciones, el cloruro de magnesio ha resultado ser un compuesto muy efectivo y seguro. Además, es más barato: 0,001 dólares el gramo frente a los 0,3 dólares del cloruro de cadmio”, ha comentado Jon Major a los periodistas asistentes al Euroscience Open Forum 2014 que se celebra en Copenhague, donde se ha presentado el estudio en rueda de prensa. “Si las renovables quieren competir con los combustibles fósiles, el coste tiene que bajar. Los resultados de este trabajo pueden reducir esos costes”, ha añadido Major.

Jonathan Major en su laboratorio. / Universidad de Liverpool

Las células solares más baratas que se fabrican actualmente están basadas en una fina película de teluro de cadmio, un elemento diseñado para absorber y convertir la luz solar en electricidad. Estas células convierten menos del 2% de la luz del sol en energía. Mediante la aplicación de cloruro de cadmio ese porcentaje sube al 15%. El problema es que junto con esa eficiencia también aumenta la toxicidad del proceso de fabricación. La investigación del equipo británico ha demostrado que el cloruro de magnesio puede mantener el mismo impulso a la eficiencia ahorrando los costos considerablemente.

Los primeros en buscar alternativas

“Durante años nadie en la industria del desarrollo de células fotovoltaicas se ha preguntado si este proceso es mejorable y ha buscado alternativas. Nosotros hemos sido los primeros en preguntarnos y buscar soluciones al problema de la toxicidad y los costes asociados a ello”, según ha declarado Major. “Por ahora nadie ha sido capaz de darnos una cifra pero gente implicada en la industria nos ha comentado que podría significar una fortuna, ya que la eliminación de la toxicidad en el proceso significa la supresión de procesos y materiales muy caros, por no hablar lo que se ahorra en eliminación de residuos”.

Referencia bibliográfica:

A low cost non toxic post growth activation stepfor CdTe solar cells. J. D. Major, R. E. Treharne, L. J. Phillips & K. Durose. http://dx.doi.org/10.1038/nature13435

Aíslan los primeros compuestos con enlace múltiple rodio-nitrógeno

La revista Angewandte Chemie ha publicado el trabajo de un equipo de investigación del Instituto de Síntesis Química y Catálisis Homogénea, ISQCH (centro mixto CSIC-Universidad de Zaragoza), en el que se describe el aislamiento de los primeros compuestos de rodio que poseen grupos imido (o nitreno) terminales.

Estos compuestos son los únicos que poseen un enlace múltiple nitrógeno-rodio conocidos hasta la fecha y se han mostrado extraordinariamente elusivos a la síntesis. Así, químicos eminentes como el premio Nobel G. Wilkinson intentaron sin éxito la preparación de este tipo de compuestos. Los resultados llenan un vacío que existía en la química de los metales de transición situados al final de la tabla periódica.

Estos compuestos se han mostrado extraordinariamente elusivos a la síntesis hasta ahora

En el artículo se describen las características peculiares del enlace en estos compuestos y sus reacciones. En particular, destacan la estructura tetraédrica que forman los átomos unidos al rodio y la capacidad de estos compuestos para dar reacciones de adición sobre el enlace múltiple y trasferir el grupo nitreno a otras moléculas orgánicas e inorgánicas.

Los resultados de esta investigación se encuadran en estudios de química fundamental. Sin embargo, compuestos de este tipo están implicados en reacciones de formación de enlaces carbono-nitrógeno, que son básicas para la preparación de productos de interés en biomedicina o en procesos de producción respetuosos con el medio ambiente.

Su relevancia también es a nivel teórico, ya que la formación de enlaces entre metales que contienen muchos electrones-d (estas letras hacen referencia al orbital en el que se encuentran), como el rodio, y grupos con un alto número de electrones-p, como el imido, crea un conflicto electrónico que hace que los compuestos sean muy inestables o altamente reactivos.

Por tanto, el número de compuestos con estas características es muy reducido. A pesar de las predicciones desfavorables, el control sobre entorno electrónico del metal mediante el uso de soportes o ligandos moleculares adecuados han permitido que el grupo del ISQCH haya conseguido estabilizar los primeros compuestos con un enlace múltiple nitrógeno-rodio.

La singularidad de la preparación de compuestos como los descritos permite el estudio de sus propiedades químicas y demuestra la posibilidad de acceder a ellos. Gracias a estos resultados se abren nuevas puertas a la exploración de síntesis y reactividad de compuestos similares desconocidos con otros metales de transición como paladio y platino.

Referencia bibliográfica:

Ana M. Geer, Cristina Tejel, José A. López, Miguel A. Ciriano. “Terminal Imido Rhodium Complexes”. Angewandte Chemie International Edition 2014, 53, 5614-5618. DOI: 10.1002/anie.201400023. La investigación ha contado con financiación del Ministerio de Economía y Competitividad, de fondos FEDER de la Unión Europea y del Gobierno de Aragón/FSE.

Una química española recibe la Medalla Westminster del Parlamento británico

La investigadora María José Marín Altaba, licenciada en Química por la Universidad Jaume I de Castellón, ha obtenido la Medalla Westminster con la que la Cámara de los Comunes británica premia la excelencia de jóvenes investigadores. Marín, que ahora trabaja en la Universidad de East Anglia, investiga un sensor para la rápida discriminación entre gripe humana y aviar.

La química María José Marín Altaba, que se licenció en la Universidad Jaume I (UJI) de Castellón pero que ahora está en la Universidad de East Anglia (Reino Unido), ha obtenido la Medalla Westminster de la Cámara de los Comunes británica. Primero consiguió la medalla de oro en química y luego compitió con los ganadores del resto de disciplinas por esta medalla, que premia la excelencia en investigación. Se alzó con el máximo galardón entre los 200 científicos participantes.

Esta química desarrolla un sensor con nanopartículas de oro para discriminar entre gripe humana y aviar

El trabajo presentado por Marín supone el desarrollo de un sensor colorimétrico basado en nanopartículas de oro para la rápida detección y discriminación entre la gripe humana, una epidemia estacional, y la gripe aviar, que causa pandemias de gripe.

La primera medalla que ganó Marín fue la de oro de química, la llamada Medalla Roscoe, que otorga un comité científico tras evaluar los pósteres presentados por los 30 químicos preseleccionados para presentar su investigación en la Cámara de los Comunes.

Posteriormente, para alzarse con la Westminster, Marín tuvo dos minutos para presentar su investigación ante los políticos de la Cámara y un panel de jueces expertos que incluía al miembro del parlamento Andrew Miller, el periodista científico de la BBC Pallab Ghosh y el catedrático Michael Elves de la Science Policy Foundation Newton’s Apple. El jurado evaluó la habilidad de la investigadora para explicar su proyecto a una audiencia de no expertos.

El objetivo de la competición anual SET for Britain es apoyar y promover las carreras de jóvenes científicos de cinco disciplinas (química, ingeniería, matemáticas, física, biología y biomedicina), a la vez que acercar a los políticos la investigación que se está desarrollando en Gran Bretaña. La competición premia, además de la calidad del trabajo investigador de los jóvenes, la habilidad para comunicar su ciencia a un público no especializado, y en concreto a políticos y miembros del Parlamento.

Tras licenciarse en Química en la UJI, Marín cursó el doctorado en la Universidad de East Anglia bajo la dirección del catedrático David A. Russell en colaboración con el profesor de Química Orgánica de la UJI Francisco Galindo. Actualmente es investigadora postdoctoral en esta universidad, en la que participa en el proyecto liderado por los catedráticos David A. Russell y Robert A. Field (John Innes Centre) para desarrollar el innovador sensor colorimétrico.