Antropología Archive

La peste negra afectó a las ciudades medievales en función de su posición dentro de la red de comunicaciones

Los núcleos de poblaciones más conectados con otros núcleos vía comercio, turismo y peregrinación, entre otros factores, pueden sufrir más las epidemias de enfermedades. Esta es una de las principales conclusiones de un estudio elaborado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el que han tomado como modelo las pautas de expansión de la Peste Negra a mediados del siglo XIV. Los resultados han sido publicados en la revista Scientific Reports.

El trabajo recoge datos de 2.084 puntos de conexión, tanto comerciales como de peregrinación, entre 1.311 asentamientos medievales de Europa, Asia y Norte de África. Con esa información, los investigadores determinaron empíricamente el efecto de la conectividad y centralidad de esas ciudades en la tasa de mortalidad a causa de la Peste Negra y simularon matemáticamente la frecuencia con que la enfermedad llegaba a las ciudades como consecuencia de su disposición dentro de la red.

“Hemos descubierto que las ciudades con una posición más central dentro de la red y las más conectadas eran más vulnerables a las enfermedades y sufrieron la plaga con mayor severidad. Además, también eran más propensas a que los brotes se repitiesen por causas externas”, explica el investigador del CSIC José María Gómez, de la Estación Experimental de Zonas Áridas.

Asímismo, el análisis señala que las ciudades situadas en regiones con mayor densidad de población dentro de la red se vieron más afectadas por la enfermedad que aquellas que se encontraban en zonas menos pobladas.

La peste Negra

La pandemia conocida como Peste Negra arrasó Europa entre 1346 y 1353 y acabó con entre el 30% y el 50% de la población. Su expansión ha estado históricamente asociada a las rutas comerciales. Originada en Asia Central, la enfermedad viajó hasta Occidente a través de la Ruta de la Seda y en 1343 llegó a la antigua ciudad de Caffa (actual Feodosia), en la península de Crimea. Desde ahí se propagó por Europa a través de las principales rutas comerciales y llegó a casi todas las poblaciones.

“Es una pandemia que tuvo lugar en un momento de la historia donde las comunicaciones eran frecuentes, lo que permite el análisis de redes, pero no tan intensa como en la actualidad, lo que permite desvelar los patrones con más claridad.

Esta ventaja tiene asociada, sin embargo, la desventaja de no disponer de fuentes rigurosas sobre mortalidad”, añade el investigador del CSIC Miguel Verdú, del Centro de Investigaciones sobre Desertificación, centro mixto del CSIC y la Universidad de Valencia.

El estudio también señala como factor de dispersión las rutas de peregrinación. Del total de 1311 ciudades incluidas en la red, 403 estaban conectadas por este tipo de itinerarios. “Sin duda las rutas de peregrinación también contribuyeron a expandir la enfermedad, aunque nuestros análisis sugieren que fueron menos importantes que las rutas comerciales”, añade Gómez.

Reflejo en la actualidad

Según sus autores, este estudio proporciona un método sencillo para identificar los lugares de riesgo en las redes epidémicas. Concentrar los esfuerzos en aquellos nodos más vulnerables podría ahorrar tiempo y recursos, así como mejorar la gestión del control de plagas mortales.

“Vivimos en una época en la que las redes de transporte y la vulnerabilidad de los nodos pueden determinarse de forma más exacta. Es vital comprobar si el patrón encontrado en este estudio para las redes medievales se mantiene en la actualidad”, concluye Verdú.

Referencia bibliográfica
José M. Gómez & Miguel Verdú. Network theory may explain the vulnerability of medieval human settlements to the Black Death pandemic. Scientific Reports. DOI: 10.1038/srep43467

Neandertales y sapiens se hibridaron hace más de 100.000 años

Un equipo multidisciplinar con participación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha descubierto que los Homo neanderthalensis y los Homo sapiens se hibridaron hace más de 100.000 años, lo que adelanta en 50.000 años la primera hibridación conocida entre ambas especies. Este antiguo intercambio genético, que podría haber tenido lugar en Oriente Medio, no se ha detectado en los neandertales europeos. El trabajo aparece en el último número de la revista Nature.

Representación de la migración de los sapiens hace 100.000 años./ Iván Heredia/CSIC.

Representación de la migración de los sapiens hace 100.000 años./ Iván Heredia/CSIC.

Los investigadores han estudiado los genomas completos de un neandertal y un denisovano de Siberia, y la secuencia del cromosoma 21 de un neandertal de la cueva asturiana de El Sidrón (España) y de otro de Vindija (Croacia).

En el estudio participan los investigadores del CSIC Carles Lalueza-Fox (Instituto de Biología Evolutiva) y Antonio Rosas (Museo Nacional de Ciencias Naturales); además del arqueólogo Marco de la Rasilla, junto a otros especialistas en genómica como Tomás Marques-Bonet y Sergi Castellano, este último co-responsable del estudio.

El investigador del CSIC Antonio Rosas comenta que el trabajo plantea un nuevo escenario: “Hace más de 100.000 años se produjo la primera salida de humanos anatómicamente modernos fuera de África. Estos humanos se cruzaron con una población de neandertales, que posteriormente pudo desplazarse al sur de la actual Siberia, portando los genes sapiens”.

Lo que los investigadores ya sabían desde 2010, gracias al estudio Genoma Neandertal, es que hace alrededor de 50.000 años, la población humana antepasada de los europeos y los asiáticos actuales, tras su migración fuera de África, se cruzaron con los neandertales. Como resultado de ese flujo génico, los humanos modernos no africanos son portadores de un 2% de secuencias genéticas neandertales, pero las poblaciones subsaharianas nunca estuvieron en contacto con los neandertales, por lo que no son portadores de estos genes arcaicos (salvo por introgresión muy reciente).

¿Todos los neandertales tienen ADN sapiens?

Este nuevo estudio ha descubierto, por tanto, que los humanos modernos también aportaron  genes a las poblaciones neandertales, cambiando la historia: los sapiens y los neandertales se hibridaron, al menos, en dos momentos distintos; hace 100.000 años y hace 50.000 años.

Durante el estudio se ha analizado restos fósiles de neandertales alejados geográficamente. “La secuenciación del cromosoma 21 de restos procedentes de la cueva asturiana de El Sidrón y de la cueva croata de Vindija señalan que los neandertales europeos no tienen genes de H. sapiens, al menos en ese cromosoma. Es decir, puede que estos grupos neandertales no coincidieran con los sapiens o, si lo hicieron, no tuvieron descendencia”, comenta el investigador del CSIC Carles Lalueza.

La primera salida de África

Según Rosas: “Estos descubrimientos tienen una clara implicación en el modelo evolutivo. Sabíamos desde hacía décadas que hubo una salida temprana de sapiens fuera de África, por los restos encontrados en los yacimientos israelíes de Skhul y Qafzeh. Pero al no tener más datos paleontológicos, esta salida fue considerada por muchos como una migración fallida, al no haber ido más allá del Próximo Oriente”.

Los datos ahora presentados parecen coincidir con las recientes evidencias arqueo-paleontológicas. Así, recientemente se ha desvelado la presencia de Homo sapiens en China hace cerca de 120.000 años. Asimismo, se han recuperado herramientas de piedra al sur de Arabia, que han sido atribuidas a una salida temprana de sapiens. Ambas evidencias bien podría corresponder a estos sapiens que dejaron sus genes en el ramal de los neandertales que migró hacia el Este.

Según los investigadores, tras los resultados de este último estudio, todavía hay que analizar el significado y el alcance de la primera salida de sapiens fuera de África y averiguar en qué modo contribuyó a la diversidad genética actual.

  • Martin Kuhlwilm, Ilan Gronau, Melissa J. Hubisz, Cesare de Filippo, Javier Prado, Martin Kircher, Qiaomei Fu, Hernán A. Burbano, Carles Lalueza-Fox, Marco de la Rasilla, Antonio Rosas, Pavao Rudan, Dejana Brajkovic, Željko Kucan, Ivan Gušic, Tomas Marques-Bonet, Aida M. Andrés, Bence Viola, Svante Pääbo, Matthias Meyer, Adam Siepel and Sergi Castellano. Ancient gene flow from modern humans into Siberian Neanderthals. Nature. DOI:10.1038/nature16544

La habilidad estratégica en el deporte se puede aprender

Una de las frases recurrentes entre todos los practicantes de deportes (cuando no ganan, claro) es “A mí esto no se me da bien”. Con eso quieren decir que pese a que, según ellos, tienen todos los requisitos para jugar bien, hay algo que la Naturaleza les ha negado, la habilidad para ganar, y de ahí sus malos resultados.

Sin embargo, un estudio de la Chalmers University of Technology y de la Universidad de Goteburgo, dirigido por los profesores Carl Lindberg y Jan Lennartsson y titulado “Inteligencia de el juego en los deportes de equipo” viene a demostrar lo contrario: la “inteligencia” en el campo de juego es algo que se puede aprender y, aún más, es algo sujeto a fórmulas matemáticas que se pueden aplicar a otros deportes.

Movimientos en hockey

La teoría de juegos

La teoría de juegos es una rama de las mátemáticas que se dedica a establecer fórmulas matemáticas aplicables a los comportamientos pasados para permitir predecir comportamientos futuros.

El caso más famoso era el del profesor de matemáticas que cada año al principio de curso ofrecía a sus alumnos que ellos eligiesen la nota que quisieran siempre que a) nadie supiese que nota había elegido otro compañero y b) si más de un 10% de los alumnos elegía una nota superior a 8,5 (sobresaliente) la oferta quedaba anulada. Una mezcla de egoísmo y desconfianza hacía que año tras año más de un 10% de los alumnos decidiesen aplicarse ellos la nota superior a 8,5 en vez de dejársela a otros compañeros y siempre la nota volvía a depender de sus exámenes.

La teoría de los juegos también es aplicable a las apuestas online y si se analizan las noticias deportivas (por ejemplo aquí: http://extra.bet365.es/news/es/) se comprueba cómo en igualdad de condiciones es más probable que la victoria sonría al equipo que depende de sí mismo para clasificarse que al que depende de resultados de otros equipos: la falta de confianza en que otros hagan nuestro trabajo hace que nosotros tampoco lo saquemos adelante de la mejor forma.

El defensa

Lo que los profesores Lindberg y Lennartsson hicieron fue fijarse en el jugador de hockey Nicklas Lidström a intentar establecer fórmulas matemáticas para sus movimientos y los resultados de esos movimientos con la colaboración del propio jugador.

Lidströn ha sido seleccionado varios años como mejor defensor de la NHL aunque no destaca por ninguna virtud física especial: no es el más rápido, el más fuerte o el más alto. Simplemente juega mejor o lo hace con “más inteligencia”.

Fórmula matemáticaPara determinar en qué consistía esa inteligencia, se analizaron, midieron y parametrizaron cientos de situaciones con fórmulas matemáticas que venían a decir: cuando los jugadores del equipo A están en las posiciones 1, 2, 3 y 4, si los jugadores del equipo B están en las posiciones W,X, Y y Z, tienen que moverse hacia W1, X1 Y1 y Z1. Si lo hacen el resultado es menor que cero (defensa adecuada) y si no llegan a esas posiciones el resultado es mayor que cero (gol).

Resultado

A través de las disquisiciones matemáticas y de las entrevistas con el jugador, se encontraron las fórmulas que traducen al lenguaje matemático una idea básica de la teoría de los juegos: para defender es más seguro anular las opciones de ataque del contrario que centrarse en obtener éxito en la defensa. En el lenguaje del hockey estos e expresa en que es mejor “casi” cerrar las opciones de tiro y pase del atacante que lanzarse a robarle el disco.

Ya que el hockey es poco practicado en países hispanohablantes, para la mayoría de nosotros nos es más útil un ejemplo futbolístico: tiene más posibilidades de ganar un uno a uno el portero que tapa todas la mejores opciones al delantero que aquél que se lanza con determinación para quitarle el balón. La falta de buenas opciones hace muy probable que el delantero elija una muy mala antes que una “casi buena”.

Lo mejor es que ahora los entrenadores disponen de fórmulas matemáticas con las que trabajar en este campo con sus jugadores para tansmitirles inteligencia de juego en cualquier deporte.

Una investigación analiza por qué los conductores asumen conductas de riesgo

La Universidad de Salamanca estudia la influencia que tienen las expectativas optimistas o pesimistas en la conducción

José Pichel Andrés/DICYT Investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Salamanca desarrollan un proyecto financiado por la Dirección General de Tráfico (DGT) cuyo objetivo es analizar los rasgos de personalidad relacionados con la percepción del riesgo y el control que creen tener los conductores. Estos factores pueden explicar algunos comportamientos de riesgo al volante.

Comportamientos de riesgo al volante

Los científicos quieren identificar aquellos pensamientos y emociones que muestran los conductores con expectativas optimistas y pesimistas, y ver cómo varía el comportamiento del conductor ante situaciones fáciles o difíciles de controlar en la conducción. Los datos obtenidos pueden aportar una mayor efectividad en los cursos de reeducación vial que realizan los conductores que han perdido puntos del carné de conducir.

“En anteriores estudios realizados con conductores que han perdido puntos, hemos identificado que un significativo porcentaje de los mismos muestran un marcado perfil optimista”, explica a DiCYT Carlos Hugo Criado del Valle, profesor de la Facultad de Psicología e investigador principal de este estudio. “Confían mucho en sus habilidades, creen tener una mayor destreza y dominio del vehículo cuando conducen. Y en menor medida, dan cabida a situaciones inesperadas, debidas al azar y, por ello, fuera del control del conductor. Esto supone asumir más riesgos en la conducción, lo que les lleva a cometer más infracciones”, comenta.

Para analizar este tipo de comportamientos, los investigadores han llevado a cabo el estudio en Salamanca, en el Centro de recuperación de puntos U.E.S.A., y en Valencia, gracias al equipo liderado por Luis Montoro, catedrático del Instituto Universitario de Investigación en Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS) de la Universidad de Valencia. De forma desinteresada, los alumnos que han acudido a dichos cursos se han prestado voluntarios para realizar las diferentes pruebas.

El diseño experimental del estudio lo ha supervisado la profesora Mª Begoña Orgaz, miembro del equipo de investigación de la USAL. Las pruebas de conducción se han realizado mediante un simulador de tráfico, en el que se han manipulado deliberadamente los escenarios de conducción, de mayor o menor dificultad.

Los resultados señalan que cuando a un optimista se enfrenta a una situación difícil y lo hace mal, no se cuestiona su capacidad de conducir, sino que atribuye el resultado a factores externos: ser la primera vez que conduce en un simulador, que no se trata de un coche real o que un ruido de fondo le ha impedido concentrarse. Estos conductores siempre creen que en una próxima vez lo harán mejor.

Por el contrario, un pesimista tiende a mostrarse inseguro y cuestiona su destreza, incluso aunque la situación a la que se enfrenta sea fácil. Además, considera que la conducción no solo depende de su actuación, sino de factores en los que influye el azar.

“Creemos que cuando los conductores muestran altos niveles de optimismo, tienden a conducir con una velocidad superior a los límites permitidos, amparándose en su destreza”, apuntan los investigadores. Además, “no renuncian a una última copa, pensando en que pueden evitar los controles de alcoholemia e incluso se pueden saltar un semáforo en rojo creyendo que pueden controlar las consecuencias negativas”.

Tras estas pruebas, los expertos piensan en posibles nuevas estrategias. Si un conductor con expectativas optimistas y alta percepción de control llegase a considerar que hay muchas variables del entorno que no están sujetas a su control personal, se fomentaría una conducción más prudente, en la que esta persona se cuestione que no solo están implicadas sus destrezas y habilidades. Por su parte, si los conductores con expectativas pesimistas son conscientes de lo que pueden controlar, al margen de los factores externos que ya consideran, también mejoraría la prevención de riesgos.

Por lo tanto, los investigadores creen que una evaluación previa de los conductores que se proponen recuperar puntos y una adecuación de los cursos a su perfil es clave para incrementar la efectividad de esta formación.

Consumo de alcohol y sobrecarga cognitiva

A través de una convocatoria pública, este mismo equipo de investigación ha conseguido una subvención de la DGT para desarrollar un nuevo proyecto en 2016. En este caso se trata de analizar el consumo de alcohol unido a una gran cantidad de estímulos, lo que los especialistas llaman sobrecarga cognitiva.

Al igual que el estudio anterior, también separará entre perfiles de conductores optimistas y pesimistas ante situaciones fáciles y difíciles. La tecnología servirá para extraer conclusiones más precisas, ya que en esta ocasión los investigadores controlarán hacia dónde miran los conductores que realizan la prueba en el simulador gracias a unas gafas que, además de controlar el movimiento de los ojos, sitúan el foco atencional del conductor.

“Veremos qué sucede cuando una persona optimista que consuma alcohol por encima de los límites permitidos para conducir se encuentra ante una situación difícil”, afirma Carlos Hugo Criado del Valle. “Cuando nuestras capacidades cognitivas están mermadas por efecto del alcohol, nuestra atención se centra en un punto y no contempla lo que sucede en el campo periférico, de manera que si en la escena aparece un niño con un balón, se reducen las posibilidades de que el conductor vaya a frenar, porque no lo ve”, agrega.

En este segundo estudio, “analizaremos hasta qué punto una persona optimista es capaz de asumir las limitaciones propias del alcohol o, por el contrario, cree que puede manejar esas situaciones”.

El equipo de investigación de la Universidad de Salamanca ha empezado a colaborar con otros especialistas en seguridad vial, como Fátima Pereira da Silva, del Instituto Politécnico de Coimbra (Portugal), con quien esperan poder analizar los resultados obtenidos.


Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


Los europeos empezaron a digerir la leche en la edad adulta hace 4.000 años

Un equipo con participación del CSIC ha hallado los genes seleccionados por la evolución en los últimos 8.000 años en Europa

CSIC/DICYT Hace 4.000 años, los europeos adquirieron la capacidad de digerir la leche más allá de su infancia, un cambio marcado por la aparición en el continente de un gen relacionado con la persistencia de la enzima lactasa. Esta es una de las principales conclusiones de una investigación llevada a cabo por un equipo internacional con participación de científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que ha determinado los genes más frecuentes en los europeos en los últimos 8.000 años. Los resultados, publicados en el último número de la revista Nature, se han obtenido tras analizar los genomas de 230 individuos de la Prehistoria europea, que incluyen 15 de la Cueva del Mirador, en Atapuerca.

Leche

El trabajo, liderado por científicos del Broad Institute de la Universidad de Harvard (Estados Unidos), el University College de Dublín (Irlanda), y el Max Planck Institute (Alemania), destaca 12 variantes genéticas seleccionadas a lo largo de miles de años como respuesta a diversos desafíos adaptativos. Las muestras incluyen, por primera vez, genomas neolíticos de Anatolia (Turquía), datados en hace más de 8.000 años.

Actualmente, la mutación del gen de la lactasa que asegura su persistencia está presente en el 100% de los europeos del norte de Europa. “Se trata probablemente del rasgo que presenta una mayor ventaja para la supervivencia de los europeos, es decir, la característica genética que la evolución ha seleccionado con una mayor intensidad. Hace 4.000 años era una mutación residual, lo que quiere decir que posteriormente fue seleccionada por las poblaciones europeas por la gran ventaja que suponía disponer de la leche como fuente de alimento durante la vida adulta”, explica el investigador del CSIC Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva (centro mixto del CSIC y la Universitat Pompeu Fabra).

La capacidad para digerir la leche es una de las muchas adaptaciones que surgieron con la llegada de la agricultura y ganadería a Europa hace 8.500 años. Nuevos ambientes, patógenos, dietas y organizaciones sociales marcaron la evolución de estas poblaciones del Neolítico. Aunque se desconoce el origen exacto de la mutación de la enzima lactasa, los científicos la han hallado por primera vez en individuos del centro y norte de Europa que vivieron a finales del Neolítico. En concreto, se encuentra en las muestras analizadas procedentes de Suecia, Hungría y Alemania, que tienen una antigüedad de poco más de 4.000 años.

“La mutación no se requiere si procesas la leche, por ejemplo, para hacer queso; por lo tanto, no significa que estas poblaciones no aprovecharan antes este recurso. Hacia la Edad de Cobre, la fuerte influencia que Centroeuropa recibe de los nómadas de las estepas podría indicar que fueron ellos los que introdujeron el cambio genético en el continente, pero no se sabe con exactitud”, precisa Lalueza-Fox.


Rasgos físicos y enfermedades

Los científicos han hallado mutaciones implicadas en la piel clara de los europeos actuales, rasgos ausentes en las poblaciones de cazadores-recolectores del Mesolítico (hace entre 10.000 y 5.000 años), como en el hombre de La Braña, un leonés que deambulaba por la Península hace 8.000 años y que se caracterizó por su piel oscura y ojos azules. Este último rasgo era prevalente en el Mesolítico en toda Europa.
El trabajo indica otros aspectos que dependen de centenares de genes, como la estatura, que fue decreciendo en las poblaciones ibéricas a partir del Neolítico. En esta parte del estudio ha tenido un papel relevante el análisis de 15 muestras de la Edad del Cobre, de hace entre 4.800 y 4.200 años, de El Mirador en Atapuerca. Estos datos se añaden a la reciente publicación de siete genomas de la misma antigüedad de otro yacimiento de Atapuerca: El Portalón.

Algunos de los genes seleccionados por los europeos tienen un interés biomédico y se han relacionado, en concreto, con la enfermedad celíaca. Los científicos han observado mutaciones en un gen para proteger contra la falta de ergotioneína, un antioxidante, en las dietas basadas en la agricultura. Otras mutaciones están asociadas a la colitis ulcerosa o al síndrome del intestino irritable.

Para Josep Maria Vergès, investigador del Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social, “los datos obtenidos son fundamentales para comprender el papel que han jugado las adaptaciones culturales en la configuración genética de las poblaciones europeas de la Prehistoria reciente”. Según Lalueza-Fox, el estudio “es el primer paso para entender cómo han evolucionado las poblaciones humanas en tiempos recientes. El análisis de más muestras antiguas en el futuro permitirá conocer episodios menores de selección a escala regional”.

Referencia bibliográfica
Iain Mathieson et al. Genome-wide patterns of selection in 230 ancient Eurasians. Nature. DOI:10.1038/nature16152

Fuente: DICYT
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Un novedoso estudio morfológico ratifica las similitudes entre ‘Homo antecessor’ y ‘Homo sapiens’

El CENIEH publica en la revista Quaternary International un análisis detallado de 148 molares inferiores de homínidos del Pleistoceno europeo mediante micro-tomografía axial computarizada

CENIEH/DICYT  Marina Martínez de Pinillos, junto con otros miembros del Grupo de Antropología Dental del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y de la University College of London, ha publicado en la revista Quaternary International un novedoso estudio llevado a cabo mediante micro-tomografía axial computarizada sobre la morfología de los molares inferiores de homínidos de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca (Burgos), que ratifica las similitudes existentes entre la población de la Sima de los Huesos y los neandertales, y entre Homo antecessor y Homo sapiens respectivamente.

Gracias a la utilización de nuevas tecnologías, como la micro-tomografía axial computarizada, en el campo de la Paleoantropología, se ha podido realizar un análisis detallado de la morfología externa e interna de 148 molares inferiores de diferentes especies que habitaron en Europa durante el Pleistoceno Inferior, Medio y Superior.

Similitudes entre 'Homo antecessor' y 'Homo sapiens'

Dicho análisis, basado en la cresta media del trigónido, un carácter morfológico dental con fuertes implicaciones taxonómicas y filogenéticas y considerado típico del linaje neandertal, confirma los resultados de todos los estudios realizados hasta el momento, indicando que la especie Homo antecessor, de alrededor de 1 millón de años hallada den el nivel TD6 del yacimiento de Gran Dolina en Atapuerca, presenta una mezcla de caracteres derivados (modernos) y primitivos.

Según los autores, el análisis no sólo reafirma la combinación de dichos caracteres presentes en Homo antecessor, sino que apoya la idea de un poblamiento menos lineal del continente europeo, con migraciones y/o cruzamientos entre las poblaciones que lo habitaron.

“La presencia, aunque en menor número, de dicho carácter en los homínidos de TD6 demuestra que esta expresión morfológica aparece mucho antes en el tiempo y que por tanto no puede ser considerada única y exclusiva de los neandertales” afirma Martínez de Pinillos.

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Fuente: DICYT
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Los humanos modernos llegaron a China hace más de 80.000 años

Según un estudio en el que han participado científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH)

CENIEH/DICYT Científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) han participado en un estudio que se acaba de publicar en la revista Nature sobre 47 dientes humanos hallados en la cueva de Fuyan, en Daoxian, al sur de China, cuyos resultados indican que los humanos anatómicamente modernos estaban presentes en la región hace al menos 80.000 años, adelantando la salida de Homo sapiens de África.

Humanos modernos en China

El registro de homínidos en el sur de Asia durante el Pleistoceno Superior (hace entre 12.000 y 126.000 años) era escaso, sobre todo de fósiles de Homo sapiens bien datados y conservados, con antigüedad superior a 45.000 años. Pero las recientes excavaciones de Fuyan han puesto fin a este escasez, ya que se ha encontrado un “tesoro” de 47 dientes humanos, así como de fósiles de varios mamíferos extintos y actuales, cuya datación indica que los dientes hallados tienen más de 80.000 años, y podrían alcanzar hasta los 120.000.

Un análisis morfológico detallado de los mismos apoya su atribución a humanos anatómicamente modernos. Los dientes son más pequeños que los de otros individuos del Pleistoceno Superior de Asia y África, y, según los autores, se parecen más a los europeos del Pleistoceno Superior, y incluso a los humanos contemporáneos.

El estudio demuestra que los humanos con características morfológicas totalmente modernas ya habitaban en el sur de China antes que en el Mediterráneo oriental y Europa. Además proporciona información sobre la dispersión de los humanos modernos y, en particular, las razones de su relativamente tardía entrada en el continente europeo.

Según explica José María Bermúdez de Castro, coordinador del programa de Paleobiología de homínidos del CENIEH, Homo sapiens salió de África mucho antes de lo que se pensaba aunque su llegada a Europa se retrasó, quizás por la presencia y la ”resistencia” de los neandertales.


Fuente: DICYT
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Los beneficios futuros motivan a los ciudadanos a luchar contra el cambio climático

UCM/DICYT La lucha contra el cambio climático ha dejado de ser prioritaria en muchos países, donde otras cuestiones como el desempleo, la corrupción o la crisis económica preocupan más a los ciudadanos. Un equipo internacional de científicos, que cuenta con la participación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), ha descubierto una nueva estrategia para motivar a la población en esta lucha: hablar de los beneficios sociales y económicos que tendrá en el futuro una sociedad con menos contaminación.

Para ello, realizaron entrevistas a más de 7.000 personas de 24 países, entre ellos España. “Hemos planteado a los participantes que piensen cómo será la sociedad en el futuro; si va a ser mejor o peor si no se actúa contra el cambio climático”, explica Juan Ignacio Aragonés, investigador de la facultad de Psicología de la UCM y uno de los autores del trabajo, que se publica en Nature Climate Change.

Cambio climático

El modelo contempla cuatro dimensiones de beneficios futuros. En el plano social se encuadran cuestiones de desarrollo (económico o científico) y disfunciones (mayor contaminación o incremento de enfermedades), mientras que el plano personal –referido al carácter individual de cómo serían las personas en la sociedad futura– se encuentran la benevolencia y la aptitud.

El desarrollo económico, el avance científico y ser una sociedad más solidaria (preocupada con su entorno y sus vecinos) fueron las variables que más motivaron a los participantes, que en su mayoría fueron estudiantes universitarios. No hubo diferencias entre las opiniones de hombres y mujeres.

“La creencia de que actuar contra el cambio climático promueve una comunidad más benevolente es un pensamiento universal que hemos encontrado en todos los países estudiados”, asegura Yoshihisa Kashima, investigador de la Universidad de Melbourne (Australia) y otro de los autores del trabajo.

Estrategia para la Conferencia de París

Otra de las conclusiones del estudio es que los participantes reacios a la existencia del cambio climático también mostraron respuestas positivas cuando se planteaban los beneficios futuros de luchar contra el fenómeno.

Las entrevistas se realizaron entre junio de 2013 y julio de 2014, y se llevaron a cabo en once países con emisiones altas de carbono (Estados Unidos, Países Bajos, Rusia, Polonia, Alemania, Australia, China, Japón, Corea del Sur, Israel y Sudáfrica), nueve con emisiones medias (Reino Unido, Francia, España, Suecia, Noruega, Venezuela, México, Chile y Nueva Zelanda) y cuatro con emisiones bajas (Brasil, Suiza, Islandia y Ghana).

“En lugar de intentar convencer a las personas de que se preocupen más por el cambio climático, quizás actuarían si su mitigación produjera otros beneficios que sí les interesan”, afirma Paul Bain, investigador de la School of Psychology and Couselling (Australia) y autor principal del estudio.

En vista de estos resultados, los científicos proponen a las administraciones públicas tenerlos a la cuenta a la hora de diseñar nuevas estrategias. También plantean que estén presentes en la próxima Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21), que arrancará en París el 30 de noviembre.

“Si las políticas gubernamentales y los mensajes se basaran en estos beneficios, probablemente ganarían mayor apoyo público”, opina Bain.

Referencia bibliográfica
Paul G. Bain et al. “Co-benefits of addressing climate change can motivate action around the world”, Nature Climate Change 28 de septiembre de 2015 (publicación online). DOI: 10.1038/NCLIMATE2814.

Fuente: DICYT
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La honestidad también se puede medir

La Universidad Complutense de Madrid ha medido la honestidad de 1.440 participantes de 16 países

UCM/DICYT Un equipo internacional, coordinado por un profesor de la Universidad Complutense de Madrid, ha medido la honestidad de 1.440 participantes de 16 países, entre ellos España. La prueba consistía en tirar una moneda con dos colores y si salía blanca, la persona recibía el bombón, sin que nadie más que él conociera el resultado. Según el estudio, el 86% de los participantes fue sincero, sin influir el país de procedencia.

Bombones

Diferentes indicadores miden los índices de corrupción de las instituciones de cada país, pero muy pocas herramientas analizan si los ciudadanos son honestos. Un equipo internacional, coordinado por un profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), y con la participación, entre otras, de la Universidad Autónoma de Madrid, ha analizado si 1.440 participantes de 16 países decían la verdad ante una sencilla prueba.

El experimento consistía en tirar una moneda con dos colores dentro de una caja. Si la cara superior era la blanca, el participante conseguía un bombón; si era la negra, no recibía nada. La peculiaridad es que nadie, salvo él mismo, veía el contenido de la caja, por lo que podía mentir para llevarse el premio.

Para sorpresa de los autores, el 43% de los participantes confesó haber obtenido la cara negra, quedándose sin bombón. Como la probabilidad de obtenerla es del 50%, con una extrapolación estadística se desprende que el 86% se resistió a la tentación de mentir, sin que hubiera diferencias globales entre las distintas nacionalidades.

“Cuando estamos 100% seguros de que nuestros actos, sean los que sean, no pueden ser conocidos por el resto, somos igual de honestos o deshonestos, independientemente del país en el que hayamos nacido”, destaca David PascualEzama, investigador del departamento de Economía Financiera y Contabilidad II de la UCM y autor principal del estudio, publicado en Journal of Economic Behavior & Organization.

Honestidad ‘pura’

Los investigadores eligieron como premio el chocolate para averiguar el grado de honestidad en estado puro. “El bombón es algo insignificante con un coste muy bajo; si sale la cara negra de la moneda, sabes que no deberías cogerlo”, señala PascualEzama. Con dinero real de por medio, “la gente es más reticente a seguir el instinto natural debido al condicionante social”, admite el autor.

El estudio no muestra una relación entre los países más corruptos, desde un punto de vista institucional, con el comportamiento de sus ciudadanos. “Estos son más honestos que sus instituciones”, afirma el investigador.

Todos los participantes eran estudiantes universitarios de grados de Ciencias Sociales. Las ciudades elegidas fueron Madrid, Londres (Reino Unido), Baltimore (EEUU), Estambul (Turquía), Utrecht (Países Bajos), Tokio (Japón), Padua (Italia), Salatiga (Indonesia), Delhi (India), Rethymno (Grecia), Nuremberg (Alemania), Oulu (Finlandia), Copenhague (Dinamarca), Bogotá (Colombia), Bruselas (Bélgica) y Linz (Austria).

Referencia bibliográfica
David Pascual-Ezama, Toke R. Fosgaard, Juan Camilo Cardenas, Praveen Kujal, Robert Veszteg, Beatriz Gil-Gómez de Liaño, Brian Gunia, Doris Weichselbaumer, Katharina Hilken, Armenak Antinyan, Joyce Delnoij, Antonios Proestakis, Michael D. Tiran, Yulius Pratomo, Tarek Jaber-López y Pablo BrañasGarza. “Context-dependent cheating: Experimental evidence from 16 countries”, Journal of Economic Behavior & Organization 116, agosto 2015. DOI: 10.1016/j.jebo.2015.04.020.

Fuente: DICYT
Website: dicyt.com


Investigadores proponen ampliar el vocabulario que aprenden niños y adolescentes

Este estudio en lingüística educativa es parte del programa de investigación “Estudios de Lexicografía Hispano-Costarricense (ELEXHICÓS) del Instituto de Investigaciones Lingüísticas

UCR/DICYT ¿Cuál vocabulario deben aprender preescolares, escolares y colegiales costarricenses? A esta pregunta responden investigadores de la Universidad de Costa Rica (UCR) a partir de una importante y prolongada investigación.

Para ello los científicos debieron determinar primero cuáles son las palabras que utilizan los estudiantes cuando están hablando o escribiendo sobre cualquier tema. A este vocabulario le denominan el “léxico básico”.

Seguidamente tuvieron que establecer cuál es el vocabulario que poseen los escolares y colegiales en un campo determinado cuando hablan sobre una temática en particular. A este lo denominaron el “léxico disponible”. Ambos, el léxico básico y el disponible, conforman lo que se llama el “léxico fundamental”.

El léxico fundamental es entonces el que utilizan los preescolares, escolares y colegiales en su vida cotidiana y que se sabe que dominan en la práctica, ya que ha sido obtenido de las conversaciones y textos escritos por los propios estudiantes durante la investigación.

Para llegar a conocer el léxico fundamental de estudiantes de preescolar, primaria y secundaria, con validez nacional, se tardó más de cinco años.

Amplitud de vocabulario

Léxico meta

Una vez que se logró dilucidar cuál es este léxico fundamental, entonces se pudo establecer cuál es el vocabulario que se debe enseñar a los estudiantes, pues no lo dominan todavía y necesariamente se lo van a encontrar en sus actividades académicas. A este se le llamó el “léxico meta”.

Sobre esto, la investigadora principal del proyecto, Dra. Marielos Murillo Rojas, del Instituto de Investigaciones Lingüísticas, explicó que “si sabemos cuál es el léxico fundamental, entonces tenemos que proyectar un léxico meta, que es el léxico que hay que trabajar en el sistema educativo en los diferentes niveles para que los estudiantes puedan comprender mejor los textos.

¿Cuál es léxico que se va a trabajar? Pues obviamente no se va a trabajar el léxico fundamental que es el que ellos manejan. El léxico meta va a ser el que ellos no manejan, pero que está presente en los programas, en los libros texto y que los estudiantes deben conocer.”

Por eso es que, además del interés científico, estos estudios tienen una aplicación práctica, ya que el vocabulario meta que proponen, ha sido incluido en los programas de estudio del Ministerio de Educación Pública (MEP).

No contentos solo con la inclusión en los programas de estudio, el equipo de investigadores de la UCR logró que la UCR financiara la elaboración de manuales que guían a los maestros y profesores en la tarea de desarrollar el léxico meta en los estudiantes, sugiriendo métodos, prácticas y ejemplos para lograrlos. También han realizado talleres de capacitación a estos docentes.

Al respecto, la Dra. Murillo explicó que estas investigaciones en lingüística educativa “son estudios del lenguaje, pero sustentadas en la competencia del educando como sujeto fundamental del proceso educativo, con el objetivo de que la investigación impacte significativamente el sistema educativo, impacte en los planes, impacte en los programas, impacte también en los docentes”.

Destacó que el léxico es el componente más amplio de la lengua e influye directamente en la competencia comunicativa de los alumnos y su capacidad de aprendizaje.

“Si usted, cuando está leyendo o escuchando un texto, conoce el 90% de las palabras del texto, el otro 10% lo puede comprender por contextualización o lo puede obviar y continuar, haciendo los cierres cognitivos que le permiten comprender. Si tiene un vocabulario muy pobre no va a lograr los niveles de comprensión adecuados”, concluyó la especialista.

Este estudio en lingüística educativa es parte del programa de investigación “Estudios de Lexicografía Hispano-Costarricense (ELEXHICÓS) del Instituto de Investigaciones Lingüísticas, coordinado por el Dr. Víctor Ml. Sánchez Corrales, en el que participan investigadores de las escuelas de Formación Docente y de Filología, Lingüística y Literatura de la UCR.


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