Otro suceso importante en el desarrollo de la microbiología fue la producción de penicilina a partir del hongo
Penicillium. Aunque inicialmente fue un proceso a pequeña escala, desarrollado por Howard Florey y sus colaboradores
durante la II Guerra Mundial, poco después se consiguió producir penicilina en grandes cantidades, al tiempo que se
utilizaban otros microorganismos para obtener una gran variedad de antibióticos, como la estreptomicina.
Hoy en día, la biotecnología es la principal herramienta para la obtención de nuevos antibióticos que sean
activos frente a las bacterias patógenas resistentes a una gran gama de antibióticos. También resulta de gran
utilidad la aplicación de la ingeniería genética en microorganismos para sintetizar antibióticos sintéticos,
es decir, ligeramente diferentes de aquellos obtenidos de forma natural.
Conjuntamente han llegado a "programar" bacterias con objeto de obtener distintos tipos de drogas que,
de otra forma, estos microorganismos no podrían fabricar. La insulina humana, necesaria para el tratamiento
de la diabetes, es un claro ejemplo de esta metodología, ya que está producida por bacterias en las que se ha
introducido, mediante ingeniería genética, el gen que codifica la síntesis de esta hormona. A diferencia de
las hormonas producidas por cerdos y vacas, esta hormona es idéntica a la secretada por el páncreas humano.
Igualmente, la hormona del crecimiento humano, utilizada para el tratamiento de niños con deficiencias en su
producción, y que de otro modo no podrían alcanzar una estatura normal, también se obtiene a partir de bacterias
en las que se ha insertado una copia del gen humano. Este sistema, como en el caso anterior, también presenta
ventajas frente a la obtención de la hormona a partir de cadáveres, ya que se evita el riesgo de contaminación
con priones, agentes causantes de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob.
Otros productos farmacéuticos generados a partir de microorganismos manipulados genéticamente incluyen,
el interferón para el tratamiento de algunas hepatitis y ciertos cánceres, y la eritropoyetina, que se
suministra a pacientes sometidos a diálisis para reponer los eritrocitos perdidos durante este proceso.
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