En contra de la idea de que todos los microorganismos son dañinos, los yogures y los quesos son ejemplos de
alimentos a los que se añaden éstos para, por ejemplo, agriar la leche y producir yogur, u obtener la cubierta
blanca característica del queso Brie o el color azul del queso Roquefort. De un tamaño más o menos similar es
el sector de frutas y verduras, en el que los productos pueden no haber sufrido ninguna alteración o estar
enlatados, congelados, refrigerados o fritos.
Biotecnología con microorganismos:
Actualmente, existen muchos otros productos químicos que se obtienen por fermentación (un término técnicamente
restringido a los procesos que ocurren en ausencia de aire, como la producción de alcohol por levaduras,
aunque este término a menudo se utiliza de forma más amplia). Estos productos incluyen el ácido oxálico utilizado
en tintes y colorantes, el ácido propenoico (ácido acrílico) utilizado como intermediario en la producción de
plásticos, o el ácido láctico empleado para acidificar alimentos y como anticongelante.
Los microorganismos se han usado, así mismo, en la obtención de diferentes enzimas utilizadas para aplicaciones
tan diversas, como la eliminación de manchas en los tejidos (gracias a la incorporación de enzimas en los detergentes
que atacan proteínas y ácidos grasos), o la conversión de harina de maíz en sirope (utilizado para endulzar
refrescos, galletas y pasteles).
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