Cuando hablamos del uso del organismo para controlar la proliferación excesiva de otros organismos que producen
enfermedades a las plantas, animales y hombres, nos estamos refiriendo al control biológico.
Este tipo de control pretende disminuir las severidad de la enfermedad que este causando el patógeno al otro organismo
denominado huésped u hospedero.
El organismo encargado de controlar el patógeno se conoce como antagonista, y su acción depende del ambiente.
Se han usado causales de la malaria y la uroca del café, entre otros.
Vacuna:
Preparado de antígenos procedentes de microorganismos patógenos (microbios muertos de cepas virulentas o vivos
de cepas atenuadas), cuya finalidad es la creación de anticuerpos que reconozcan y ataquen a la infección y,
por lo tanto, produzcan la inmunidad del organismo inoculado. Véase Inmunización; Inmunología.
La vacuna suele consistir en dosis muy pequeñas del propio agente (forma inactiva o atenuada) que origina
la enfermedad, por lo que provoca la creación de anticuerpos que permanecen en el organismo y lo protegen en el
caso de futuros contagios. La técnica de administración depende del tipo de vacuna; la más común es la inoculación,
pero en algunos casos es la ingestión o el spray nasal.
La primera vacuna fue descubierta por el médico inglés Edward Jenner en 1798, cuando observó que los humanos
quedaban inmunizados frente al virus de la viruela humana si se les inoculaba con un preparado del virus de la
viruela vacuna. El término vacuna procede del latín vacca, y Jenner denominó al proceso descrito vacunación.
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