Biología

Escarabajos capaces de entender algunas conversaciones químicas entre hormigas


(NCYT) La investigación realizada por el equipo de Hsun-Yi Hsieh e Ivette Perfecto, de la Universidad de Michigan, Esteli Soto Jiménez de la Universidad Autónoma de Chapingo en México, y Heidi Liere de la Universidad de Wisconsin, puede tener aplicaciones prácticas para combatir plagas en los cafetales, y es la primera que documenta esta compleja cascada de interacciones alrededor de las comunicaciones químicas entre hormigas.

Las hormigas y otros insectos sociales se comunican mediante sustancias químicas llamadas feromonas. Se sabe poco sobre insectos u otras criaturas que se aprovechen de los sistemas de comunicación química de animales de especies distintas a las suyas. Sólo se han documentado unos pocos casos, incluyendo a arañas que comen hormigas y que se valen de las feromonas de alarma de estas últimas para encontrarlas, y moscas parásitas que se aprovechan de comunicaciones parecidas para hallar nuevas víctimas.

Pero apenas se ha informado sobre relaciones complejas entre múltiples especies de insectos que impliquen interacciones que dependan de feromonas de las hormigas.

Lenguaje químico de los animales
Una hormiga Azteca instabilis. (Foto: Ivette Perfecto)
El reparto de este drama del mundo de los insectos cuenta con cuatro actores principales: la hormiga Azteca instabilis, una mosca parásita, un diminuto insecto llamado pulgón verde del café (Coccus viridis), y un escarabajo depredador del tipo popularmente conocido con nombres como mariquita, petaca, vaca de San Antón y otros.

Las hormigas Azteca instabilis, que crean sus hormigueros en los árboles, disfrutan de una relación mutualista con el pulgón verde del café, el cual es una plaga que afecta al cafeto (planta de café). Las hormigas protegen a los pulgones contra depredadores y parásitos, y a cambio obtienen un líquido dulce y pegajoso secretado por los pulgones que les sirve de alimento. El pulgón verde del café es pues como el ganado de esas hormigas.

La mariquita se come a los pulgones cuidados por las hormigas. Sin embargo, las hormigas atacan y matan a las mariquitas adultas y también retiran todos los huevos puestos por estos escarabajos que descubren en el cafeto en el que viven. Obviamente, los huevos puestos en sitios poco escondidos son más fáciles de detectar por las hormigas.

Para ubicar a sus crías en lugares de abundante alimento (o sea con pulgones cerca), las mariquitas hembra esconden sus huevos en lugares difíciles de detectar por las hormigas, como por ejemplo en la parte inferior de los pulgones, cuyo cuerpo es aplanado. De esta manera, cuando eclosionan los huevos de este escarabajo, las crías pueden comenzar a comerse a los pulgones inmediatamente, y a la vez mantenerse fuera del alcance de las hormigas. Poco tiempo después, las larvas de la mariquita desarrollan una cubierta cerosa y filamentosa que les ofrece una mayor protección contra las hormigas.

Una mosca parásita de la familia Phoridae, conocida por "decapitar" hormigas, ataca a las hormigas Azteca instabilis y pone sus huevos en el cuerpo de la hormiga asaltada. Las larvas de la mosca se desarrollan dentro de la cabeza de las hormigas, la cual se desprende cuando emergen las moscas adultas.

Estas moscas parásitas necesitan ver movimiento para poder detectar hormigas individuales; por tanto, sus objetivos son las hormigas en movimiento, y no las que están quietas.

Sobra decir que las hormigas hacen todo lo posible para evitar convertirse en víctimas de estas moscas. Cuando las moscas las atacan, las hormigas liberan una feromona que advierte sobre la presencia de estas moscas a otras hormigas obreras ubicadas en las cercanías. En respuesta, las hormigas cercanas entran en un estado de inmovilidad describible como catatónico, y la actividad de la colonia desciende en al menos un 50 por ciento. Este efecto puede durar hasta 2 horas.

Hsieh, Perfecto y sus colegas han constatado que las hembras de mariquita, especialmente las fecundadas, detectan la feromona de alerta sobre estas moscas emitida por las hormigas y se aprovechan de la inactividad resultante en las hormigas para buscar sitios seguros donde poner los huevos que posean abundante alimento para sus crías. En el estudio no se apreció que los machos de estos escarabajos respondieran ante feromona alguna de las hormigas.

Los resultados de diversos experimentos adicionales respaldan la hipótesis de que esas hembras de mariquita captan y entienden el significado del mensaje químico de las hormigas que alerta sobre la cercanía de moscas parásitas, y se valen de esa información estratégica para aprovecharse de esos periodos de baja actividad en los que entran las hormigas, pudiendo así buscar los sitios idóneos donde ocultar sus huevos para que queden protegidos lo mejor posible de la acción de las hormigas una vez regresen a sus niveles normales de actividad.





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