Caza de las plantas carnívoras
 

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Biología

El esfuerzo de las plantas carnívoras al cazar

(NC&T) La Venus Atrapamoscas crece de manera natural en las sabanas y ciénagas de Carolina del Norte y Carolina del Sur. Resulta un entorno poco sano para muchas plantas, ya que es bajo en nitrógeno, una sustancia necesaria para la obtención de proteínas. La Venus atrapamoscas ha superado este problema al desarrollar su gusto por la carne. Tiene hojas convexas bilobuladas con tres pelos que se disparan como un resorte en cada lóbulo. Cuando algo golpea estos pelos dos veces, una señal eléctrica hace que las hojas adopten una forma cóncava inmediatamente. Si la criatura capturada lucha por escapar, sus desesperados movimientos siguen estimulando a los pelos detectores, lo cual hace que la trampa de la planta se cierre aún con más fuerza y se liberen las enzimas que digieren a la presa.

Pavlovic observó cómo las atrapamoscas cerraban las hojas bruscamente alrededor de su presa y pensó que esta forma de alimentación requeriría mucha energía por parte de la planta.

En las observaciones que efectuó para verificar esa hipótesis, constató que cuando la trampa vegetal era activada, la fotosíntesis disminuía y se recuperaba sólo unos diez minutos después de que las trampas dejaban de ser estimuladas. Además, el analizador de gas mostró un incremento en la respiración debido a la mayor actividad de las trampas. Para activar la trampa, la Venus atrapamoscas usaba los azúcares que había fotosintetizado, y los reconvertía en dióxido de carbono y energía. Este vegetal actúa por tanto como un animal que también aumenta su respiración cuando tiene una mayor demanda de energía. Las mediciones mostraron que los efectos no están vinculados al hecho de que la trampa esté abierta o no, sino al nivel de estimulación de los pelos detectores.

Las señales eléctricas vinculadas a la activación de la trampa mediante los pelos detectores guardan ciertas similitudes con las señales que se difunden por las neuronas de los animales.

Los resultados indican que estas plantas no deberían ser vistas como entes pasivos. Son tan activas como parecen.



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