Biología

La asombrosa capacidad de regeneración de la salamandra, al alcance del ser humano

(NC&T) Las salamandras de la especie Ambystoma mexicanum, con las que se ha trabajado en este estudio, y originarias de un lago en la zona central de México, son rarezas evolutivas que se convierten en adultos con capacidad reproductora sexual estando aún en estado larvario.

Más asombrosa es, sin embargo, su capacidad de regeneración. Cuando una de estas salamandras pierde, por ejemplo, una pata, se forma sobre el muñón una pequeña protuberancia, llamada blastema. El blastema sólo tarda 3 semanas en transformarse en una nueva pata completamente funcional, un periodo bastante corto si tenemos en cuenta que el animal puede vivir 12 años o más. En un ser humano, eso equivaldría a regenerar una extremidad en no más de 5 meses.

Las células del interior del blastema parecen ser semejantes a las embrionarias y originarse a partir de todos los tejidos que rodean el muñón, incluyendo cartílago, piel y músculo. Como resultado, los científicos han venido creyendo desde hace tiempo que estas células son pluripotentes, es decir que pueden dar lugar a diferentes clases de células una vez que pasan a funcionar en su modo regenerativo.

Sin embargo, un equipo de siete investigadores, de instituciones en Alemania excepto el biólogo Malcolm Maden del Instituto de Genética de la Universidad de Florida, EE.UU., refuta esa idea en un nuevo estudio. Basándose en experimentos sobre salamandras modificadas genéticamente, los investigadores muestran que las células de diferentes tejidos de la salamandra retienen el "recuerdo" de esos tejidos cuando se regeneran, contribuyendo con sólo unas pocas excepciones a la formación del mismo tipo de tejido del que ellas provienen.

Las células madre normales de los mamíferos funcionan de la misma forma, aunque con resultados mucho menos espectaculares. Ellas pueden sanar heridas o soldar huesos, pero no pueden regenerar una extremidad o reconstruir una médula espinal dañada. Lo esperanzador sobre los resultados del nuevo estudio es que sugieren que las maravillas regenerativas de la salamandra están al alcance de la ciencia médica humana.

Además de regenerarse, las salamandras lo hacen sin que les queden secuelas tales como cicatrices. Reconstruir tejidos sin dejar cicatriz alguna es algo que también resultaría muy beneficioso para el Ser Humano, ya que el tejido cicatricial en ciertas partes de la anatomía humana puede impedir la correcta recuperación de la funcionalidad de las mismas, más allá de las cuestiones estéticas de lucir cicatrices en lugares visibles.




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