El aislamiento geográfico ha determinado la evolución de una extraña arquea
(NC&T) Los resultados de este estudio abren una nueva ventana en la evolución microbiana, demostrando por primera vez que la geografía puede aportar otros factores que influyen en la composición genética de un organismo.
El S. islandicus pertenece al grupo de las arqueas, un grupo de organismos unicelulares que viven en diversos hábitats, incluyendo algunos de los ambientes más inhóspitos del planeta. Habiendo sido catalogadas en el pasado junto con las bacterias, las arqueas ahora están catalogadas como un dominio de vida aparte.
"Las arqueas son realmente diferentes a las bacterias, tanto como lo somos nosotros de las bacterias", subraya Rachel Whitaker, profesora de microbiología de la Universidad de Illinois y quien dirigió el estudio.
Whitaker ha dedicado casi una década a estudiar las características genéticas del S. islandicus. El nuevo estudio compara tres poblaciones de S. islandicus, de las aguas termales del Parque Nacional de Yellowstone, el Parque Nacional de Lassen en California y el Volcán Mutnovsky en la Península de Kamchatka, en el Este de Rusia.
Rachel Whitaker. (Foto: L. Brian Stauffer)
Las necesidades físicas extremas del S. islandicus lo hacen un organismo ideal para estudiar el impacto del aislamiento geográfico. Sólo puede vivir a temperaturas cercanas al punto de ebullición del agua y en un ambiente que tenga el pH del ácido de batería. Respira oxígeno, se alimenta de gases volcánicos y expulsa ácido sulfúrico. Es improbable que pueda sobrevivir fuera de las aguas termales en las que se le encuentra, incluso a poca distancia de las mismas.
Comparando las características genéticas de individuos de cada uno de los tres lugares, Whitaker y sus colegas han podido ver cómo cada una de las tres poblaciones de S. islandicus ha evolucionado desde que fueron aisladas hace más de 900.000 años.