Biología

Algunas proteinas de la pared celular del tomate ayudan a un hongo a descomponer el fruto


(NC&T) Identificar el papel que desempeñan estas enzimas en hacer que los frutos maduros se vuelvan más susceptibles a la enfermedad es de gran importancia, ya que esa información puede llevar a idear estrategias para reducir la cantidad de tomates que se desaprovechan por deteriorarse durante su manipulación, distribución o almacenamiento.

Una de las principales características de las células vegetales es su rígida pared celular exterior. A medida que los frutos maduran, devienen más suaves y más sabrosos. Al mismo tiempo, los frutos también se vuelven más susceptibles a las enfermedades causadas por hongos y bacterias.

Desde hace algún tiempo, los científicos vienen observando el trabajo de estas dos enzimas, conocidas como poligalacturonasa y expansina, las cuales se sabe que contribuyen de manera individual a ciertos procesos que afectan a las paredes celulares durante el proceso de la maduración. Las enzimas son proteínas que activan y controlan reacciones químicas. El equipo de investigación se preguntó si estas dos enzimas de la pared celular podrían ser también responsables de la elevada susceptibilidad de la fruta madura a las enfermedades. Estas enfermedades son las culpables de que una parte importante de la fruta se deteriore hasta resultar incomestible, durante su almacenamiento, transporte, venta, o posesión final por los consumidores.

Para comprobar esta suposición, los investigadores seleccionaron dos variedades de plantas de tomate modificadas genéticamente. Una de las variedades había sido alterada de manera que no produjera poligalacturonasa, y la otra variedad de manera que no produjera expansina.

Ann Powell, una científica especializada en plantas y quien dirigió al equipo de investigación en este proyecto, había cruzado estas dos variedades, obteniendo una tercera variedad que no producía ninguna de estas dos enzimas.

Los investigadores, incluyendo a Dario Cantu y a Ariel Vicente, inocularon a tomates de cada una de las variedades modificadas genéticamente, así como de la tercera variedad resultado del cruzamiento de las dos anteriores, el Botrytis cinerea, un hongo común que causa la putrefacción de muchas frutas y verduras. A los tomates del grupo de control, cuya producción de enzimas no había sido alterada, también se les inoculó el hongo.

El equipo de investigación comprobó que los tomates de las plantas modificadas genéticamente para suprimir la producción de sólo una de las dos enzimas de la pared celular no eran menos susceptibles al hongo. Sin embargo, cuando ambas enzimas estaban ausentes (la tercera variedad) el tomate era muchísimo más resistente al hongo.

Parece ser que estas dos enzimas trabajan cooperativamente en un modo que afecta a la pared celular y deja a los frutos más vulnerables a patógenos como este hongo. Interesantemente, este proceso se produce en un momento del desarrollo de la planta que permite tanto a ella como al hongo reproducirse con éxito. Esta conveniente sincronización, mutuamente beneficiosa, pudiera muy bien haber resultado de la coevolución del fruto y sus respectivos patógenos.





Hay un comentario
lee chang – china
17/06/10 - 14:23
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