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Los enormes tragos de ciertas ballenas

(NC&T) Estos grandes tragos hinchan de manera espectacular a la ballena, por lo menos durante los pocos segundos que le toma extraer el agua a través de su conjunto de filtros barbados para capturar el sabroso krill. "La escala de esta actividad casi desafía la imaginación", subraya Nicholas D. Pyenson, del Departamento de Biología Integradora y del Museo de Paleontología, en la Universidad de California en Berkeley.

Pyenson, Jeremy A. Goldbogen y el profesor Robert E. Shadwick de la Universidad de la Columbia Británica en Vancouver, se centraron en la ballena Balaenoptera physalus, un animal de gran tamaño, estrechamente relacionado con las ballenas azules y las jorobadas, que son denominadas en su conjunto como rorcuales. Con sus 27 metros de longitud, se sabe que la Balaenoptera physalus, sólo superada en tamaño por la ballena azul, se alimenta mediante una serie de embestidas, cada una con una duración aproximada de 6 a 10 segundos, en las que llenan sus bocas con un chorro de agua marina repleta de krill para filtrarlo.

Todo esto sucede bajo el agua, lo que hace difícil el estudio de la mecánica de las embestidas que estas ballenas realizan para su alimentación. Sin embargo, en la última década, pequeñas cámaras de vídeo adosadas a las ballenas por medio de ventosas especiales han proporcionado el video y el audio de su alimentación, mientras que dispositivos digitales han aportado información sobre la velocidad, orientación del cuerpo y movimientos natatorios. Estos datos, combinados con las mediciones más precisas de los esqueletos de las ballenas y sus barbas obtenidos de especímenes de museo, permitió a los biólogos estimar la cantidad de agua engullida en una sola embestida: de 60 a 82 metros cúbicos para una Balaenoptera physalus adulta de 20 metros de largo.

También calcularon la energía exigida para hacer estas embestidas con la boca abierta a través del agua, y concluyeron que el alto costo de la arremetida es una limitación primaria en la capacidad de la ballena para permanecer bajo el agua, y bucear a gran profundidad. Según Goldbogen, las grandes ballenas teóricamente deberían poder quedarse bajo el agua mucho más tiempo que las más pequeñas; sin embargo, como promedio, la Balaenoptera physalus y la ballena azul bucean sólo durante siete minutos, un tiempo mucho más corto que lo previsible.

Ballenas
Así embiste la ballena para alimentarse. (Foto: UC Berkeley)
La embestida genera una cantidad increíble de resistencia al avance y esencialmente detiene a la ballena en el agua. Así que cualquier movimiento posterior requiere de una aceleración desde cero, lo cual tiene un alto costo enérgico.

Como las Balaenoptera physalus suelen arremeter, en promedio, siete veces por cada inmersión, tal conducta alimentaria podría dejarlas rápidamente sin oxígeno, y les exige emerger antes de volver a por más alimento. Cada bocado, sin embargo, puede capturar alrededor de 11 kilogramos de krill, lo que significa que una ballena puede satisfacer sus requisitos de energía diarios en aproximadamente cuatro horas de caza.

Los beneficios ecológicos y evolutivos de la embestida alimentaria parecen pesar más que sus costos energéticos. El advenimiento de la embestida alimentaria parece haber favorecido la evolución de los animales vivientes más grandes del mundo, aunque es una idea que necesita ser comprobada en el futuro.


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