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La batalla de los sexos entre madres y padres en el ámbito molecular es real

(NC&T) Parte de la importancia de la investigación está en que proporciona pruebas experimentales de una teoría presentada en la década de 1990, la cual sostiene que en los animales con placenta, los materiales genéticos del padre y de la madre promueven tasas de crecimiento diferentes en el embrión, produciendo un conflicto en torno a los nutrientes.

La placenta es un órgano complejo de tejidos maternos y fetales que nutre al feto en desarrollo dentro del útero.

La mayoría de los mamíferos, exceptuando los marsupiales (como el canguro y el koala) y los prototerios (ornitorrinco y equidnas) tienen una placenta. Gracias a la placenta, un embrión en desarrollo permanece más tiempo dentro de la madre. En los marsupiales, el desarrollo temprano del recién nacido ocurre en la bolsa externa, llamada marsupio, de la madre. Los prototerios nacen de huevos.

Algunas evidencias que apoyan la teoría del conflicto en torno a los nutrientes han sido encontradas en mamíferos placentarios. Pero el nuevo estudio es el primero en buscar este conflicto en una especie que no pertenece a los mamíferos y que también ha desarrollado la reproducción placentaria.

La batalla de los sexos molecular
Embriones de un pez de la especie Poeciliopsis prolifica. (Foto: Michael O'Neill)
"Trabajamos con la familia Poeciliidae y con otras familias de los peces del orden Cyprinodontiformes", explica David Reznick, profesor de biología de la Universidad de California en Riverside y una autoridad destacada en peces vivíparos (que nacen directamente de la madre y no a través de la puesta de huevos), quien proporcionó para el estudio toda la información necesaria sobre los rasgos importantes del ciclo de vida de estos organismos.

La mayoría de los peces son ponedores de huevos, pero en algunas especies de la familia Poeciliidae ha evolucionado una estructura semejante a la placenta que les permite nacer directamente del cuerpo materno.

La nueva investigación puso a prueba la teoría del conflicto a través del estudio de muestras de la hormona del crecimiento IGF2 recolectada de 50 especies de peces. El gen de la IGF2 se encuentra en todos los vertebrados (incluyendo los peces y el ser humano), y ésta es la hormona de crecimiento primaria del desarrollo fetal.

Los resultados del estudio respaldan la teoría del conflicto entre el material genético del macho y el de la hembra en la producción de la prole.

En la mayoría de los animales, el macho proporciona su material genético para la descendencia y nada más. La madre puede tener una relación más íntima con el feto, nutriéndolo a través de su placenta, y, en algunos animales, alimentando y cuidando al "bebé" después de su nacimiento.

Pero mientras que el padre puede no estar presente, el material genético que aportó es capaz de proporcionar rapidez al crecimiento fetal, de manera que su descendencia sea la más robusta y mejor capacitada para sobrevivir, la que demande por tanto la mayor parte de los nutrientes placentarios de la madre.

La madre, en cambio, aporta material genético que promueve el mismo nivel de crecimiento para toda su prole, de manera que sus nutrientes estén disponibles para sostenerla a ella y a los vástagos de todos sus apareamientos.


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