Proteoma espermático y el origen del sexo
(NC&T) El estudio, dirigido por el Dr. Tim Karr de la Universidad de Bath, ha logrado describir 381 proteínas presentes en el esperma de la mosca de la fruta, Drosophila melanogaster. Aunque se podrán identificar más proteínas a medida que progrese la labor de investigación, este estudio marca la primera caracterización substancial "global" celular de los componentes proteicos de una célula eucariota superior (célula en la que todos los componentes genéticos están contenidos dentro de un núcleo).
Este proteoma contiene todo lo que el espermatozoide necesita para sobrevivir y funcionar correctamente. Los científicos pueden usarlo para investigar los factores que hacen a un espermatozoide más eficaz que otros.
Aproximadamente la mitad de los genes del proteoma espermático de la mosca de la fruta tienen versiones comparables a las de humanos y ratones, haciendo de dicho proteoma un modelo útil para estudiar la esterilidad masculina en mamíferos.
Comparando el proteoma espermático de la mosca de la fruta con el de otras especies, los científicos también podrán examinar la evolución y conocer mejor el proteoma espermático fundamental, el conjunto de sus componentes básicos necesarios para la reproducción sexual. Esto aclarará cómo se desarrolló el sexo en la historia de la evolución.
 | | Esperma de Drosophila dentro de un óvulo. (Foto: U. Bath) |
Disponer de la capacidad de comparar la estructura y contenido de los proteomas del esperma de diferentes especies debería permitir a los científicos profundizar en el conocimiento del origen y evolución del esperma.
Las proteínas desempeñan muchísimas funciones, desde formar materiales estructurales hasta catalizar reacciones químicas. Así que saber exactamente qué proteínas están en el esperma es un gran paso para profundizar en el conocimiento de éste.
La investigación también servirá para profundizar en los entresijos de la competición entre espermatozoides, pudiendo desvelar los atributos que hacen que unos tengan más éxito que otros en alcanzar y fertilizar un óvulo. Este conocimiento en particular podría conducir al desarrollo de nuevas terapias para el tratamiento de la esterilidad masculina.
Los científicos han descubierto que el esperma no sólo porta el ADN que es la contribución del macho a una nueva vida, sino también ARN y proteínas que tienen una influencia directa en la fertilización y el desarrollo embrionario.
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