Relación evolutiva entre dieta y tamaño del cerebro en orangutanes
(NC&T) Basándose en un análisis comparativo, los investigadores, de la Universidad Duke y la Universidad de Zurich, sostienen que los orangutanes confinados en Borneo, donde frecuentemente escasea la comida en una amplia área, pueden haber evolucionado a través del proceso de selección natural, adoptando cerebros comparativamente más pequeños que los que poseen los orangutanes que habitan en Sumatra, más pródiga en alimentos.
Andrea Taylor es profesora en los departamentos de Antropología Biológica y Anatomía, y de Medicina Familiar y Comunitaria en la Universidad Duke. Carel van Schaik dirige el Museo e Instituto Antropológico de la Universidad de Zurich, y es también profesor de antropología biológica y anatomía en la Universidad Duke, donde ha estado trabajando durante 15 años.
Taylor y Van Schaik creen que sus hallazgos indican que la escasez temporal e inevitable de comida puede actuar selectivamente a favor de una disminución en tamaño del cerebro, quizás acompañada por reducciones sólo pequeñas o sutiles en el tamaño del cuerpo.
Esta tendencia al encogimiento del cerebro sería una demostración de lo que Taylor llama Hipótesis del "tejido costoso". Comparado con otros tejidos, el cerebral resulta metabólicamente caro de mantener y de hacer crecer.
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| | |  | | Andrea Taylor ha medido cráneos de orangután para deducir el tamaño de sus cerebros. (Foto: Megan Morr) |
El estudio sugiere que animales que afrontan periodos inevitables de escasez de comida pueden lidiar con la falta de nutrientes reduciendo sus requisitos de energía para uno de los órganos con mayor consumo energético en sus cuerpos: el cerebro.
Esto nos acerca a una buena teoría ecológica de la variación en tamaño del cerebro, y por tanto de las condiciones que dirigen la evolución cognoscitiva. Una teoría de esta clase es vital para entender lo que ocurrió durante la evolución humana, donde, en comparación con el cerebro de los ancestros del Ser Humano, el de nuestro linaje triplicó su tamaño en unos millones de años.
En estudios anteriores, Taylor había encontrado evidencias de que los orangutanes que viven en el nordeste de Borneo tienen mandíbulas mejor capacitadas para masticar variedades más duras de alimentos que los orangutanes en otras partes de Borneo o Sumatra.
Esta mayor eficiencia para alimentarse, combinada con un cerebro relativamente pequeño, permitiría a tales animales adaptarse a sus condiciones aprovechando al máximo los recursos a su alcance y ahorrando energía.
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