El Portal de la Ciencia y la Tecnologia en Español









Células madre humanas, útiles en ratones

(NC&T) Utilizando una línea recientemente obtenida de células madre embrionarias humanas, unos investigadores de la Universidad Rockefeller han inducido a células humanas a crecer en tejido de ratón.

Gracias a Ali Brivanlou (jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de Vertebrados en la Universidad Rockefeller) y sus colegas Daylon James, Scott Noggle y Tomasz Swigut, la comunidad científica tiene una nueva plantilla para estudiar las decisiones iniciales que toma un embrión cuando se desarrolla conformando diversos tejidos del cuerpo.

Las células madre embrionarias ofrecen una ventana hacia la embriología humana. Sin embargo, por razones obvias, los científicos no pueden estudiar el destino de la célula en los embriones humanos en desarrollo. La mejor de las demás opciones disponibles para estos estudios es observar el comportamiento de estas células embrionarias en el contexto de un embrión no humano pero real. Brivanlou y sus colegas observaron las células humanas en el contexto de embriones de ratón.

La elección de unir células embrionarias de humanos y de ratones tiene sentido científicamente porque los aspectos moleculares y celulares del desarrollo de un ratón han sido tema de intenso análisis en las últimas décadas. Así, el embrión de ratón representa una plataforma en la cual las bases moleculares de la diferenciación embrionaria humana se pueden poner a prueba cuantitativamente.

Células madre humanas
Un pequeño número de células madre embrionarias humanas, en verde, contribuyen a la formación de tejido en un embrión de ratón en desarrollo. (Foto: Rockefeller U.)
Utilizando embriones de ratón con tres días de vida, el equipo de investigación inyectó entre 10 y 15 células madre embrionarias humanas por embrión, y empezó a estudiarlos in vitro, durante seis días. Cerca del 15 por ciento de estos embriones híbridos se desarrollaron con células RUES1 (Rockefeller University Embryonic Stem Cell Line 1) coexistiendo con las del ratón.

Algo muy interesante es que el equipo de la Universidad Rockefeller encontró que las células RUES1 no sólo se integraron en el embrión de ratón cuando se las puso en estrecho contacto con éste, sino que de hecho emigraron a la masa celular interior, la misma región en la cual estaban ubicadas originalmente en el embrión humano. En otras palabras, las células madre embrionarias humanas se movían en la dirección correcta en su nuevo y extraño medio. Que estas dos clases de células puedan desarrollarse juntas es un resultado asombroso, dado que estas dos especies están separadas por una distancia evolutiva de 100 millones de años. Las células RUES1 se dividieron y diferenciaron junto a sus homólogas de ratón, sugiriendo ello la posibilidad de que la velocidad de diferenciación de las células humanas puede ser reprogramada a la velocidad de las de ratón, más rápida.

Después de otro día, cuando los embriones de ratón empezaron a formar los primeros tipos de tejido identificable, conocidos como las tres capas germinales (ectoderma, mesoderma y endoderma), las células RUES1 pudieron ser encontradas en los tres tipos de tejido. Después de un total de seis días, la contribución de las RUES1 era claramente evidente.

Todavía no hay comentarios

Deje un comentario



?
? ?


Más artículos
Puntos cuánticos
Crecimiento vegetal
Tormentas de arena en Marte
Células madre humanas
Cerebros de onicóforos
El oxígeno
Arquitectura de la evolución
Las ribozimas
Cultivo de nuevas células madre
Producción de lípidos y colesterol
Mecanismos de comunicación celular
Trayectos áereos de abejorros
Cambio climático
Presas de cerebro pequeño
Hormona humana leptina
Chimpancés y humanos
Bacteria de la lepra
Células inmunológicas
Células madre se desactivan
Abejas melíferas



© 2003 - 2007 Lexur