Biología

Nuestro planeta está cableado con bacterias productoras de electricidad


(NC&T) Cuando Yuri Gorby descubrió que un microbio que transforma metales tóxicos puede hacer brotar diminutos cables eléctricamente conductores de su membrana celular, razonó que esta rareza anatómica y su fisiología capaz de modificar metales debían estar relacionadas.

Un colega que había oído la presentación de Gorby en una reunión científica informó después que también él fue capaz de lograr nanocables de otra especie de bacteria reductora de metales, y además sugirió que los cables podrían usarse para fabricar diminutos dispositivos eléctricos mediante técnicas de bioingeniería.

Ahora resulta que muchas otras bacterias, incluso especies involucradas en la fermentación y la fotosíntesis, también pueden formar cables bajo diversas condiciones medioambientales.

"La Tierra parece estar 'cableada'", afirma Gorby, científico del laboratorio PNNL (Pacific Northwest National Laboratory), quien ha documentado la aparente ubicuidad de vida microbiana eléctricamente conductiva.

Bacterias producen electricidad
Las bacterias de las imágenes crean nanocables individuales que transmiten electricidad. (Foto: PNNL)
En una serie de experimentos, Gorby y sus colegas indujeron la formación de nanocables en una amplia variedad de bacterias, y demostraron que eran eléctricamente conductores. Los nanocables bacterianos eran muy pequeños, con medidas del orden de 10 nanómetros en diámetro, y formaron manojos de hasta 150 nanómetros de ancho. Llegaron a crecer hasta alcanzar decenas o incluso centenares de micras de largo.

El denominador común para lograr que las bacterias generen cables involucra el privarlas de algo que necesiten para despojarse del exceso de energía en forma de electrones. Por ejemplo, la Shewanella, de interés en la limpieza medioambiental por su habilidad de acelerar el desgaste de metales tóxicos hasta su conversión en benignos, requiere oxígeno u otros aceptores de electrones para la respiración, mientras que la Synechocystis, una cianobacteria, combina los electrones con dióxido de carbono durante la fotosíntesis.

Privados de estos "aceptores de electrones", los nanocables bacterianos literalmente se extenderán y conectarán las células de una a otra para formar una comunidad eléctricamente integrada.

No se conocen aún las implicaciones fisiológicas y ecológicas para estas interacciones, pero el efecto sugiere una forma muy organizada de distribución de energía entre los miembros de las más viejas y sostenibles formas de vida en el planeta.



Hay un comentario
QBP.Heriberto Anton
25/04/13 - 11:04
Tema:

estudio microbiologia y este tema me parese muy importante ya que aparattir de estas bacterias podemos obterner bioenergia una fuente limpia para el mundo

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