La lamprea, clave para comprender la evolución de los vertebrados
(NC&T) Entre los animales marinos mostrados en los acuarios públicos, existe uno con extraña apariencia, conocido como lamprea, y que destaca, entre otros rasgos, por su boca redonda parecida a una ventosa con dientes. La lamprea tiene la distinción de ser la más primitiva de todas las criaturas con columna vertebral.
Ahora, biólogos del Instituto Tecnológico de California (Caltech) han encontrado una relación evolutiva importante que enlaza a las lampreas con el resto de vertebrados, incluyendo a los humanos. Aunque las lampreas y los humanos compartieron a su último antepasado común hace unos 560 millones de años, resulta que la familia de genes SoxE está involucrada en el desarrollo facial de las lampreas que acontece durante el desarrollo de la cresta neuronal, como lo está en la formación de la faringe humana y partes de nuestra mandíbula.
Marianne Bronner-Fraser (profesora de Biología en el Caltech) y David McCauley (ahora en la Universidad de Oklahoma), han demostrado que el papel del grupo SoxE en el desarrollo de la cresta neuronal implica un nuevo enfoque en la evolución temprana de los vertebrados. Su trabajo se concentra en el desarrollo embrionario temprano de las lampreas y muestra que su desarrollo facial es similar al de los peces cebra y las ranas, animales mucho más avanzados evolutivamente, y usados a menudo en los experimentos biológicos.
La razón por la que los resultados revelan una nueva panorámica de la biología evolutiva, es que la lamprea es tan primitiva que realmente no tiene mandíbula, a diferencia de virtualmente todos los otros vertebrados. Los biólogos ya sabían que los genes SoxE son responsables de la creación de la cresta neuronal, una población celular transitoria en el embrión que lleva a la formación de estructuras como el sistema nervioso periférico, así como de los huesos y cartílagos del cráneo. Pero su descubrimiento de que los genes SoxE también están involucrados en el desarrollo de las estructuras de la cabeza de la lamprea, extiende el conocimiento de la evolución de la cara un poco más atrás en el tiempo.
Bronner-Fraser y McCauley realizaron el estudio eliminando uno de los genes SoxE en una de las mitades de cada embrión de lamprea en desarrollo. Como resultado, los embriones acabaron convirtiéndose en animales que eran normales en un lado, pero que tenían anomalías de la faringe en el otro.
Los resultados mostraron que la alteración del SoxE es suficiente para interferir en el desarrollo normal de la cresta neuronal, lo que a su vez demuestra que ese desarrollo normal de la cresta neuronal en las lampreas es dependiente de la expresión normal del SoxE.
Por consiguiente, el ancestro de las lampreas y del resto de los vertebrados tenía las estructuras de la cabeza derivadas de la cresta neuronal.