La proteína que acciona la supresión tumoral
(NC&T) En años recientes, han sido descubiertas cinco proteínas estrechamente relacionadas, conocidas como INGs, que ejercen un papel significativo en ciertos cánceres y en el envejecimiento celular. Debido a su habilidad para suprimir células cancerosas, estas cinco proteínas, de la ING1 a la ING5, han sido el punto central de intensas investigaciones.
Ahora, científicos de la Universidad de Stanford, la Universidad de Colorado-Denver y otras instituciones, han determinado cómo uno de los supresores de tumores, ING2, es capaz de promover respuestas celulares protectoras contra el ADN dañado. Este hallazgo puede conducir a nuevos marcadores para diagnóstico, y a tratamientos contra el cáncer más eficaces y con menos efectos secundarios.
Los estudios fueron liderados por Or Gozani, profesor de ciencias biológicas en la Universidad de Stanford, y Tatiana Kutateladze, del departamento de farmacología en la Universidad de Colorado-Denver.
En el primer estudio, Gozani y sus colegas resolvieron una antigua pregunta sobre cómo responde la proteína ING2 cuando una molécula de ADN es dañada. La respuesta involucra el modo en que el ADN es "empaquetado" en nuestras células. Si "desenrollásemos" una hebra de ADN humano, ésta mediría cerca de 2 metros. Por tanto, para que quepa dentro de una célula diminuta, el ADN se empaqueta con la ayuda de unas proteínas llamadas histonas. Gozani y sus colaboradores han dado con el proceso exacto que permite a la ING2 activar un mecanismo que desactiva genes peligrosos, cuando el ADN sufre daños.
En el otro estudio, el equipo de Kutateladze y sus colegas han presentado una imagen tridimensional de alta resolución del "dedo" de la ING2, una estructura denominada PHD. Existen más de 150 proteínas humanas que tienen un dedo PHD, y el mal funcionamiento de muchas de ellas está implicado en el desarrollo de diversas dolencias. El conocimiento de esta estructura debiera facilitar el desarrollo de nuevos medicamentos orientados a combatir diversas enfermedades humanas, incluyendo cánceres sensibles a la ING2.
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