Barrera celular dificulta la difusion de la gripe aviar entre humanos
(NC&T) El nuevo estudio, efectuado por un grupo de investigación bajo la dirección de Yoshihiro Kawaoka, virólogo de la Universidad de Wisconsin-Madison, revela que sólo las células ubicadas a gran profundidad dentro del sistema respiratorio tienen una molécula de superficie o receptora que es clave para que el virus penetre en la célula.
Los virus de la gripe, como muchos otros, requieren ingresar en las células de sus anfitriones para reproducirse eficazmente. Si no pueden hacerlo, son incapaces de producir partículas contagiosas que infecten a otras células o a otros anfitriones.
Observando tejidos humanos, el grupo de Kawaoka notó que las células en las porciones superiores del sistema respiratorio carecen de los receptores de superficie que permiten al virus aviario H5N1 penetrar en la célula. Los receptores son moléculas sobre la superficie celular que actúan como una cerradura. Un virus con una molécula complementaria (la "llave") puede usar el receptor de la superficie para abrir la "puerta" de la célula. Una vez dentro, el virus puede multiplicarse e infectar a otras.
Diferenciación entre la porción superior e inferior del sistema respiratorio. (Foto: Jeff Jerred)
A gran profundidad dentro del sistema respiratorio, los receptores celulares para los virus aviarios, incluyendo el H5N1, están presentes. Pero son raros en la porción superior del sistema respiratorio. Para que los virus sean transmitidos eficazmente, tendrían que multiplicarse en la porción superior del sistema respiratorio, posibilitando así que puedan ser difundidos mediante la tos y/o estornudos de la persona enferma.
La conclusión del nuevo descubrimiento es que las cepas existentes de gripe aviar deben experimentar cambios genéticos importantes para convertirse en un tipo de agente patógeno más peligroso.
La mayoría de científicos concuerdan en que una pandemia de gripe aviar se desencadenará algún día. La peor sería una forma parecida a la cepa de 1918 que mató entre 30 y 50 millones de personas.
El descubrimiento sugiere que los científicos y las agencias de salud pública de todo el mundo pueden tener más tiempo para prepararse contra esa eventual pandemia de gripe aviar.