Los autores del estudio, del Instituto de Tecnología de Georgia, también han descubierto que los humanos hemos estado evolucionando en los últimos tiempos a un ritmo más lento que los monos. La bióloga Soojin Yi ha desvelado que el ritmo de la evolución molecular de los humanos y los chimpancés (los cambios genéticos que se producen con el paso del tiempo) es mucho más lento que el de gorilas y orangutanes, siendo el más lento de todos el de los humanos.
Cuando las especies se ramifican a lo largo de las líneas evolutivas, los rasgos genéticos importantes, como el ritmo de evolución molecular, también empiezan a divergir. Los investigadores constataron que la velocidad de este reloj molecular en los humanos y los chimpancés es tan similar que sugiere que ciertos rasgos específicos de los humanos, como el período de tiempo entre las generaciones, comenzaron a evolucionar hace un millón de años, muy recientemente en la escala de la evolución. El período de tiempo entre los padres y su descendencia es más largo en los humanos que en los monos. Dado que un período de tiempo más largo entre las generaciones se correlaciona estrechamente con la evolución de un cerebro grande, ello sugiere además que los cambios específicos del desarrollo de los humanos también pueden haber evolucionado muy recientemente.
En un análisis genético a gran escala, de aproximadamente 63 millones de pares de bases de ADN, los científicos estudiaron la proporción con que los pares de bases que definen las diferencias entre las especies se emparejaron incorrectamente debido a errores en el proceso de codificación genética, un fenómeno conocido como substitución. "Por primera vez hemos demostrado que las diferencias en el ritmo de evolución molecular entre los humanos y los chimpancés son muy pequeñas, aunque significativas, sugiriendo que la evolución de los rasgos históricos específicos de la vida humana es en sí misma reciente", destaca Yi.
Un chimpancé, pariente cercano de los humanos. (Foto: Georgia Tech )
Muchos biólogos creen que los humanos y los chimpancés tuvieron un antepasado común antes de que las líneas evolutivas divergieran hace entre 5 y 7 millones de años aproximadamente. Según el análisis, hace un millón de años, el reloj molecular de la línea que evolucionó hasta los humanos modernos empezó a reducir su velocidad. Hoy, dicho reloj es sólo un 3 por ciento más lento que el reloj molecular de los chimpancés, mientras que ha reducido su velocidad en un 11 por ciento con respecto a la del reloj del gorila.
Esta ralentización se correlaciona con un tiempo más largo entre las generaciones, porque para que las substituciones tengan un efecto duradero necesitan ser pasadas a la próxima generación de cada especie.
Los resultados también confirman que hay una muy pequeña diferencia entre las regiones que es posible alinear entre el genoma humano y el del chimpancé. Tomados en conjunto, los resultados del estudio sugieren que existe un parentesco más cercano entre humanos y chimpancés que entre chimpancés y los otros grandes monos.
La relación entre todos ellos son unas características físicas (morfológicas) similares. Esto es así porque el origen del hombre al igual que el del resto de hominoideos deriva de un punto en común