Vistos en conjunto, los ritmos de sueño y vigilia de un organismo son gobernados por 10 genes conocidos. En la mosca, dos de esos genes, Period (Período) y Timeless (Eterno), producen proteínas que fluctúan en un bucle de retroalimentación negativa que necesita cerca de 24 horas para completarse. Durante la noche, otros dos genes, Clock (Reloj) y Cycle (Ciclo), estimulan la producción de proteínas de Período y Eterno, que comienzan a concentrarse en el citoplasma celular. Después de unas seis horas, las dos proteínas se mueven hacia el núcleo; su presencia desactiva los genes, que permanecen inactivos hasta que Período y Eterno se degradan y el ciclo entero comienza de nuevo.
Anteriores estudios, que examinaron la ubicación de Período y Eterno durante las diferentes etapas del ciclo, parecían indicar que las dos proteínas vagan por el citoplasma celular hasta que dan una contra otra, y entonces, ligadas, ingresan en el núcleo. Pero Michael Young (Profesor en la Universidad Rockefeller y director del Laboratorio de Genética) y Pablo Meyer (estudiante graduado en el laboratorio de Young al inicio del estudio), usaron un nuevo método para mostrar que el proceso no es tan sencillo.
Meyer recurrió a una técnica inventada en 1948, llamada FRET. Esta técnica mide interacciones entre proteínas, marcándolas por fluorescencia y midiendo cómo reaccionan a diferentes longitudes de onda de luz.
Usando esta técnica, por primera vez podrían rastrearse en la célula a Período y Eterno durante ocho horas o más. Nadie había marcado los componentes para seguirlos a través del tiempo. Toda la bioquímica y la biología molecular se basaban en información obtenida de moscas muertas. Pero ahora, en lugar de fotogramas, obtuvieron una película.
La película permitió seguir las interacciones entre Período y Eterno con una resolución nunca antes vista. Descubrieron que, más que colisionar al azar, las dos proteínas se ligan en el citoplasma casi inmediatamente, constituyendo lo que Young y Meyer llaman un "cronómetro de intervalo". Seis horas después de juntarse, los complejos se rompen con rapidez, y las proteínas se mueven hacia el núcleo individualmente, en intervalos de minutos.