Forma de ADN que permite diseñar nuevos fármacos
El trabajo describe una nueva forma de unión entre los fármacos y el ADN, lo que permitiría, según los autores, desarrollar una cuarta generación de medicamentos anti-ADN. La investigación protagoniza la portada de la revista líder mundial en química, Angewandte Chemie.
El equipo coordinado por Coll trabaja en el Instituto de Biología Molecular de Barcelona (CSIC) y en el Instituto de Investigación Biomédica del Parque Científico de Barcelona. El trabajo se ha desarrollado en colaboración con la Universidad de Birmingham (Reino Unido).
Coll explica que han desarrollado un fármaco sintético que tiene forma de prisma triangular, "parecido a la tableta de un famoso chocolate suizo", y añade que han podido observar cómo se une al ADN ubicándose en el centro de un cruce de tres ramales o brazos.
"Estos cruces se forman cuando tres dobles hélices de ADN se juntan en un punto, y han sido observados en enfermedades cómo la distrofia miotónica o la enfermedad de Huntington, en el genoma de algunos virus o, simplemente, en situaciones en las cuales el ADN se replica, como ocurre, por ejemplo, en el crecimiento de tumores", cuenta Coll.
El nuevo cruce descubierto, de tres ramales, deja una cavidad en el centro. El investigador del CSIC explica que esa cavidad es "perfecta" para la ubicación del fármaco. "Justo en medio, como los antiguos guardias urbanos, antes de que hubiera semáforos... El fármaco encaja perfectamente en ese lugar y bloquea el ADN", ilustra el investigador del CSIC.
 | | Estructura del ADN de 3 ramales con el fármaco en medio. (Foto: CSIC ) |
En 1999, este mismo equipo descubrió la estructura del cruce de cuatro ramales o caminos de ADN, una estructura que se forma en la llamada recombinación genética y que es clave para producir variación o diversidad en los seres humanos y en otros organismos vivos. No obstante, aquel otro cruce de ADN es muy compacto, sin cavidades o agujeros en los que se pueda acoplar un fármaco, como ocurre con el nuevo.
El ADN contiene la información genética de los seres vivos, su estructura de doble hélice fue descubierta hace 50 años. Poco después de ese descubrimiento, comenzó la búsqueda de fármacos cuya diana fuera el ADN, con el objeto de que pudieran ser utilizados para tratar el cáncer o las enfermedades infecciosas.
En los años sesenta, se descubrieron tres clases diferentes de fármacos anti-ADN, cada una de las cuales se unía al ADN de forma distinta. Algunos de estos fármacos se utilizan hoy en día de forma habitual en las terapias contra el cáncer. El nuevo hallazgo plantea una cuarta forma de atacar el ADN y abre una nueva puerta, hasta ahora desconocida, para el diseño de fármacos.
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