Gen regulador crucial del cerebro muestra la evolución en humanos
En comparación con los primates inferiores, los humanos poseemos una variante distintiva, que es una molécula precursora para un grupo de proteínas reguladoras llamadas neuropéptidos. Esta variante aumenta la cantidad de prodinorfina producida en el cerebro.
Aunque no se comprenden las implicaciones fisiológicas del gen PDYN activado en humanos, los investigadores creen que su descubrimiento da pistas importantes sobre la evolución que llevó a primates inferiores a progresar hasta desembocar en los seres humanos.
También creen que el descubrimiento de este primer gen seleccionado evolutivamente es con probabilidad sólo el comienzo de una nueva vía para explorar cómo la presión de la selección natural ha influido en la evolución de otros genes.
Este descubrimiento muestra cómo puede actuar la evolución más eficazmente para alterar los segmentos reguladores, o promotores, que determinan la actividad genética, en vez de hacerlo sobre el segmento del gen que determina la estructura de la proteína producida. Tal alteración reguladora, explican los autores del hallazgo, puede generar más fácilmente variabilidad que las mutaciones que alteran la estructura proteica y su función.
Las proteínas constituyen la maquinaria molecular de la célula, por ejemplo, catalizando la multitud de reacciones químicas que ocurren en ella. Los genes del ADN constituyen las plantillas para tales proteínas, y los segmentos reguladores determinan el grado de actividad con el que los genes producirán las proteínas.
Los investigadores centraron su atención en el gen prodinorfina porque ha demostrado ejercer un papel central en muchos procesos cerebrales interesantes, como la percepción de uno mismo, la memoria y la percepción del dolor. Se sabe que las personas que no poseen mucha prodinorfina son más vulnerables a la adicción a las drogas, la esquizofrenia, el trastorno bipolar y una forma de epilepsia. De modo que los científicos razonaron que los humanos excepcionalmente tendríamos una gran necesidad de esta sustancia, quizá porque nuestra materia gris es mayor, o porque funciona de manera diferente.
Es también importante señalar que la parte del gen que produce prodinorfina no muestra variación entre personas, ni siquiera entre el Ser Humano y cualquiera de los grandes simios.